Caminata de Alejandro e Inés: peregrinación amazónica en defensa de los pueblos indígenas
La vigésima edición de la Caminata de Alejandro e Inés avanza hacia El Coca reuniendo a decenas de peregrinos que recorren la Amazonía ecuatoriana para recordar el legado de Mons. Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango. La iniciativa promueve la defensa de los pueblos indígenas, la justicia social y el cuidado de la casa común en un contexto marcado por las amenazas ambientales que afectan a la región amazónica
(ADN Celam).- Desde el pasado 9 de julio, decenas de personas recorren caminos, comunidades y territorios amazónicos de Ecuador en la vigésima edición de la Caminata de Alejandro e Inés, una peregrinación que recuerda el testimonio de Mons. Alejandro Labaka y la hermana Inés Arango, misioneros que entregaron su vida en defensa de los pueblos indígenas y cuyos nombres continúan inspirando el compromiso con la vida y la Amazonía.
La caminata concluirá el próximo 20 de julio en la ciudad de El Coca, donde los participantes llegarán llevando un mensaje de defensa de la dignidad humana, la justicia social y la protección de los territorios amazónicos. Un día después, el 21 de julio, se celebrará una Eucaristía conmemorativa en memoria de ambos misioneros.
La iniciativa, impulsada con el acompañamiento de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), se ha consolidado a lo largo de dos décadas como un espacio de encuentro, reflexión y compromiso con las causas de la vida y misión de Alejandro Labaka e Inés Arango.
Testimonio que sigue inspirando
La edición de este año adquiere un significado especial al coincidir con la conmemoración de los 800 años del tránsito de san Francisco de Asís, figura vinculada al amor por la creación, la fraternidad y la cercanía con los más pobres.
En este contexto, se resalta que el legado de Alejandro e Inés mantiene plena vigencia, pues ambos consagraron su vida al acompañamiento de los pueblos indígenas amazónicos y a la defensa de sus territorios.
La peregrinación tiene como objetivo mantener viva esa memoria y fortalecer la conciencia sobre la importancia de cuidar la Amazonía como una responsabilidad compartida. Para quienes participan en el recorrido, caminar se convierte también en un gesto de compromiso con la protección de la vida y de la creación.
“Instrumentos de justicia y paz”
Durante el inicio de la caminata, el obispo del Vicariato Apostólico de Aguarico y presidente de Repam Ecuador, Mons. José Adalberto Jiménez, animó a los participantes a vivir esta experiencia en contacto con la naturaleza y a valorar la riqueza de la casa común.
También se resaltó el sentido de fraternidad que acompaña el recorrido y recordó el legado de los dos misioneros asegurando que “con Alejandro e Inés somos instrumentos de justicia y paz”.
La peregrinación se desarrolla a lo largo de 12 etapas y recorre aproximadamente 366 kilómetros a través de las provincias de Pichincha, Napo, Sucumbíos y Orellana. El grupo partió desde el Santuario de Guápulo con alrededor de 60 participantes, aunque durante el trayecto se han ido sumando nuevos caminantes.
Solidaridad y encuentro por la protección de la Casa Común
Más allá del esfuerzo físico, la caminata se ha convertido en una experiencia comunitaria de solidaridad. A lo largo del recorrido, familias y comunidades reciben a los peregrinos, ofreciendo alimentos, hospedaje y apoyo para continuar el camino. Este gesto de acogida ha permitido que la peregrinación se convierta también en una expresión de fraternidad cristiana y de servicio mutuo. Estas muestras de hospitalidad recuerdan el llamado evangélico a reconocer a Cristo en quienes necesitan ayuda, fortaleciendo los vínculos entre las comunidades amazónicas y quienes participan en la caminata.
La defensa de la Amazonía constituye uno de los mensajes principales de esta edición. Durante el recorrido se reflexiona sobre las amenazas que afectan al territorio amazónico y a sus habitantes. Entre las principales preocupaciones se encuentran la deforestación, la actividad petrolera, los derrames de hidrocarburos y otras acciones que deterioran los ecosistemas y ponen en riesgo la vida de las comunidades indígenas.
Estas problemáticas afectan de manera especial a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, así como a las poblaciones que dependen de los ríos, los bosques y la biodiversidad amazónica para su subsistencia. La caminata quiere sensibilizar sobre estas realidades y promover una mayor responsabilidad colectiva frente a los desafíos ambientales que enfrenta la región.
A veinte años de haberse consolidado como una expresión de fe y compromiso social, la Caminata de Alejandro e Inés continúa recordando que la defensa de la vida, la dignidad humana y la creación forman parte esencial de la misión cristiana. Cada paso dado hacia El Coca representa también una invitación a cuidar la casa común y a asumir la responsabilidad compartida de proteger uno de los territorios más importantes para el equilibrio ambiental del planeta.