Fallece el jesuita chileno Juan Ochagavía, último asesor teológico del Concilio Vaticano II
Juan Ochagavía SJ fue reconocido por su aporte intelectual y pastoral, y por su influencia en la reflexión teológica de su tiempo, especialmente en el contexto de los procesos de renovación eclesial del siglo XX
(Luz Marina Medina/ADN Celam).- La Iglesia chilena informó este 16 de marzo, el fallecimiento del padre Juan Ochagavía SJ, sacerdote de la Compañía de Jesús, ocurrido a los casi 98 años de edad. Fue reconocido por su aporte intelectual y pastoral, y por su influencia en la reflexión teológica de su tiempo, especialmente en el contexto de los procesos de renovación eclesial del siglo XX.
Por décadas, el religioso desarrolló una permanente actividad académica y pastoral, conectando la reflexión teológica con el acompañamiento espiritual. Sus publicaciones y conferencias dieron fuerza a la reflexión de la Iglesia latinoamericana en tiempos de cambios profundos. Quienes compartieron con él recuerdan especialmente su espíritu dialogante, su profundidad espiritual y su preocupación por la formación.
Testigo y asesor en el Concilio Vaticano II
Entre los momentos más significativos de su vida eclesial destaca su vinculación y el aporte que realizó durante el Concilio Vaticano II, evento que marcó un nuevo rumbo para la Iglesia en el siglo pasado . Ochagavía integró el grupo de asesores teológicos que acompañaron las deliberaciones conciliares y colaboró estrechamente con el cardenal Raúl Silva Henríquez, entonces arzobispo de Santiago.
Cabe recordar que el cardenal chileno Silva Henríquez fue una de las figuras latinoamericanas más relevantes en las sesiones del concilio celebradas en Roma entre 1962 y 1965. Fue así, como el aporte de teólogos asesores como Ochagavía ayudó a sostener en ese período el proceso de reflexión y discernimiento pastoral de los obispos.
Legado de reflexión y servicio eclesial
A lo largo de su vida religiosa, Ochagavía fue constante y comprometido en el estudio de la fe y a la formación espiritual. Su tarea como teólogo, educador y guía espiritual lo convirtió en una figura apreciada y respetada en distintos ámbitos eclesiales de Chile y América Latina.
Con su partida, la Iglesia pierde a uno de los últimos testigos directos del tiempo del Concilio Vaticano II, un jesuita cuya vida estuvo dedicada al estudio de la teología, al servicio pastoral y a la reflexión sobre los retos que enfrenta la Iglesia en la sociedad actual.
Aportes teológicos y publicaciones
Entre sus publicaciones más destacadas se encuentra Visibile Patris Filius (1964), su tesis doctoral dedicada a la revelación en san Ireneo de Lyon. Posteriormente publicó La Comunidad Mundial CVX. Génesis y significado (1982), obra centrada en el origen y sentido de las Comunidades de Vida Cristiana, así como La personalidad humana, apostólica y espiritual del Padre Hurtado (1984) y Alberto Hurtado. Su personalidad espiritual (1993), textos dedicados a profundizar en la figura y espiritualidad del santo jesuita chileno.
En años posteriores continuó aportando a la reflexión espiritual con Gloria a Dios. Tomo I. Escritos para CVX (2011), que reúne diversos textos orientados a la formación y vida espiritual de estas comunidades. Además de sus libros, Ochagavía publicó numerosos artículos de teología y reflexión pastoral en revistas especializadas como Mensaje, Teología y Vida, Manresa, Oración y Servicio y Cuadernos de Espiritualidad Ignaciana, entre otras, contribuyendo al pensamiento teológico y a la vida espiritual en diversos ámbitos eclesiales.
Una vida al servicio de la Iglesia y la teología
El Padre Juan Ochagavía Larraín, S. J., nació en Santiago en 1928. Ingresó a la Compañía de Jesús, hizo sus estudios de Teología en Woodstock, USA, y se ordenó de sacerdote en 1957. Luego se doctoró en Teología en la Universidad de Munich, Alemania.
Ya de regreso en Chile en 1963 se desempeñó como profesor de Teología en la Pontificia Universidad Católica, director de la revista Mensaje, profesor de ILADES y director espiritual de laicos y jesuitas. Participó como teólogo en el Concilio Vaticano Il y ha desempeñado diversos cargos de formación y gobierno en la Compañía de Jesús.
Entre 1972 y 1978 fue nombrado Provincial de los Jesuitas y posteriormente Maestro de Novicios hasta 1983, año en el que fue llamado a Roma como Asistente General de la Compañía de Jesús. En 1991, al terminar su responsabilidad como Asistente General, regresa a Chile y es nombrado Asesor Nacionalde CVXen paralelo con la formación de los jesuitas como Vice-superior de teólogos.
En 1997 fue nombrado Instructor de Tercera Probación en Calera de Tango, misión que combina con apoyo pastoral al Colegio San Luis Beltrán en Pudahuel y con la Misión Mapuche en Tirúa. Sus últimas actividades pastorales giraron al rededor del Teologado Jesuita donde se mantuvo activo ofreciendo Ejercicios Espirituales, cursos y talleres en el Centro de Espiritualidad Ignaciana de Santiago (CEI).