Obispos de Argentina: "'Nunca más' a la violencia de la dictadura y 'siempre más' a una democracia justa"
50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976
A 50 años del 24 de marzo de 1976, el episcopado argentino reafirma con claridad ese compromiso e invita a la sociedad a renovar la memoria y a reconstruir la fraternidad como camino para ser Nación
(AICA).- En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) difundió un mensaje en el que renueva su compromiso con la memoria, rechaza de manera contundente toda forma de violencia institucional y convoca a fortalecer una democracia fundada en la justicia, la dignidad humana y el bien común.
El documento, titulado "Nunca más a la violencia de la dictadura y siempre más a una democracia justa", propone una reflexión profunda sobre uno de los períodos más oscuros de la historia nacional, marcado por el terrorismo de Estado entre 1976 y 1983. En ese sentido, los obispos subrayan que la memoria no puede ser fragmentaria ni selectiva, sino "íntegra y luminosa", capaz de iluminar el presente y prevenir la repetición de los errores del pasado.
En continuidad con el pensamiento social de la Iglesia, el episcopado advierte sobre el riesgo de "dar vuelta la página" sin un verdadero ejercicio de memoria y destaca la necesidad de mantener viva la conciencia colectiva, especialmente en las nuevas generaciones. Recordar, sostiene, implica reconocer el dolor de las víctimas, en particular el de los familiares de desaparecidos, cuya herida permanece abierta ante la ausencia de verdad plena y justicia.
Asimismo, los obispos reconocen que este proceso de memoria requiere tambiénuna autocrítica que involucre tanto a la sociedad como a la propia Iglesia, con el objetivo de reconstruir el tejido social y fortalecer la fraternidad entre los argentinos.
Democracia con inclusión y dignidad
En otro tramo del mensaje, el episcopado reafirma que la democracia no puede limitarse a un sistema formal, sino que debe orientarse al bien común y al desarrollo humano integral. En esa línea, advierte que "la democracia se envilece cuando deja a alguien afuera" y cuestiona las situaciones de pobreza, exclusión y vulnerabilidad que afectan a amplios sectores de la población.
El texto pone especial énfasis en la necesidad de garantizar el acceso al trabajo digno, la educación de calidad y la protección de los más vulnerables, particularmente niños, adolescentes y jóvenes frente a problemáticas como el consumo problemático y la trata de personas. Para los obispos, una democracia auténtica se construye desde la inclusión y la promoción de la dignidad de cada persona.
También destacan el rol central del trabajo como eje de la cuestión social, no sólo como fuente de sustento, sino como ámbito de realización personal y de contribución al bien común.
Rechazo a la violencia y llamado al diálogo
En un contexto social atravesado por tensiones y polarización, el Episcopado alerta sobre el crecimiento de actitudes autoritarias y discursos que promueven la confrontación. En ese sentido, advierte sobre los riesgos de una cultura que naturaliza la agresión, tanto en el ámbito político como en las redes sociales y la vida cotidiana.
Frente a este escenario, los obispos llaman a recuperar el valor del diálogo sincero, respetuoso y constructivo como herramienta fundamental para la resolución de conflictos. Subrayan la importancia de "desarmar el lenguaje", evitando expresiones que hieran o excluyan, y promoviendo en cambio palabras que construyan paz y esperanza.
El mensaje insiste en que la violencia no sólo se expresa en acciones, sino que comienza en el discurso, por lo que resulta imprescindible erradicar toda forma de agresión verbal que pueda derivar en mayores fracturas sociales.
Una Nación fundada en la fraternidad
Hacia el final, el documento retoma el anhelo de "ser Nación" como una tarea pendiente que requiere compromiso, unidad y una visión compartida de futuro. Para ello, señalan la importancia de una presencia activa y eficiente del Estado, orientada a garantizar derechos, promover la igualdad y asegurar la participación de todos los ciudadanos.
En ese marco, reafirman el valor de la Constitución Nacional como base de la vida democrática y destacan la necesidad de un proyecto de desarrollo que priorice la dignidad humana, la paz social y la prosperidad, con especial atención a los sectores más vulnerables, como los niños y los ancianos.
Finalmente, los obispos elevan una oración por la patria, pidiendo la bendición de Dios y la intercesión de la Virgen de Luján para avanzar en el camino del bien común y la solidaridad.
El mensaje concluye con una reafirmación: "'Nunca más' a la violencia de la dictadura y 'siempre más' a una democracia justa", como compromiso permanente de la sociedad argentina en la construcción de un futuro basado en la memoria, la verdad y la justicia.