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El episcopado boliviano asegura en nota oficial que la presencia de Jordi Bertomeu en el país tiene un carácter "estrictamente formativo e institucional”

"Frente a las acusaciones de 'negligencia' y 'complicidad' o las descalificaciones difundidas en la red social X por el controvertido Alejandro Bermúdez"

Bertomeu en Bolivia

Funcionario, no “autoridad”. Formación, no “investigación”. Denuncia, no “silencio”. Con estas precisiones, la Conferencia Episcopal Boliviana ha querido fijar posición en una nota oficial emitida tras la publicación de una información en El País el pasado 25 de marzo, en la que se apuntaba a un presunto encubrimiento por parte de Jordi Bertomeu en relación con los abusos atribuidos a jesuitas catalanes en Bolivia.

Frente a las acusaciones de “negligencia” y “complicidad” o las descalificaciones difundidas en la red social X por el controvertido Alejandro Bermúdez, diversas fuentes consultadas describen una trayectoria vinculada al acompañamiento de víctimas de abusos en el ámbito eclesial, especialmente en América Latina. La nota aclaratoria de los obispos bolivianos viene a reforzar esa interpretación.

En consecuencia, cualquier solicitud del Parlament o Síndic de Greuges debería dirigirse directamente a los Superiores del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Bertomeu en Bolivia

El caso de los jesuitas pederastas catalanes en Bolivia

El País, 25 marzo 2026: “Las víctimas de pederastia en Bolivia piden al Parlament de Cataluña que investigue a la Compañía de Jesús por encubrimiento”. Este caso, según Alejandro Klock Varas, chileno y abogado de la “Comunidad Boliviana de Sobrevivientes”, constituiría “el origen del mayor caso de pederastia institucional en América Latina”. Serían cómplices el “silencio de la Iglesia y la negativa de los jesuitas catalanes a cualquier proceso restaurativo de justicia” y, en consecuencia, “exigen una respuesta jurídica y política de las instituciones catalanas al pueblo boliviano”.

En la noticia de El País se refería que la “Comunidad Boliviana de Sobrevivientes” había entregado un informe a las Cortes Catalanas y al Síndic de Greuges sobre “unos 20 pederastas catalanes trasladados desde España como misioneros y unas 1000 víctimas suyas en Bolivia”. Entre ellos, los fallecidos Alfonso Pedrajas o de Lucho Roma, quienes describían los abusos en un diario o, como Roma, fotografiaban a sus víctimas.

Petición al Parlament y al Síndic de Greuges

En el artículo también se refería que “resulta imperativo que el Síndic de Greuges y el Parlament requieran formalmente a Jordi Bertomeu Farnós, en su condición de autoridad eclesiástica con residencia en Cataluña, para que explique las razones de su silencio, informe sobre las actuaciones canónicas que haya impulsado o dejado de impulsar y colabore con las investigaciones civiles aportando la documentación que obra en su poder”.

Bertomeu en la Universidad católica de Bolivia

Aclaración oficial sobre la actividad formativa de Bertomeu en Bolivia

Una “Nota Aclaratoria” de la Conferencia Episcopal Boliviana, del 30 de marzo de 2026, delimita con precisión la naturaleza de la actuación de Jordi Bertomeu en el país andino y corrige interpretaciones difundidas en los últimos días.

FUNCIONARIO, NO “AUTORIDAD”. El documento subraya que este oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe no actúa como autoridad eclesiástica salvo en el caso de ser designado expresamente como enviado personal del Papa en misión específica. Así ha sucedido, por ejemplo, en intervenciones puntuales en otros países como Chile y Paraguay o en “visitas institucionales” como la que está llevando a cabo con una comunidad religiosa de El Alto.

FORMACIÓN, NO “INVESTIGACIÓN”. La nota destaca además el carácter predominantemente formativo de su actividad en Bolivia. A lo largo de los últimos años, Bertomeu ha participado en diversas iniciativas públicas —conferencias y encuentros— centradas en la gestión jurídica y la prevención de los delicta graviora en ciudades como La Paz, Cochabamba, Sucre o Santa Cruz.

DENUNCIA, NO “SILENCIO”. El texto es igualmente explícito en este punto: en caso de haber tenido conocimiento de alguna denuncia, esta habría sido tramitada conforme a los procedimientos establecidos, tanto en el ámbito canónico como en la normativa civil. Como cualquier eclesiástico, Bertomeu está obligado a trasladar cualquier información relevante a las instancias competentes, en este caso el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. La omisión de este deber conllevaría responsabilidades según la legislación vigente de la Iglesia, como establece Vos Estis Lux Mundi (2019).

Bertomeu en Bolivia

Algunas víctimas peruanas del Sodalicio y chilenas de Karadima, consultadas por RD, han confirmado la trayectoria de Bertomeu vinculada siempre al acompañamiento de las víctimas y a procesos de esclarecimiento en distintos países de la región. En consecuencia, cualquier solicitud de información o aclaración institucional desde el Parlament de Cataluña o la oficina del Síndic de Greuges debería dirigirse al propio Dicasterio romano, y no a la persona de Bertomeu, cuya vinculación administrativa y funcional depende de dicho organismo, más allá de su origen catalán.

La fijación enfermiza de Alejandro Bermúdez contra Bertomeu

En paralelo, sectores vinculados al suprimido Sodalicio de Vida Cristiana, nostálgicos de este grupo sectario fundado por el laico peruano Figari, han intensificado el debate en redes sociales.

Alejandro Bermúdez, quien ahora se presenta como “analista católico”, antes periodista y consagrado (expulsado) del Sodalicio, en un post en X del 26 de marzo afirmaba que “Bertomeu, de gran defensor de las víctimas a señalado... La noticia pone en evidencia que el gran defensor de las víctimas, el 007 de los niños indígenas y el VanHelsing de los violadores no era otro que Jordi Bertomeu Farnós... pero la nueva investigación questiona (sic) duramente su papel: negligente en el mejor de los casos, cómplice en el peor”.

Bertomeu en Bolivia

De nuevo, Bermúdez informa en modo parcial y sin verificar, interpretando con total subjetividad los hechos, omitiendo y distorsionando datos relevantes, incurriendo a descalificaciones personales.

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