Chomali, ante la política migratoria en Chile: “Querer cuidar la vida propia y la de la familia no es un delito”
“El país tiene el derecho de cuidar su frontera, eso es obvio, eso es evidente”, dijo el cardenal, reconociendo que el resguardo territorial es una facultad legítima del Estado, aunque advirtió que toda política pública en esta materia debe estar guiada por criterios humanitarios
(ADN Celam).- En medio del debate por el endurecimiento de las medidas migratorias en Chile, el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago y miembro del comité permanente de la Conferencia Episcopal de Chile, abordó el tema en una entrevista con 24 Horas, donde planteó la postura de la Iglesia frente a las decisiones del
“El país tiene el derecho de cuidar su frontera, eso es obvio, eso es evidente”, dijo el purpurado, reconociendo que el resguardo territorial es una facultad legítima del Estado. No obstante, advirtió que toda política pública en esta materia debe estar guiada por criterios humanitarios, resaltando que “todas las medidas que se tomen tienen que ser respetuosas de la dignidad de las personas humanas”.
Distinción entre control fronterizo y realidad de los migrantes
El cardenal hizo una distinción entre las acciones para frenar el ingreso irregular y la situación de quienes ya residen en el país. En ese sentido, resaltó el aporte de la población migrante: “Hay que distinguir las personas que se van a ver impedidas de entrar de manera irregular de las personas que hay en este minuto en Chile y que prestan un servicio muy grande a la sociedad”.
Asimismo, expresó la disposición de la Iglesia para colaborar en la integración de estas personas: “Nosotros estamos muy disponibles a colaborar para que esas personas sigan prestando servicio en Chile en todos los ámbitos de la sociedad”. Chomali también recordó que las políticas de control migratorio no son nuevas, señalando que “el gobierno pasado también expulsó a migrantes”, especialmente en casos donde existía afectación al país, lo que a su juicio exige discernimiento y análisis caso por caso.
Migración y crisis demográfica
En su reflexión habló sobre la relación entre migración y la crisis de natalidad que enfrenta Chile. El cardenal alertó que el año 2025 registró “la menor natalidad en los últimos 35 años, lo cual es un desastre”, planteando que los migrantes deben ser vistos como parte de la solución: “Tenemos que mirar a los migrantes como aliados, como amigos porque nos van a ayudar a sacar adelante el país”.
En esa línea, advirtió que sin un aumento de la población será difícil sostener el funcionamiento del país, especialmente ante el envejecimiento de la población: “No tenemos ninguna posibilidad de cuidar a los adultos mayores… lo que hace un país son las personas y esas personas ya no están porque no hay natalidad”.
Políticas de largo plazo
El arzobispo de Santiago también valoró la necesidad de superar visiones polarizadas en el debate público. Citando al diputado Gustavo Gatica, dijo: “No podemos seguir con una política de trinchera… aquí lo que se trata es ver en el largo plazo qué país queremos construir”.
A su vez, alertó sobre otros problemas estructurales, como el desánimo juvenil, señalando que “hay un 44% de los jóvenes que dicen que no sirven para nada”, lo que consideró un tema igualmente urgente.
Respecto a las propuestas legislativas que buscan tipificar el ingreso irregular como delito, el purpurado evitó pronunciarse directamente sobre el ámbito legislativo, pero dejó clara la postura de fondo de la Iglesia: “La migración es un estado de necesidad de muchas personas… querer cuidar la vida propia y la de la familia no es un delito bajo ningún punto de vista”.
Fortalecer la institucionalidad migratoria
Cuestionó la idea de restringir derechos sociales a personas migrantes en situación irregular: “Una persona migrante tiene una dignidad que merece ser respetada y el derecho a los bienes sociales es anterior a su condición migratoria”. En ese sentido, insistió en que, aunque los Estados pueden aplicar “medidas persuasivas” para controlar sus fronteras, ello no debe traducirse en la negación de derechos fundamentales.
El cardenal se refirió a la urgencia de mejorar la gestión institucional de la migración, señalando una brecha entre la velocidad de los flujos migratorios y la respuesta administrativa del Estado: “Los flujos migratorios van a mil por hora y los procesos administrativos van a diez por hora, y ahí se produce un vacío donde se pueden generar muchas injusticias”.
Por ello, exhortó a fortalecer la oficina de migraciones como un paso valioso para evitar abusos y garantizar procesos más justos.
Con estas declaraciones, el cardenal Chomali reitera la posición de la Iglesia en Chile: promover políticas migratorias equilibradas, que reconozcan el derecho de los Estados a resguardar sus fronteras, pero que pongan en el centro la dignidad humana, la justicia social y la mirada de largo plazo sobre el desarrollo del país.