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Obispos de México: "Nuestro país necesita menos trincheras y más puentes"

Día de la Independencia

En estos días que celebramos la Independencia de México, queremos invitarlos a reflexionar sobre el valor del encuentro en nuestra historia: pues México es resultado del encuentro de pueblos, culturas, lenguas, tradiciones, heridas y esperanzas

México

(Desde la Fe).- En estos días que celebramos la Independencia de México, queremos invitarlos a reflexionar sobre la importancia y el valor del encuentro en la historia de nuestro país.

México es resultado del encuentro de pueblos, culturas, lenguas, tradiciones, heridas y esperanzas. Somos una nación plural desde su origen. Por lo tanto, nuestra riqueza como país también nace de la capacidad de encontrarnos, aprender unos de otros y construir juntos.

A veces pareciera que perdemos esa enorme virtud, y entonces es fácil dividirnos, polarizar y buscar cualquier pretexto para priorizar las diferencias.

Frente a esa tendencia, estas fechas también pueden ayudarnos a recuperar nuestra vocación de ser puente entre generaciones, entre las distintas realidades económicas y sociales, entre comunidades, regiones, culturas y, por supuesto, entre las distintas formas de pensar.

La fraternidad cristiana parte de la convicción de que nadie se salva solo y nadie construye solo. La vida del otro también nos concierne. Su dolor, su dignidad, su esperanza y su futuro forman parte de nuestra responsabilidad. Es decir, somos interdependientes y nos necesitamos.

216 aniversario de la Independencia mexicana

La paz de una familia está ligada a la paz de su comunidad, la seguridad de una persona se fortalece con la seguridad de quienes la rodean, y el desarrollo de una comunidad crece cuando también crecen las demás.

Y en este escenario, los católicos encontramos en Santa María de Guadalupe un modelo fecundo de esta cultura del encuentro, que por cierto está ligado desde la raíz a la historia de nuestro país.

El acontecimiento guadalupano sucede en un México marcado por el encuentro de culturas. María se acerca a Juan Diego, lo escucha, le habla con sencillez, reconoce su dignidad y le confía una misión.

En Guadalupe descubrimos una forma de relación que dignifica, genera confianza y abre caminos de comunión. Ese modo de encontrarse, que ocurrió hace casi 500 años, sigue siendo una referencia viva para nuestro país.

Hacemos esta invitación a celebrar la Independencia asumiendo nuestra responsabilidad sobre el presente y el futuro del país, comenzando por cumplir cabalmente nuestros deberes personales, familiares, laborales, cívicos, entre otros, pues una nación se fortalece cuando sus habitantes se reconocen como parte de una misma historia y también como responsables unos de otros.

Cuando decimos “¡Viva México!”, ese “viva” también nos compromete. Nos llama a fortalecer la convivencia social, a insistir en la justicia, a construir un Estado de derecho sólido, a defender la verdad sin intereses ni privilegios y a buscar un progreso que ponga en el centro la dignidad de todas las personas.

Viva México

El encuentro no elimina nuestras diferencias; les da un cauce común. Celebrar a México también significa asumir la tarea de volver a encontrarnos para construir juntos el país que queremos ser.

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