A cinco años de la firma, la PAZ GRANDE no llega El padre de Roux cuestiona al Presidente Duque para la implementación de los Acuerdos de Paz en Colombia

De Roux
De Roux

"En estos cinco años desde la firma de los Acuerdos de Paz, no fue posible que el País se ponga en una opción política por la PAZ GRANDE porque faltó un Gobierno Nacional que uniera a todos los colombianos entorno a ese propósito", afirma

¿Por cuales razones un jesuita con tanto coraje como De Roux, actual Presidente de la Comisión del Esclarecimiento de la Verdad (nominado por el ex Presidente Juan Manuel Santos), ex provincial de la Compañía de Jesús de Colombia, anteriormente director del Instituto de Educación Popular CINEP, decide de desafiar un gobierno autoritario?

Francisco de Roux Rengifo, actual presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, es sacerdote jesuita colombiano

Es reconocido, ampliamente, por su trabajo hacia la construcción de paz, la reconciliación y la dignificación de las víctimas del conflicto armado colombiano

¿Por cuales razones un jesuita con tanto coraje como De Roux, actual Presidente de la Comisión del Esclarecimiento de la Verdad (nominado por el ex Presidente Juan Manuel Santos), ex provincial de la Compañía de Jesús de Colombia, anteriormente director del Instituto de Educación Popular CINEP, decide de desafiar un gobierno autoritario?

Francisco de Roux Rengifo, actual presidente de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, es sacerdote jesuita colombiano. Realizó estudios en filosofía, teología y economía en universidades colombianas. Fue estudiante investigador en el London School off Economics y obtuvo un Doctorado en Economía en la Universidad de París – Sorbona. En 2016 recibió el doctorado honoris causa del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia. Es reconocido, ampliamente, por su trabajo hacia la construcción de paz, la reconciliación y la dignificación de las víctimas del conflicto armado colombiano.

Francisco de Roux
Francisco de Roux

-Padre De Roux, ¿qué balance hace del quinto aniversario de la firma de los Acuerdos de paz?

-Para la Comisión de la Verdad el 5 aniversario del Acuerdo de Paz en Colombia es la celebración de una esperanza que se puso en marcha el 24 de noviembre de 2016 y que continúa avanzando en medio de desafío y de dificultades.

El primer año, 2017, fue la fiesta de la vida. Vimos a los hombres y mujeres de las FARC bajar de la montaña con sus armas y pañuelos blancos y flores, acompañados de manera amigable por miembros del ejército y la policía. Los vimos llegar por los ríos. Atravesar pueblos que los saludaban porque iban hacia la paz. Después los encontramos en sitios donde se prepararon durante seis meses para entregar las armas y pasar a la vida civil. Y fuimos testigos del acto de confianza que hacían ellos en la sociedad porque dejaban para siempre los fusiles.

El año siguiente se eligieron a los miembros de la JEP, de la Comisión de la Verdad y de la Unidad de Victimas y estas instituciones empezaron el período de preparación. Al mismo tiempo se estableció el partido político de los ex combatientes y diez de sus hombres fueron al Congreso.

Hubo un resultado importante con una parte buena y otra parte mala. Lo bueno, es que terminó la guerra entre el Estado y las FARC, por eso terminaron las grandes masacres de 50 y más personas, los secuestros disminuyeron en 95% con respecto a los años anteriores, el desplazamiento forzado y el robo de tierras a los campesinos disminuyó también en un 80%, y terminaron los ataques a los pueblos. Lo malo, es que continuaron los asesinatos de líderes sociales, el 20% de los ex guerrilleros volvieron a la guerra, el narcotráfico tomó nuevas fuerzas, aumentó la destrucción de bosques en la Amazonia colombiana porque las FARC cuidaban el bosque antes; y las zonas que dejaron las FARC fueron ocupadas por los que desistieron de la paz y volvieron a la guerra y al narcotráfico.

