El arzobispo de Cali, Colombia, habla de "una realidad de mucho dolor" y elogia el ejemplo caridad eficaz del Papa: "ora y actúa"
Monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, arzobispo de Cali, lamenta la situación que se vive en el Valle del Cauca tras el terremoto, sin perder la esperanza: "estamos experimentando la confianza que da la fe para enfrentar estas realidades de dolor"
(Johan Pacheco/Vatican News).- «Hace pocos meses se había vivido un terremoto en el hermano país de Venezuela. Nadie preveía que Colombia también se vería afectada por una situación sísmica como la que acabamos de vivir», expresa el arzobispo de Cali, monseñor Luis Fernando Rodríguez Velásquez, quien coordina la acción pastoral y social de la Iglesia local para afrontar las consecuencias de la catástrofe.
Tras el terremoto del 10 de agosto en Colombia, el Gobierno ha declarado el desastre nacional para hacer frente a las circunstancias de la tragedia, que registra al menos 250 fallecidos hasta el momento.
Uno de los centros urbanos más afectados es Cali, la capital del Valle del Cauca, con 115 edificaciones colapsadas y 643 con daños estructurales. Solo en esta ciudad murieron 97 personas y se registran más de mil heridos.
En entrevista para Vatican News – Radio Vaticana, el arzobispo Rodríguez comparte que «los datos son espeluznantes y de mucho dolor». Agradece el trabajo de los sacerdotes y religiosos que «están allí acompañando, orando y atendiendo a las comunidades desde lo que se nos permite espiritualmente, haciendo que sientan la presencia de la Iglesia».
«Agradezco a mis sacerdotes ese sentido misionero, apostólico y pastoral de estar allí en los momentos en que más se necesita. Es nuestra tarea; así lo hizo Jesús cuando había enfermos: iba a saludarlos, a tocarlos, a sanarlos y a estar con ellos», afirma.
La Catedral de Cali destruida
Monseñor Rodríguez lamenta que el terremoto haya afectado gravemente la estructura de la Catedral de San Pedro Apóstol: «Sufrió daños estructurales muy grandes. Aunque los datos aún no están definidos, parece que tendremos que construir una nueva catedral, ya que hay que demoler las cúpulas principales. Es muy doloroso porque es una iglesia patrimonial colombiana».
También sufrió severos daños la iglesia de La Merced, «donde hace 490 años nació la ciudad de Cali».
El arzobispo señala que en toda la ciudad unos 38 templos resultaron afectados y alrededor de 25 quedaron totalmente destruidos en diversas jurisdicciones del norte del Valle del Cauca, como Buenaventura, Palmira, Buga, Cartago y Cali. «Cayeron literalmente», comenta.
El Papa, caridad eficaz: ora y actúa
«Es una realidad de mucho dolor, pero también de mucha esperanza. El Santo Padre nos ha dado el ejemplo de una caridad eficaz: ora y actúa. Ha orado, nos ha enviado su bendición y nos ha brindado palabras de aliento. Además, nos ayuda eficazmente: ya hemos recibido la noticia de una ayuda de unos 100.000 euros que, a través de Cáritas de la Conferencia Episcopal Colombiana, se destinarán a los más necesitados», expresa el arzobispo, agradeciendo el gesto de solidaridad y cercanía del Papa León XIV.
Monseñor Rodríguez Velásquez también destaca la labor realizada a través de 28 Bancos de Alimentos para la atención de los más vulnerables: «En este momento ya tenemos 278 toneladas listas para ser distribuidas entre los más pobres; primero los de Cali, evidentemente, pero sabemos que hay territorios aún más vulnerables, como Buenaventura o Pereira, a donde también llevaremos estas ayudas».
Una prueba de fe
«Creo que también es una prueba de fe. El Evangelio del domingo pasado nos hablaba de cómo los apóstoles estaban asustados en la barca, amenazada con hundirse por la fuerza de los vientos. Pero apareció el Señor y les dijo: 'No tengan miedo, soy yo, no soy un fantasma'. Cuando Jesús subió a la barca, el viento amainó. Eso es lo que también estamos experimentando: la confianza que da la fe para enfrentar estas realidades de dolor», manifiesta el prelado.
«La gente y nuestros fieles están muy conmovidos, porque tenemos unas 20 iglesias totalmente cerradas a las que no se puede ingresar. Entonces, los párrocos, con mucho ingenio, han buscado la manera de seguir celebrando la santa misa. Eso es bellísimo: se han tomado los parques para celebrar allí la misa, rezar el rosario y realizar estas manifestaciones de fe. La gente que pone su confianza en el Señor es valiente, resiliente y capaz de superar la adversidad», describe el arzobispo.
La gente que pone su confianza en el Señor es valiente, resiliente y capaz de superar la adversidad
Alojamientos temporales
El arzobispo de Cali señala que una de sus principales preocupaciones es el acompañamiento a los sacerdotes como guías espirituales de su pueblo, así como la atención prioritaria de las necesidades básicas de la gente: «Tenemos una casa destinada al hogar de paso para inmigrantes, pero la adaptaremos para que rescatistas o personas que se quedaron literalmente sin dónde vivir puedan tener un alojamientotemporal».
Otra de las acciones de la Arquidiócesis de Cali fue la conformación de un comité de emergencia junto a un grupo de ingenieros católicos de diversos movimientos eclesiales para diagnosticar el estado de las estructuras afectadas.
«Y así nos estamos organizando —continúa el arzobispo— para conformar un equipo interdisciplinario con psicólogos y trabajadores sociales que brinden acompañamiento psicosocial en los albergues. La Iglesia estará presente allí para ayudar a procesar el duelo: tanto el de quienes perdieron seres queridos como el de aquellos que lo perdieron todo, incluida su vivienda».
La Iglesia estará presente allí para ayudar a procesar el duelo
Visita a las zonas afectadas
Monseñor Rodríguez comparte que, durante su visita a las zonas afectadas, pudo acompañar a los pacientes de un hospital que colapsó y que están siendo atendidos en la calle sobre sus camillas: «Pudimos visitarlos y animarlos; es la presencia de la Iglesia en estas realidades. Pero el drama es muy grande y durará muchos años, porque una cosa son los primeros auxilios y el rescate de vidas humanas, y otra será la reconstrucción psicológica y estructural de los edificios de la ciudad».
El arzobispo concluyó enviando un mensaje de aliento: «Retomo el mensaje que el Papa León nos ha hecho llegar, invitándonos a poner siempre la confianza en el Señor, que todo lo puede. Es mi mensaje de aliento para los rescatistas, el personal de salud, el personal administrativo, médicos y voluntarios que están empeñados en salvar vidas. Es también mi mensaje de aliento para el Estado y las autoridades, para que puedan organizar de la mejor manera la ayuda humanitaria. Y es mi mensaje para todos los que han perdido sus bienes, para que, por favor, sigan confiando en el Señor».