Congreso Guadalupano, un impulso misionero hacia el Jubileo de 2031, un acontecimiento de dimensión universal
Obispos, teólogos y agentes pastorales de todo el continente americano se reúnen en México para profundizar en el significado teológico y misionero del Acontecimiento Guadalupano: puente entre fe y culturas
(Sebastián Sansón Ferrari/Vatican News).- En la sede de la Conferencia del Episcopado Mexicano, en Lago de Guadalupe (Estado de México), se desarrolla del 24 al 26 de febrero de 2026 el Congreso Teológico Pastoral sobre el Acontecimiento Guadalupano, una iniciativa que busca profundizar en el significado eclesial y misionero de la aparición de Santa María de Guadalupe y proyectar sus enseñanzas hacia los desafíos evangelizadores del Tercer Milenio.
Convocado por la Pontificia Comisión para América Latina, la Pontificia Academia Mariana Internacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano y los Caballeros de Colón, el simposio reúne a obispos, académicos, teólogos y agentes de pastoral de diversos países del continente, en el marco del itinerario espiritual hacia el Jubileo Guadalupano de 2031, promovido por la Novena Intercontinental Guadalupana, que inició el 12 de diciembre de 2022 por voluntad del papa Francisco.
Evangelización inculturada y renovación pastoral
El objetivo central es releer el Acontecimiento Guadalupano como un paradigma permanente de evangelización inculturada. Los participantes reflexionan sobre cómo el acontecimiento mariano del Tepeyac no puede entenderse como un hecho aislado del pasado, sino como un don providencial que continúa iluminando los procesos pastorales de las Iglesias en América y más allá.
En el mensaje enviado a los asistentes, el papa León XIV, a través del nuncio apostólico en México, subrayó que inculturar el Evangelio implica seguir el camino de Dios mismo: entrar con respeto y amor en la historia concreta de los pueblos para que Cristo sea conocido y acogido desde su propia realidad cultural. El Pontífice animó a promover una evangelización que dialogue con las culturas contemporáneas y acompañe los procesos históricos concretos, especialmente en contextos marcados por desafíos sociales y espirituales.
En esta perspectiva, el Congreso busca fortalecer los vínculos eclesiales entre las Iglesias del continente americano y otras regiones del mundo, retomando la dimensión universal del mensaje guadalupano y su capacidad de suscitar comunión y esperanza.
María, puente entre fe y culturas
Las reflexiones teológicas han destacado la figura de María como puente entre el anuncio cristiano y las culturas de los pueblos. En este sentido, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo emérito de Tegucigalpa (Honduras), subrayó que la Virgen de Guadalupe representa un modelo de mediación que no impone, sino que propone; no sustituye las culturas, sino que las eleva y las purifica desde dentro.
Por su parte, el presidente de la Pontificia Academia Mariana Internacional, el padre Stefano M. Cecchin, abordó la actualidad pastoral de la devoción mariana, insistiendo en que el redescubrimiento de la Madre de Jesús pasa por comprender su presencia activa en la vida de la Iglesia y en los procesos de transformación social.
Andrés Rodríguez Maradiaga: la Virgen de Guadalupe representa un modelo de mediación que no impone, sino que propone
En este contexto, el secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, el Dr. Rodrigo Guerra López, aseguró que hablar hoy de Guadalupe "no es un ejercicio de nostalgia religiosa, de mera devoción mexicana ni una operación cultural defensiva. Es más bien una necesidad teológica y pastoral de primer orden. En un momento histórico en que la Iglesia busca caminar sinodalmente, sanar heridas internas, sostener la misión en contextos secularizados y acompañar pueblos atravesados por la desigualdad, la violencia y el desplazamiento, la pregunta por María se vuelve una pregunta sobre la forma concreta en que la fe cristiana está llamada a ser vivida hoy en el seno de la Iglesia. María de Guadalupe no es sólo un capítulo de historia religiosa americana, sino un acontecimiento de gracia que ofrece un criterio permanente para la renovación de la Iglesia”.
Las mesas de diálogo han puesto de relieve la necesidad de caminar “con María hacia Jesús” en el mundo actual, integrando la dimensión espiritual con el compromiso por la justicia, la reconciliación y la paz. En este horizonte, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y obispo de Cuernavaca, monseñor Ramón Castro, recordó que el mensaje guadalupano sigue siendo una palabra de consuelo en contextos de violencia y fragmentación, y una invitación a confiar en la fuerza transformadora del amor de Cristo.
Un acontecimiento con dimensión universal
El Congreso profundiza también en el significado teológico y eclesiológico del Acontecimiento Guadalupano, subrayando su alcance universal. Lejos de limitarse a una expresión de religiosidad popular, se presenta como un acontecimiento que ha marcado la identidad cristiana del continente y que ofrece claves para afrontar los retos de la secularización, la desigualdad y la crisis cultural.
En este contexto, la referencia constante a la Nuestra Señora de Guadalupe apunta a redescubrir su mensaje como fuente de renovación espiritual y dinamismo misionero. La preparación del Jubileo de 2031 no se concibe únicamente como una conmemoración histórica, sino como un proceso de conversión pastoral y comunión continental.
