León hacia Sudamérica: Paz y fraternidad, esperanza y consuelo para Uruguay
"Toda una profecía de lo que León viene a decirnos cara a cara, corazón a corazón, sonrisa a sonrisa, lágrima a lágrima. Porque es bendito el que viene en el nombre de Jesús. Así lo esperamos y lo sabemos"
Las cuatro horas de diferencia que existen entre esta América del Sur e Italia aportan una enorme cuota de ansiedad y expectativa por el viaje apostólico del Papa León XIV a Sudamérica, específicamente a Uruguay, Argentina y su amado Perú.
Es que por estas tierras ya desde muy temprano andábamos “con el ojo largo” para ver el despegue del avión que transporta al Papa y que llegará a la capital uruguaya a eso de las cuatro y media de la tarde de aquí a lo que hay que sumar las cuatro horas de diferencia mencionadas.
Las redes sociales y los canales de comunicación comenzaron muy temprano a mostrar cómo todo un continente se resiste a evitar las cosquillas en la panza, la emoción y la alegría por la visita del Papa.
Así estamos desde muy temprano. Pensando desordenadamente, sintiendo a lo latinoamericano, intentando calmar la ansiedad entre mate y charla, en un verano que al parecer en estos días de noviembre calmará los desbordes climáticos de El Niño en materia de lluvias, tormentas y cambios de tiempo bruscos.
El Papa en su telegrama protocolar al presidente italiano menciona como deseo de este viaje la paz y la fraternidad. Sergio Mattarella responde acompañando y asegurando que entre los frutos estarán la esperanza y el consuelo “para el mundo entero”.
Buena síntesis como para ir saboreando.
Mientras, por aquí lo planificado está preparado y listo: Lo inmediato serán las actividades protocolares previstas en Montevideo en esta misma jornada: recepción del presidente Yamandú Orzi, discurso ante las autoridades y la sociedad civil y el rezo de Vísperas y homilía junto a los consagrados en la Catedral capitalina. Luego, descanso en la nunciatura.
En cambio lo imperioso parecen ser las urgencias por los últimos detalles para el desplazamiento de lo que se esperan serán miles de personas en los tres países para ver y compartir con el Papa.
Para que el horizonte siempre sea cristiano: la liturgia de hoy viernes propone como primera lectura de la misa el texto de Pablo a los filipenses que en el comienzo del capítulo cuatro les dice: “ustedes que son mi alegría y mi corona … perseveren firmemente en el Señor”.
Toda una profecía de lo que León viene a decirnos cara a cara, corazón a corazón, sonrisa a sonrisa, lágrima a lágrima.
Porque es bendito el que viene en el nombre de Jesús. Así lo esperamos y lo sabemos.
