Las víctimas del Sodalicio defienden la labor de Bertomeu para "reparar integralmente a las víctimas"
"Las víctimas del Sodalicio denunciamos que la verdadera amenaza a la seguridad jurídica no son los delegados pontificios que actúan con mandato papal, sino las redes que intentan perpetuar la impunidad bajo las banderas de 'tradición', 'supremacismo blanco' o 'derecho adquirido'", afirman en un comunicado
Un grupo de víctimas de los abusos cometidos dentro del Sodalicio de Vida Cristiana, la organización religiosa fundada por el laico peruano Luis Fernando Figari, defendió este miércoles la labor que realiza el sacerdote español Jordi Bertomeu como comisario del Vaticano para investigar los casos y resarcir a las víctimas.
Frente a informaciones publicadas en medios eclesiásticos que cuestionan los procedimientos seguidos por Bertomeu y el nuevo canal de escucha para recibir nuevas denuncias, este conjunto de víctimas recordó en un comunicado que el comisario papal fue nombrado por el papa Francisco y ratificado ahora por León XIV para completar la misión.
"No es un capricho personalista, sino un ejercicio de la suprema potestad del Romano Pontífice para salvaguardar el bien común de la Iglesia cuando las estructuras ordinarias han fallado gravemente", señalaron las víctimas al apuntar que "Bertomeu ha demostrado de sobra lealtad al Santo Padre y competencia jurídica en esta y otras misiones delicadas (Chile, Paraguay, etc.)".
"La tarea del comisario no es solo 'liquidar' bienes, sino tutelar la vocación de quienes deseen continuar sirviendo a la Iglesia en otras realidades eclesiales, garantizar procesos canónicos justos y, sobre todo, reparar integralmente a las víctimas", agregaron.
Sobre sus apariciones en medios de comunicación, las víctimas consideraron que "la discreción absoluta es exigible en las fases delicadas de investigación". "Hasta que el Sodalicio no fue suprimido, monseñor Bertomeu nunca pronunció una palabra en público. La rendición de cuentas pública, en cambio, es exigible en la fase de reparación y purificación", añadieron.
Las víctimas apuntaron que, "quienes hoy critican la presunta 'improvisación' de monseñor Bertomeu fueron los mismos que durante años callaron, minimizaron o protegieron el escándalo, en especial la estructura económico-financiera del Sodalicio".
Quienes hoy critican la presunta 'improvisación' de monseñor Bertomeu fueron los mismos que durante años callaron, minimizaron o protegieron el escándalo, en especial la estructura económico-financiera del Sodalicio
"Por ello, las víctimas del Sodalicio denunciamos que la verdadera amenaza a la seguridad jurídica no son los delegados pontificios que actúan con mandato papal, sino las redes que intentan perpetuar la impunidad bajo las banderas de 'tradición', 'supremacismo blanco' o 'derecho adquirido'", abundaron en el comunicado.
Así, valoraron que "la Santa Sede ha dado en este caso un paso decisivo: después de muchos años de tolerancia con los abusos eclesiales, por fin reafirma su compromiso de cero tolerancia con ellos, además de exigir transparencia en los procesos y reparación efectiva de las víctimas".
También recordaron que el Sodalicio albergaba "un falso carisma que originó dinámicas abusivas sistemáticas (sexuales, de conciencia, de poder y económicas), documentadas durante décadas", por lo que "suprimirlo y encomendar su liquidación ordenada a un delegado personal del papa es una medida proporcionada y canónicamente legítima".
"Es falaz argumentar que toda actuación de la Iglesia deba pasar exclusivamente por los cauces 'ordinarios' locales, especialmente cuando estos han demostrado inoperancia o incluso complicidad", señalaron las víctimas.
"El caso Sodalicio ha recibido atención especial porque constituye un escándalo internacional. Nacido en Perú, a causa de la negligencia eclesial de hace veinte años, con personajes como los cardenales Sodano o Cipriani, su abuso sistemático destrozó a cientos de personas en varios países", concluyeron.
Los abusos en el Sodalicio fueron destapados por primera vez en 2015 por los periodistas peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz, en el libro 'Mitad monjes, mitad soldados', donde revelaron los testimonios de víctimas de abusos físicos, psicológicos, sexuales, económicos y patrimoniales.
El Vaticano, que hasta el momento ha recibido más de cien denuncias, ha ordenado la disolución del Sodalicio y de otras organizaciones anexas fundadas también por Figari y calificadas por la Santa Sede como sectarias.
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Éste es el comunicado
Las víctimas del Sodalicio con el Comisario Pontificio
Las víctimas del Sodalicio lamentamos profundamente el tono y las inexactitudes del artículo publicado en Infovaticana el 12 de mayo.
En él, bajo la apariencia de preocupación por la “seguridad jurídica”, los señoresTebas y Ariza defienden sin pudor estructuras que el Santo Padre Francisco y ahora León XIV han juzgado incompatibles con el Evangelio y con la dignidad de las personas.
La misión encomendada por los dos Papas a Mons. Jordi Bertomeu, Comisario Apostólico en el caso del Sodalicio de Vida Cristiana, no es un capricho personalista, sino un ejercicio de la suprema potestad del Romano Pontífice (c. 331 CIC) para salvaguardar el bien común de la Iglesia cuando las estructuras ordinarias han fallado gravemente.
1. La naturaleza excepcional de la intervención en el Sodalicio
El Derecho Canónico no es un sistema rígido que impida al Sucesor de Pedro actuar con prontitud y eficacia ante males graves eclesiales. Los cánones 34-39 y la praxis multisecular de la Santa Sede reconocen las comisiones pontificias especiales y los comisarios apostólicos precisamente para casos en los que se requiere una acción inmediata y unitaria.
