A pocos días de la llegada de León XIV a Perú
Preparando la visita del Papa desde dentro
A pocos días de la llegada de León XIV a Perú
Queda menos de una semana para que León XIV regrese a su Perú, nuestro Perú. En estos momentos vuela ya hacia el presuntamente secularizado Uruguay, donde la gira americana arrancará con entusiasmo, pero estoy seguro de que el Papa está contando las horas, tanto como nosotros, que quedan para aterrizar en su querida patria de adopción.
Realmente se trata una visita muy especial, para él y para el país entero. En Roma, durante la visita ad limina, ya expresó a los obispos del Perú su gran deseo de retornar como Papa a los lugares donde dio sus primeros pasos como misionero, estrechar las manos de las gentes que le acompañaron siendo joven sacerdote y después como obispo, y recibir el abrazo cariñoso y orgulloso de toda una nación.
Debe ser una emoción indescriptible para él volver a ver a tantas personas, reencontrarse con amigos, saludar a jóvenes que confirmó y que ahora son padres y madres, estrechar a sus ahijados, conversar con sus sacerdotes de Chiclayo, con alumnos, con el pueblo lindo al que sirvió como buen pastor. Recuerdo su expresión cuando salió al balcón de la logia recién elegido Papa, y puedo conectar con ese tráfago de sentimientos nobles e intensos.
Queriendo Dios, tendré la suerte de poder mirar su rostro desde cerca, porque formaré parte de los miembros de la Conferencia Episcopal Peruana que lo acompañarán en las diferentes etapas de su viaje. No podré estar en el segundo día de la diócesis chiclayana, ni tampoco en el Cuzco, porque los de la Amazonía nos adelantaremos para esperarlo en Pucallpa. Pero al resto de actos previstos, estoy anotado.
Este servicio de administrador apostólico, con las funciones (no completas) del obispo, que es transitorio y a veces fastidioso e incierto, me permitió, primero, participar en la visita ad limina y poder conversar con León XIV en audiencia privada, algo que seguramente se da una vez en la vida; y ahora tendré la enorme suerte de presenciar desde dentro, de alguna manera, los pasos del Papa por su amado Perú.
Es un amor distinto al que uno siente por su tierra natal, pero entrañable en otro estilo más gozoso y consciente, porque está enriquecido por la predilección. Robert Prevost eligió a Perú, decidió hacerse ciudadano peruano, ser uno más, parte viva de estos pueblos humildes, y compartir su destino. Lo comprendo muy bien porque también yo hace tiempo escogí, solicité y me concedieron la nacionalidad peruana.
Llevamos muchas semanas de organización y preparativos. En la sesión de agosto la Conferencia se revisó el borrador de programa, a falta de ser finalmente concluido por los enviados de la Santa Sede, que hicieron algunos retoques. Se publicaron el logo, el himno y los subsidios para la reflexión y oración en torno al significado de la estancia de León XIV en Perú y cómo disponernos a este acontecimiento.
De nuestro Vicariato hay 51 participantes inscritos para la jornada de Pucallpa, entre representantes de los pueblos originarios, agentes de pastoral y misioneros. Para que puedan llegar desde sus lugares a Iquitos, hemos recibido apoyos de varias parroquias, hermandades y personas particulares de mi diócesis de Mérida-Badajoz, cuya generosidad hará posible su ilusión: ¡gracias! Y para viajar de Iquitos a Pucallpa, recién estos últimos días nos han confirmado que el Estado peruano facilitará el traslado aéreo, como ya ocurrió en la visita del Papa Francisco a Puerto Maldonado. De otro modo sería imposible mover a la gente de la selva, por las distancias y los enormes costos económicos.
En las Eucaristías de estos domingos ya se van comentando los pormenores del evento, dónde irá León, qué hará, quiénes acudirán… Hemos hecho polos conmemorativos con el logo del Vicariato; hay una gran expectación: el Papa escuchará a la Amazonía, y también nos ofrecerá su palabra.
Trataré de ir contando, aunque sea de manera breve, algunas impresiones de los encuentros con León XIV, contemplados “desde dentro”, desde el grupo de los obispos, que estará casi constantemente próximo a él. Mientras tanto, como otros muchos, me preparo interiormente para vivir estos próximos días “desde dentro” y apreciar el impacto que la presencia del Papa causará en el Perú. Ojalá active procesos concretos que nos ayuden a ser un país más justo, más seguro, más cuidador de la vida y de la naturaleza, y donde se protegen los derechos de todos, especialmente de los más vulnerables (MH 77).
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