Particularmente ha sido trágico el asesinato de cerda de 300 hombres y mujeres que dejaron las armas y han sido muertos violentamente durante los 5 años.

En los últimos tres años ha habido expresiones nacionales muy fuertes de protesta porque el pueblo y sobre todo los jóvenes, los indígenas y los negros, siente que sus derechos no son respetados. Y esta protesta pacífica, fuerte, que en algunos momentos se ha visto atravesada por actos de vandalismo cometidos por infiltrados, donde perdieron la vida alrededor de 50 jóvenes que protestaban en la calle, y media docena de policías; muestra que Colombia está pasando de la lucha armada que hizo mucho daño, a las luchas sociales legítimas. Y que se requiere que estas luchas justas sean respetadas y que no sean reprimidas con la fuerza.

A pesar de todas las dificultades las cosas en Colombia han mejorado. Hay una pasión creciente por la verdad, hay un rechazo inmensamente mayoritario de la violencia en todas sus formas, hay una juventud cada día más participante que no quiere más guerrillas, ni paramilitarismo, ni cocaína, y que lucha por defender la naturaleza. Esperamos que el 5 aniversario sea el paso hacia LA PAZ GRANDE, que asegure la implementación completa del Acuerdo de Paz y traiga nuevas fuerzas para seguir luchando por la reconciliación de los colombianos.

-Acabo de participar en un seminario organizado por la Universidad Santo Tomas de Tunja y el Instituto de Paz y Desarrollo de la Universidad Santo Tomas de Bogotá IPAZDE – “El Páramo la Conedera y el cambio climático”, donde varios líderes sociales están luchando en contra de la explotación minera en el Páramo La Conedera de Boyacá. ¿Por cuales razones no se cumplen los derechos de los campesinos?

-El primer punto de los Acuerdos de Paz es el derecho de los campesinos a la restitución de su tierra, considerando que les robaron seis millones de hectáreas de tierra durante el conflicto. Los Acuerdos de Paz piden la reforma rural integral para que los campesinos aceden a la tierra, que tengan derecho a la salud, a carreteras y vías para sacar sus productos agrícolas, para el derecho de tener acceso a mercados, para que sea reconocido integralmente sus derechos.

Francisco e Iván Duque
Francisco e Iván Duque

-Varios senadores de oposición como Alexander López, Jorge Londoño, Castilla, han denunciado de recién que la mayoría del Congreso y del Senado siguen rechazando el reconocimiento de los derechos de los campesinos. ¿Usted que interpretación hace al respeto?

-Los Senadores de la Republica que se oponen lo hacen porque temen que los campesinos tengan esta fuerza política desde el reconocimiento de sus derechos. La razón principal es la concentración de tierra: ellos tienen miedo que se termine el mayor índice de concentración de tierra en manos de pocos, que caracteriza Colombia.

En estos cinco años desde la firma de los Acuerdos de Paz, no fue posible que el País se ponga en una opción política por la PAZ GRANDE porque faltó un Gobierno Nacional que uniera a todos los colombianos entorno a ese propósito. Faltó un Gobierno que convocara a los campesinos, los indígenas, los pueblos afro, las mujeres, los empresarios, los militares, la academia, para que vayamos a construir una paz de todos y de todas. Hoy tenemos un SMALL PEACE PROCES, una paz pequeña solo enfocada en PDET. No entienden que los Acuerdos de Paz son mucho más, no era una paz solo con la guerrilla de las Farc. Era la paz para todos los sectores de Colombia, y sobre todo la Paz Grande también para la inclusión de los pueblos indígenas, de los campesinos, de los jóvenes, de las mujeres. Hoy no tenemos esa perspectiva de paz.

-De acuerdo a mi libro “La Bomba que hizo caer el ministro. Europa empezó el boicott frente a la barbarie de Colombia” (Antropos, 2021), se evidencia que el narcotráfico actualmente sigue alimentando el conflicto interno en Colombia. ¿Porque tanto las guerrillas que los paramilitares se han beneficiado del narcotráfico?