El Sodalicio no era una simple asociación con algunos problemas aislados: se trataba de un falso carisma que originó dinámicas abusivas sistemáticas (sexuales, de conciencia, de poder y económicas), documentadas durante décadas. Suprimirlo y encomendar su liquidación ordenada a un delegado personal del Papa es una medida proporcionada y canónicamente legítima.
Es falaz argumentar que toda actuación de la Iglesia deba pasar exclusivamente por los cauces “ordinarios” locales, especialmente cuando estos han demostrado inoperancia o incluso complicidad. La Iglesia prevé instrumentos canónicos como *Vos estis lux mundi* y otras normas complementarias para evitar la impunidad.
2. Sobre la igualdad de las víctimas
Afirmar que se crean “víctimas de primera y de segunda” es una manipulación grave, especialmente ofensiva y revictimizante para las auténticas víctimas: las que ahora estamos acudiendo a Mons. Bertomeu para una justa reparación.
El caso Sodalicio ha recibido atención especial porque constituye un escándalo internacional. Nacido en Perú, a causa de la negligencia eclesial de hace veinte años, con personajes como los cardenales Sodano o Cipriani, su abuso sistemático destrozó a cientos de personas en varios países.
El Comisario Apostólico ha recibido ya más de cien denuncias nuevas, está escuchando a las víctimas en Perú y se está trabajando en un mecanismo de reparación integral que incluye bienes incautados.
Esto no resta ni un ápice de atención a otras víctimas de entes eclesiales parecidos al Sodalicio. Al contrario: establece un precedente de seriedad que obliga a todos los Ordinarios a actuar con mayor diligencia. La Iglesia no puede resolver simultáneamente todos los casos con el mismo nivel de recursos extraordinarios; priorizar según la gravedad y complejidad del escándalo no violala igualdad jurídica(c. 208 CIC),sino que la aplica con prudencia pastoral.
3. La figuradel Comisario y la transparencia
Mons. Bertomeu actúa por mandato papal explícito, con el respaldo del actual Pontífice desde el 9 de mayo de 2025, al día siguiente de su elección. Por tanto, desde los primeros momentos de su pontificado ratificó la continuidad de esta misión. Su visibilidad pública, mínima para el gusto de las víctimas, no es protagonismo vano, sino cumplimiento del deber de informar a la Iglesia y al mundo de que los abusos se investigan y se reparan.
La discreción absoluta es exigible en las fases delicadas de investigación. Hasta que el Sodalicio no fue suprimido, Mons. Bertomeu nunca pronunció una palabra en público. La rendición de cuentas pública, en cambio, es exigible en la fase de reparación y purificación.
Respecto al episodio mencionado en el artículo, referido al injustificado ataque de los influencers de extrema derecha Giuliana Caccia y Sebastián Blanco, se trató de una medida decretada y luego modificada siempre por el propio Papa Francisco.
Los tribunales civiles y vaticanossiempre han rechazado*in limine* este intento obstruccionista de embarrar la justicia vaticana.
Mons. Bertomeu, por otra parte, ha demostrado de sobra lealtad al Santo Padre y competencia jurídicaen esta y otras misionesdelicadas (Chile, Paraguay, etc.), sentando un precedente que otras víctimas reclaman para sus casos.
4. El núcleo del problema: conversión y justicia
El Sodalicio, como tal, ha sido suprimido porque su fundador, Luis Fernando Figari Rodrigo, y su cultura interna racista y elitista generaron un sistema incompatible con la vida cristiana.
La tarea del Comisario no es solo “liquidar” bienes, sino tutelar la vocación de quienes deseen continuar sirviendo a la Iglesia en otras realidades eclesiales, garantizar procesos canónicos justos y, sobre todo, reparar integralmente a las víctimas.
Esto incluye justicia, verdad, sanación espiritual y compensación económicay simbólica.
La Iglesia no actúa por presión mediática, sino por fidelidad al mandato de Cristo de defender a los pequeños (Mt 18,6). Quienes hoy critican la presunta “improvisación” de Mons. Bertomeu fueron los mismos que durante años callaron, minimizaron o protegieron el escándalo, en especial la estructura económico-financiera del Sodalicio.
Por ello, las víctimas del Sodalicio denunciamos que la verdadera amenaza a la seguridad jurídica no son los delegados pontificios que actúan con mandato papal, sino las redes que intentan perpetuar la impunidad bajo las banderas de “tradición”, “supremacismo blanco” o “derecho adquirido”.
La Santa Sede ha dado en este caso un paso decisivo: después de muchos años de tolerancia con los abusos eclesiales, por fin reafirma su compromiso de cero tolerancia con ellos, además de exigir transparencia en los procesos y reparación efectiva de las víctimas.
Queda mucho por hacer, pero hoy Monseñor Jordi Bertomeu continúa esta misión con la plena confianza del Santo Padre León XIV y, sobre todo, con nuestra confianza, la de las víctimas.
La purificación duele, pero es necesaria para que la Iglesia brillecomo signo creíbledel amor de Dios.
«La verdad os hará libres» (Jn 8,32). Esa es la única seguridadjurídica que realmenteimporta en la Iglesia de Cristo.
Teodoro Martin Scheuch Pool
Renzo Orbegozo Benvenuto
Oscar Osterling Castillo
Miguel Alberto Coquelet Castagnino
Alejandro Pereyra Castaño
Ruben Dario Betancur Sierra
Juan José Hidalgo Zavala
Martin López de Romaña
Vicente López de Romaña
Félix Neyra Pacheco
María Teresa Ramos SánchezConcha
Paolo Martin Garibotto Bossio
