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Obispo de Pereira, Colombia: "Dios no nos deja solos, y la solidaridad de Colombia y del mundo tampoco"

Monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez, obispo de Pereira, exhorta a unirse a la Jornada de Oración por Colombia y por las víctimas del terremoto este domingo 16 de agosto e indica las principales necesidades en la región

Voluntarios llevan a cabo operaciones de búsqueda en edificios destruidos por el terremoto, en Pereira (Colombia)

(Johan Pacheco/Vatican News).- La Conferencia Episcopal de Colombia ha convocado una jornada de oración para este domingo 16 de agosto por la nación, que sufre las consecuencias de un terremoto que deja ya más de 260 fallecidos y 450 desaparecidos, en cuyo rescate se centran los mayores esfuerzos en estas últimas horas.

«La naturaleza ha mostrado todo su poder, pero el Señor ha sido grande con nosotros y aquí estamos, acompañando a la comunidad y preparándonos para la reconstrucción de todo esto», comparte con Vatican News – Radio Vaticana el obispo de Pereira, monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez.

«Tenemos unas 12 parroquias con afectaciones muy graves, algunas que quizás haya que demoler totalmente. La curia diocesana también se ha visto fuertemente afectada con riesgo de colapso; el seminario mayor, de igual manera, y el banco de alimentos colapsó. Además, hay por lo menos unas 60 parroquias con averías graves. Todo esto en el ámbito eclesiástico de la Diócesis de Pereira», describe el obispo sobre la situación de la Iglesia local.

Asimismo, se muestra muy preocupado por las familias que lo perdieron todo en el centro de la ciudad, «con edificios que colapsaron totalmente». En Pereira han fallecido unas 100 personas.

Terremoto en Colombia  | AFP/Vatican News

«Empieza el proceso de evaluación de todo aquello que será demolido, pues, aunque permaneció en pie, ya no es habitable. Este será el grave problema que enfrentaremos al terminar esta primera etapa de rescate de personas con vida», señala.

En Pereira, tras 72 horas del terremoto, se intensifica la búsqueda de los desaparecidos. Incluso «se ha decretado una norma para impedir la circulación de vehículos particulares, precisamente porque son momentos cruciales para determinar si todavía hay personas con vida bajo los escombros».

La labor pastoral en medio del terremoto

Monseñor Nelson Cardona Ramírez señala que el trabajo de los sacerdotes se ha intensificado: «Obviamente no hemos podido usar muchos de los templos, pero los sacerdotes han estado celebrando en los parques o han acudido a los lugares donde hay personas concentradas, como clínicas que se tuvieron que improvisar en coliseos y centros deportivos».

Hemos tratado de hacer presencia en esos lugares, manteniendo la prudencia de no aglomerar personas en este momento crucial para el rescate

«Hemos tratado de hacer presencia en esos lugares —dice el obispo de Pereira—, manteniendo la prudencia de no aglomerar personas en este momento crucial para el rescate, que todavía representa mucho peligro. En el ámbito de la pastoral social, hemos tenido que improvisar nuestro banco de alimentos, ya que se derrumbó la sede que teníamos en la parroquia San Marcos, ubicada en la ciudad vecina de Dosquebradas. Hemos vuelto a organizar el abastecimiento y ya se están movilizando donaciones, pues los víveres empiezan a escasear a causa del colapso de muchos supermercados».

Las necesidades de la región afectada

Cardona Ramírez indica que actualmente las principales necesidades en la región son «aquellas cosas vitales para pasar las noches, porque muchos no podrán regresar a sus casas. Se necesitan elementos básicos: colchones, cobijas, tiendas de campaña para pernoctar, agua y alimentos no perecederos».

«Estamos en esta primera fase y Dios proveerá para la segunda etapa: reconstruir la ciudad y, con ella, nuestras iglesias».

Las personas afectadas por el terremoto acampan en el parque Olaya Herrera de Pereira, Colombia | ANSA

Acompañar y consolar

El obispo relata su experiencia el día del terremoto y cómo pudo acompañar y consolar a las personas en las calles: «Al igual que buena parte de los habitantes de Pereira, tuve que salir del lugar donde vivía porque quedó totalmente averiado. En esa primera mañana estuve con algunos sacerdotes en el Parque Bolívar, un lugar seguro donde nos concentramos. Allí pudimos ir atendiendo a los enfermos y a las personas que aguardaban un espacio donde resguardarse, ofreciéndoles consuelo, tranquilidad y serenidad».

«El martes y el miércoles he estado recorriendo las calles de la ciudad, acompañando a las personas y brindándoles consuelo, para que sepan que estamos allí, que no nos vamos a ir, que nos quedamos con ellos y que somos parte de la comunidad», comparte el prelado.

Monseñor Nelson Cardona Ramírez invita también a participar en la jornada de oración convocada por el episcopado colombiano: «Se trata de unirse en oración el próximo 16 de agosto. Hemos hecho este llamado para que todos tomemos conciencia de las necesidades de tantos hermanos, no solo de esta región del Eje Cafetero, sino también del Valle y del Chocó, que han sufrido fuertemente los embates de la naturaleza».

"Dios no nos deja solos"

El obispo de Pereira concluye con un mensaje de esperanza: «Esta Iglesia ya ha vivido momentos difíciles en terremotos anteriores y la gente sabe que Dios no nos deja solos, ni tampoco la solidaridad de Colombia y del mundo. Por eso los invito a mantener la fe y la esperanza; eso es lo que ha hecho grande a este pueblo y a la Iglesia de Pereira, y debe seguir siendo nuestra principal característica».

«No nos desesperamos; estamos llenos de la fuerza del Señor. Los invito a mantener esa fortaleza, que será definitiva para la reconstrucción de nuestro pueblo y para sanar las heridas espirituales y psicológicas que este suceso va dejando», finaliza.

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