-Es cierto que tanto los paramilitares como las guerrillas se han beneficiado con el narcotráfico. La diferencia es que la Farc nunca perdió su objetivo político, hicieron una lucha armada política, no para hacer dinero. Se metieron en la droga para pagar los costos de la guerra sobre todo a partir de los años 90 cuanto del conflicto llegó al máximo y en la guerra se cometieron de lado y lado los grandes crímenes de guerra y de lesa humanidad. Estuvieron muy cerca de tomar el poder en Colombia cuando la Farc tenía un ejército poderoso de 20.000 hombres; y el negocio de la droga les hizo mucho daño y contribuyó a la degradación de su lucha.

Libro
Libro

El paramilitarismo fue una reacción en contra de las guerrillas por parte de ciudadanos colombianos apoyados por el ejército y también por políticos y por el Estado desde la creación de las Convivir. El punto central es que los narcotraficantes colombianos entraron completamente en el paramilitarismo para conseguir el respaldo del Estado y de la opinión pública y aparecer como luchadores contra la insurgencia, y así proteger su negocio de narcotráfico. El ejército los respetaba y en muchos casos brigadas y batallones trabajaron unidos con los paramilitares y estos no fueron perseguidos por el Estado, excepto en casos excepcionales. Las Farc se involucraron en el narcotráfico para financiar la lucha política por la tomar el poder. Por esta razón con las Farc se hizo una negociación política con el Estado Colombiano y se llegó a un Acuerdo de cese al fuego unilateral y posteriormente a un Acuerdo de Paz con obligaciones para las dos partes firmantes. Con el paramilitarismo y los narcotraficantes metidos en el paramilitarismo no se hizo acuerdo de paz ni acuerdo político sino un proceso de entrega de armas y sometimiento de los grandes jefes a la justicia con la ley de “Justicia y Paz” de 2005.

Hacemos un caso concreto que interesa directamente a los italianos.

Salvatore Mancuso hace narcotráfico y encuentra en el paramilitarismo la forma de justificar sus negocios criminales: el ejército del Estado Colombiano consideraba a los paramilitares, como aliados en la lucha de HEROES que luchaban en contra de las guerrillas marxistas. Entre 1996 y 2008 es la época que estalla la guerra grande. El Estado estuvo a punto de perder la guerra.

Las FARC se convirtieron en ejército y llegaron a dar golpes en los que secuestraban a centenares de soldados. En ese periodo se realizaron cerca de 2000 grandes masacres tanto de la guerrilla como de los paramilitares, hubo alrededor de 6000 falsos positivos, desplazamientos masivos, la confrontación armada en los territorios expandió el terror. Ni el Estado ni la guerrilla estaban dispuestos a aceptar la derrota. Es el período de mayor involucramiento de las Farc en el narcotráfico. Entra el Plan Colombia financiado por EE-UU, con aviones inteligentes para apoyar al ejército. Las Farc y los paramilitares llevan a miles de niños y niñas a la guerra. Esta guerra feroz y loca se acabó con los Acuerdos de Paz.

El Obispo Juan Carlos Barreto, de la diócesis de Quibdó, dijo la semana pasada que la crisis que viven las poblaciones del Chocó y el occidente de Antioquia tiene el carácter de una emergencia compleja que desborda la capacidad de respuesta de los organismos humanitarios nacionales e internacionales. “El Estado colombiano y el gobierno actual permanecen indiferentes y sin empatía social. Esta crisis, que ha sido denunciada permanentemente, se expresa en algunas constantes como el control territorial de grupos armados, asesinatos selectivos, amenazas a líderes y comunidades. “En esta perspectiva, se puede afirmar que el Estado es el principal victimario en estos territorios” (…) “En algunos casos se configura en claras situaciones de connivencia con el Clan del Golfo”, dijo el monseñor Barreto.

-Francisco de Roux, que comenta al respeto?

