La Iglesia cubana llama al diálogo nacional mientras aumenta la pobreza, la desesperanza y la migración juvenil
El padre Suárez Jáuregui, secretario adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, expone el difícil panorama social y económico de Cuba y destaca la decisión de la Iglesia de permanecer junto al pueblo
(Luz Marina Medina/ADN Celam).- El portal italiano Comunione e Liberazione publicó una entrevista con el padre Ariel Suárez Jáuregui, secretario adjunto de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, quien expuso el difícil panorama social y económico de Cuba y destacó la decisión de la Iglesia de seguir acompañando al pueblo cubano en medio de las adversidades.
Durante la entrevista, el sacerdote retrató un país golpeado por la crisis de los servicios básicos y el desgaste social. “Hay dificultades en todos los ámbitos de la vida. Faltan la electricidad y el agua. No hay medicamentos ni recursos en los hospitales. Muchas personas no comen o comen mal”, afirmó. Añadió además que los apagones y la falta de alimentos están impactando incluso la permanencia de los niños en las escuelas.
Asimismo, el sacerdote señaló que la crisis ha venido acompañada por un aumento de la corrupción, la pobreza y la emigración juvenil. “Los precios de todos los bienes de primera necesidad son altísimos y aumentan cada día”, mencionó, al tiempo que describió a Cuba como “un país envejecido, agotado, con baja natalidad y jóvenes que emigran sin descanso”. A su juicio, entre la población predomina “la desesperación y tristeza por este desgaste”.
Llamado a un diálogo entre todos los cubanos
El secretario adjunto del episcopado se refirió además al clima de inconformidad social que persiste en el país, marcado recientemente por protestas ante los prolongados apagones y la escasez de agua. Según indicó, numerosos ciudadanos perciben que sus reclamos no encuentran respuesta ni atención por parte de las instituciones.
Al referirse al impacto de las sanciones internacionales y a los problemas estructurales del país, el sacerdote sostuvo que la crisis responde a “las persistentes carencias del modelo socioeconómico adoptado en Cuba” y a sanciones externas. No obstante, remarcó que las soluciones deben surgir principalmente desde el propio pueblo cubano. “Preferiría mucho más que se crearan las condiciones para un diálogo entre todos los cubanos, con sus diferentes maneras de pensar”, señaló.
Asimismo, lamentó que las diferencias ideológicas continúen dificultando la posibilidad de entendimiento entre los cubanos. “Las posiciones ideológicas prevalecen, con gran pesar mío, sobre la posibilidad de un encuentro humano”, apuntó, subrayando la necesidad de fomentar una cultura de diálogo y acercamiento nacional que permita reconstruir la convivencia social.
Una Iglesia que decide permanecer junto al pueblo
Al ser interrogado sobre la misión de la Iglesia en medio de la crisis, afirmó que la misión eclesial consiste hoy en “estar presentes, permanecer”, acompañando a las personas en medio de la incertidumbre. “Estar junto al pueblo, del que formamos parte, para acompañar, consolar, escuchar, servir e iluminar con la Palabra del Evangelio”, afirmó.
Asimismo, admitió que la propia Iglesia se ha visto afectada por la migración constante, el envejecimiento de las comunidades y la disminución de vocaciones. Aun así, destacó que las comunidades siguen activas y comprometidas desde la fraternidad y la comunión. “Aquí estamos, y no con los brazos cruzados”, aseguró.
El sacerdote destacó también la labor humanitaria desarrollada por la Iglesia tras el huracán Melissa, cuando Cáritas distribuyó ayuda proveniente de Estados Unidos sin impedimentos. No obstante, remarcó que el país enfrenta desafíos estructurales que exigen cambios económicos y una mayor apertura social y política. “Debemos aprender que libertad y responsabilidad van de la mano. Necesitamos la verdad, hablar con verdad, buscar la verdad, vivir en la verdad”, aseveró.
Esperanza cristiana en medio del sufrimiento
En medio del escenario de dificultades, el presbítero aseguró que sigue encontrando motivos de esperanza en la fe y en la capacidad de solidaridad del pueblo cubano. “Hay muchas personas buenas en Cuba, que hacen el bien, reflexionan y aportan ideas y conocimientos para un futuro mejor para nuestra patria”, manifestó.
Al ser consultado sobre las razones que le permiten continuar en Cuba sin perder la esperanza, el padre Ariel Suárez Jáuregui respondió: “La certeza de que Cristo es el Señor de la historia y de nuestras vidas, de Cuba y del mundo entero”. Añadió que esa fe impulsa a seguir “sembrando semillas de bondad, de amor, de paz y de auténtica libertad”.
