Bolsonaro hijo arremete contra los obispos de Brasil a causa de una fake sobre la Virgen de Aparecida, en plena campaña electoral
Un rumor sin sustento
A una semana de la primera vuelta, un rumor sin fundamento sobre la intención de Flávio Bolsonaro de quitarle a Nossa Senhora Aparecida el título de patrona de Brasil se instaló en la campaña y llevó a la CNBB a salir a desmentir su participación
(Valores Religiosos).- La campaña presidencial brasileña entró en su última semana antes de la primera vuelta del domingo 4 de octubre con una controversia religiosa inesperada como uno de sus focos de discusión: un rumor sostenía que el senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, impulsaría, de llegar a la Presidencia, una iniciativa para quitarle a Nossa Senhora Aparecida su condición de patrona de Brasil.
El propio Bolsonaro salió a desmentir la versión y la calificó de noticia falsa. La controversia se había originado a partir de declaraciones suyas de agosto, en las que aseguró que, si llegaba al poder, uno de sus primeros actos sería decretar que Brasil "es del Señor Jesucristo". A partir de esa frase, circularon en redes publicaciones que lo vincularon con una supuesta iniciativa contra la advocación mariana. El proyecto de ley que se usó como sustento de esa versión, sin embargo, no pertenece a la campaña actual: se trata de una iniciativa presentada en 2007 por un exdiputado, que buscaba modificar la denominación de la Virgen en una norma sobre el feriado del 12 de octubre, y que la Cámara de Diputados había archivado en 2022.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se refirió al rumor en una entrevista. Consultado sobre si se trataba de una noticia falsa, no lo confirmó de manera directa, aunque remarcó que el tema circulaba con fuerza en las redes: "el dato concreto es que eso está en la red social muy fuerte", dijo, y agregó que Nossa Senhora Aparecida seguirá siendo patrona de Brasil porque así lo quiere el pueblo brasileño.
Bolsonaro, por su parte, apuntó contra sectores del Partido de los Trabajadores y contra integrantes de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), a quienes acusó de haber contribuido a difundir la versión. La CNBB respondió que no produjo, autorizó ni participó en la elaboración o difusión de información falsa vinculada a la elección, y sostuvo que las acusaciones sin pruebas afectan injustamente a la institución.
El episodio se da en un contexto en que ambos candidatos disputan el voto religioso desde bases distintas: Lula mantiene un respaldo mayoritario entre los católicos, mientras que Bolsonaro se apoya en el electorado evangélico, un sector que creció en peso dentro del mapa político brasileño en las últimas décadas. Según cifras difundidas por la propia campaña, entre los católicos Lula pasó del 43% al 48% de intención de voto y Bolsonaro del 27% al 29%; entre los evangélicos, el mandatario avanzó del 23% al 27% y el senador retrocedió del 49% al 46%.
Dos encuestas conocidas el lunes muestran un balotaje ajustado: el sondeo de Quaest ubicó un empate técnico en 42% para cada candidato, mientras que el de BTG Pactual/Nexus dio 46% para Lula y 44% para Bolsonaro. En la primera vuelta, ambas mediciones marcan una ventaja algo mayor para el presidente. Si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos el 4 de octubre, los dos más votados definirán la elección en un balotaje previsto para el 25 de octubre.