-Hoy el conflicto colombiano continua con grupos ilegales vinculados al narcotráfico, allí no hay el interés político de la toma del poder, son grupos al margen de la ley que quieren dominar los territorios por implementar la minería ilegal, el narcotráfico. Son las situaciones graves que están denunciado los obispos como Mons. Barreto, donde hay alianzas entre hombres de la policía y del ejército con el dinero del narcotráfico, con la minería ilegal, con el lavado del mercado internacional de armas y todo este sistema se apoya en la corrupción política y por esa razón los Obispos denuncian que se siguen matando muchos líderes sociales y las comunidades indígenas y afros son sometidas al encierro y el confinamiento, y las playas de los ríos y del Pacífico son sembradas de minas antipersona.

En esta perspectiva, considero que es el momento para que la Iglesia Católica aumente su voz en el campo de la Ética Publica, en estos grandes asuntos para que la llamada a la reconciliación tenga la audacia de Paz GRANDE, en apoyo al campesinado, a los pueblos afros e indígenas, a las mujeres, para la defensa de la vida, por la lucha en contra de la corrupción y contra del narcotráfico. Que crezca más el mensaje de Ética Publica como nos ha dicho Papa Francisco en su visita aquí en Colombia en septiembre de 2017: “No tengan miedo”. Que el Episcopado acreciente su voz pública al lado de las víctimas.

Francisco en Colombia

-En ocasión de la presentación del libro “Huellas de paz”, realizado por la Conferencia Episcopal Colombiana CEC, el presidente CEC y Arzobispo de Bogotá Mons. Rueda ha declarado que “Reconozco las debilidades de la Iglesia Católica, las omisiones y los errores que sacerdotes, obispos, laicos, hombres y mujeres de la Iglesia, han hecho durante el conflicto. Al mismo tiempo recordamos los mártires como Mons. Jaramillo, obispo de Arauca (asesinado por el ELN), por el Arzobispo de Cali Mons. Duarte (asesinado por el narcotráfico), por la Hermana religiosa Yolanda Cerron en Tumaco. Nuestra iglesia tiene muchos mártires, catequistas, líderes de comunidades eclesiales, hombres y mujeres, su sangre teje caminos de esperanza, de reconciliación, somos Iglesia Servidora de la Vida, del Amor, de Esperanza para anunciar la Buena Nueva, pensamos en el Pueblo de Dios, a todas las comunidades que han sufrido la violencia del conflicto armado y social, victimas, niños y abuelos, madres y jóvenes, todos somos instrumento de paz y reconciliación como pueblo de Dios”, dijo Mons. Rueda.

¿De Roux como interpreta este mea culpa del Presidente CEC, Mons. Rueda?

-“Recuerdo mis palabras de aquella ocasión. Yo dije: “Mons. Rueda, Le agradezco sinceramente esta contribución de toda la CEC y de la Pastoral Social y Caritas para una mirada comprensiva de la contribución de la Iglesia a la paz en Colombia. Me conmueve recibir este libro, he vivido esta experiencia enorme de luchar por la paz desde el interior de la Iglesia, caminando por las calles, por las Cordillera, desde el Magdalena Medio hasta las grandes ciudades, junto a la pastoral social cuyo presidente es Mons. Héctor Fabio Henao.

Ahora el Arzobispo Luis José Rueda menciona directamente una actitud crítica para reconocer errores y omisiones cometidas por la Iglesia, particularmente en La Violencia entre conservadores y liberales, violencia que está en el origen del conflicto. Este libro es muy importante para visibilizar todo un trabajo colectivo por la paz donde fueron asesinados muchos mártires que entregaron desde la fe su vida por la reconciliación y dieron testimonio de la dimensión sagrada de la vida y de la búsqueda de paz. Usted Mons. Rueda menciona el sacerdote campesino Padre Beltran, asesinado por las FARC. Como él hay muchos otros, son los mártires de la paz en Colombia que nos han convocado, que nos acompañan desde Dios, ellos y ellas están aquí presentes con nosotros”.

