García Cuerva: "La pastoral carcelaria se aprende caminando los pabellones"
En una intensa semana de trabajo en Roma, el delegado pontificio de la Pastoral Carcelaria Internacional y arzobispo de Buenos Aires reflexiona sobre la misión global de la institución, sus desafíos más urgentes y el impulso recibido del Papa León XIV para una Iglesia presente, profética y cercana a las personas privadas de libertad
(Sebastián Sansón Ferrari / Vatican News).- En el marco de diversas actividades desarrolladas en Roma, Vatican News dialogó con monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, arzobispo metropolitano de Buenos Aires y delegado pontificio de la Pastoral Carcelaria Internacional, misión que le fue confiada por el Papa León XIV el 6 de diciembre de 2025. Con la experiencia de años de cercanía a las cárceles y a sus protagonistas, el prelado comparte una mirada amplia, evangélica y comprometida sobre una realidad que interpela a la Iglesia y a la sociedad.
Una misión con raíces históricas y horizonte global
La Pastoral Carcelaria Internacional tiene sus orígenes en 1950, cuando por iniciativa del entonces cardenal Giovanni Battista Montini -futuro Papa Pablo VI- un grupo de capellanes europeos percibió la necesidad de articular a nivel internacional la presencia de la Iglesia en el mundo penitenciario. Desde entonces, la Comisión Internacional de Prisiones ha buscado coordinar esfuerzos, fortalecer las pastorales nacionales y acompañar a las conferencias episcopales en los distintos continentes.
En los últimos años, esta misión ha vivido un proceso de renovación. Tras haber dependido históricamente del Dicasterio para el Clero, la pastoral carcelaria pasó a integrarse en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, reconociendo que la realidad penitenciaria no se limita al ámbito clerical, sino que es profundamente social y humana.
Más allá de los muros: una realidad compleja
“La realidad carcelaria excede ampliamente a las prisiones”, subraya monseñor García Cuerva, en sintonía con las palabras del Papa León XIV durante el Jubileo de los Presos. Educación, trabajo, economía, vínculos familiares y modelo social están estrechamente ligados al fenómeno de la carcelación. Por eso, la Pastoral Carcelaria Internacional se concibe como un servicio a las Iglesias locales, ofreciendo lineamientos y acompañamiento, pero reconociendo que la verdadera riqueza está en las experiencias concretas de cada diócesis y conferencia episcopal.
Desafíos urgentes: inequidad, hacinamiento y falta de oportunidades
Entre los principales desafíos, el arzobispo recuerda una frase del Papa Francisco, quien planteó que la inequidad es la raíz de los males sociales. Las cárceles -dice- reflejan sin maquillaje la violencia, la pobreza y la injusticia de la sociedad. Sin criminalizar la pobreza, reconoce que los sectores más vulnerables suelen ser los más alcanzados por los sistemas punitivos.
A ello se suman problemáticas como el hacinamiento, la ausencia de educación y trabajo, y la persistencia de la pena de muerte en algunos países. Frente a este panorama, la Iglesia está llamada a levantar una voz profética, afirmando la dignidad de toda persona y la posibilidad real de conversión y cambio.
La orientación del Papa León XIV: formación y corresponsabilidad
Durante su encuentro con el Santo Padre, García Cuerva recibió un fuerte impulso para profundizar la formación de los agentes pastorales y promover una reflexión teológica y espiritual común sobre la realidad carcelaria. El Papa alentó también una mayor participación de laicos y mujeres -rotagonistas en muchos países de esta pastoral- y subrayó la importancia de incidir en las políticas públicas, promoviendo no solo una conversión personal, sino también social.
La imagen evangélica del perfume que llena la casa, tomada del capítulo 12 del Evangelio de san Juan, resume este deseo: que la reflexión espiritual impregne toda la realidad penitenciaria.
La cercanía que transforma la misión
La experiencia pastoral en Buenos Aires, marcada por años de visitas a cárceles y acompañamiento a detenidos y sus familias, es para el arzobispo una fuente irremplazable. “La pastoral carcelaria se aprende caminando los pabellones”, afirma, recordando que su primer aprendizaje fue simplemente “estar y escuchar”.
Historias de creatividad, sufrimiento y esperanza -como presos que seguían la película "La Pasión de Cristo" a través de espejos o la emoción de abrazar un árbol tras años de encierro- revelan la profundidad humana de esta misión, hecha de pequeños gestos y de presencia fiel.
El arzobispo de Buenos Aires en visita a Radio Vaticana
Una semana intensa al servicio de las Iglesias
La agenda romana incluyó encuentros en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, reuniones con referentes internacionales y espacios de reflexión sobre formación, incidencia pública y acompañamiento al Santo Padre en sus futuras visitas pastorales a cárceles. “Queremos un trabajo ágil, al servicio de las Iglesias locales”, resume García Cuerva, consciente de que aún queda mucho por hacer, especialmente allí donde la pastoral carcelaria tiene poco espacio.
El legado del Papa Francisco
A nueve meses del fallecimiento del Papa Francisco, el arzobispo argentino recuerda con emoción su profunda preocupación por el mundo carcelario. Desde sus visitas como arzobispo de Buenos Aires hasta los gestos del pontificado -el lavatorio de los pies en cárceles, la denuncia profética en Lampedusa y su última salida a la cárcel romana de Regina Coeli el Jueves Santo de 2025, pocos días antes de morir-, Francisco dejó un mensaje elocuente: Cristo está en quienes sufren detrás de los muros.