-¿Cómo interpreta el papel que tuvieron las iglesias cristianas en la subida de la derecha latinoamericana e incluso en el triunfo del No en el plebiscito? ¿Cómo analizar esta situación?

-Por una parte encontramos la participación de sectores de la iglesia a favor de la paz, personas que han luchado por la paz desde la fe, personas que murieron por esta causa. Son parte del grupo de más de 4000 personas que en los últimos 30 años murieron por oponerse a la guerra, personas que trabajaban por la paz desde la no violencia y fueron asesinadas. Murieron soñando con que un día la paz en Colombia sería posible, muchos de ellos tenían una inspiración en la fe en Nuestro Señor Jesucristo.

Por otra parte, también vimos en estos años que estas como confesiones cristianas y también católicos fueron manipulados por líderes políticos. Líderes de las diversas iglesias dijeron: votar por el sí es votar para destruir la familia, es votar por la ideología de género, es votar por el matrimonio homosexual. Todo eso era mentira. Se tragaron el cuento que les dijeron los políticos y por supuesto con esas afirmaciones hicieron mucho daño al proceso de paz.

Algo semejante ocurrió en Estados Unidos, el mensaje de Trump fue: votar por Hillary Clinton es votar por el aborto. Ese mensaje hizo que el 75% de las confesiones cristianas protestantes o evangélicas de Estados Unidos votaran por Trump. Lo mismo hizo Hitler, en Alemania el mensaje fue: vote contra el comunismo, vote Nacional Socialismo. Los católicos y los luteranos contribuyeron con su voto a elegir a Hitler y con eso contribuyeron a 60 millones de muertes en Europa. Lo que quiero decir es que un pensamiento religioso que no comprenda la enorme obligación de discernir las cosas y no dejarse manipular es peligroso. Aceptar las cosas solo porque las dice un líder político va en contra de la responsabilidad enorme de buscar qué es lo que el Espíritu quiere de nosotros.

Conclusión

¿Por qué la alianza estratégica promovida por los jesuitas colombianos, la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, la Comisión de la Verdad, el Tribunal de los Pueblos, el Vaticano, desafía los gobiernos autoritarios, en la perspectiva de aplicar la cultura del dialogo y la nueva encíclica papal “Hermanos Todos”?

Este articulo representa una nueva actualización de la investigación de Cristiano Morsolin: "La alianza estratégica de jesuitas y DDHH que desafía a los gobiernos autoritarios" (1).

Mons. Bruno Duffé, secretario del Dicasterio del desarrollo humano integral de la Santa Sede que en julio de este año viajó en Colombia, denunció que “el narcotráfico permanece en la sombra del país: sabemos que eso solo permite que se continúe un sistema de corrupción, en el que el derecho ha perdido su autoridad”.
“Agradezco el Papa Francisco por el debate internacional sobre la corrupción en un país donde la corrupción se mezcla con la mafia y con las armas metidas en la política”, fue el comentario del P. Francisco De Roux publicado de recién por Religión Digital (2).

NOTAS

https://jesuitas.lat/noticias/16-nivel-3/5872-cristiano-morsolin-la-alianza-estrategica-de-jesuitas-y-ddhh-que-desafia-a-los-gobiernos-autoritarios

https://www.religiondigital.org/america/Francisco-Roux-Agradezco-Papa-internacional-Colombia_0_2392860695.html

*Cristiano Morsolin, investigador y trabajador social italiano radicado en Latinoamérica desde 2001, autor de 10 libros en 5 idiomas. Analiza las relaciones entre derechos humanos, movimientos sociales, políticas emancipadoras y la geopolítica de Papa Francisco. Fue recibido por el Papa Francisco en audiencia en Vaticano en octubre de 2017. Co-autor del libro “Cambio civilizatorio y nuevos liderazgos sociales”. Co-autor: Francesco Vincenti, Embajador Emérito de Naciones Unidas en Colombia, prólogo del Cardenal Turkson, (Ediciones Antropos, 2018).

Tribunal permanente
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