Paolo Rudelli, nuncio en Colombia: "Tenemos toda la esperanza de que el Papa visite próximamente el país”
Nuncio Apostólico en Colombia, Monseñor Paolo Rudelli: “Tenemos toda la esperanza de que el nuevo sumo pontífice visite próximamente, Colombia”, mientras la sociedad civil y ONU denuncian el aumento del masivo reclutamiento forzado de niños y niñas en el conflicto armado, durante el Dia int. de las Manos Rojas
Buenaventura conmemoró el 54º aniversario del fallecimiento de Monseñor Gerardo Valencia Cano con una misa intercultural realizada el miércoles 21 de enero de 2026 en la Catedral. El acto reunió a la comunidad en un homenaje a la vida y legado del reconocido líder espiritual del Pacífico colombiano.
La eucaristía fue presidida por el Nuncio Apostólico en Colombia, Monseñor Paolo Rudelli, quién destacó la trayectoria de Monseñor Valencia Cano, obispo de Buenaventura entre 1953 y 1972, como “promotor de la paz, defensor de la dignidad humana y referente del diálogo entre la Iglesia católica y las expresiones culturales del Pacífico”, desde donde impulsó procesos pastorales y sociales de amplio impacto. Igualmente participaron de la eucaristía, Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de la Ciudad portuaria y los sacerdotes de la Diócesis de Buenaventura e invitados especiales.
Monseñor Valencia Cano nació un 26 de agosto de 1917 en Santo Domingo, Antioquia, años más tarde se convertía en una figura sobresaliente no solo de Colombia sino de toda Latinoamérica. De su vida apostólica se resalta su labor como misionero del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, prefecto apostólico de Vaupés (1949-1953), miembro participante del Concilio Vaticano II (1962-1965) firmo del Pacto de las Catacumbas (juntos a Dom Helder Cámara y al obispo de la amazonia colombiana de Puerto Leguizamo, el misionero de la Consolata, Mons. Cuniberti), presidente del Departamento de Misiones de Celam (1966), director del Centro Antropológico Colombiano de Misiones, Ethnia (1966) y vicario apostólico de Buenaventura (1953- 1972).
Un Pastor con las Sandalias del Pueblo
P. Vicente Aníbal Romero Peña ha subrayado que “Gerardo Valencia Cano era incómodo. Incomodaba a los poderosos porque les decía en la cara lo que no querían escuchar: que su riqueza no valía nada si no ayudaban a los demás. Incomodaba a los cómodos porque les recordaba que el Evangelio no se vive desde la tibieza. Como un nuevo Isaías, él gritaba: “Rompan las cadenas de la opresión, den libertad a los oprimidos “(Is 58,6). Y lo hacía con palabras y acciones, caminando junto al pueblo, comiendo su pan y llorando sus dolores.
Pero no solo denunciaba. También anunciaba. Hablaba de un Reino que ya comienza aquí, donde el amor y la justicia son posibles. Su mensaje era claro: Dios no quiere una fe que se quede encerrada en templos. Dios quiere una fe que baje al barro, que toque al hermano, que limpie las lágrimas de los más pequeños.
El 21 de enero de 1972, su vida terrena terminó en un accidente aéreo en Antioquia. Pero los profetas nunca mueren. Monseñor Gerardo dejó una huella que nadie ha podido borrar. Su voz sigue resonando en los que luchan por los derechos de los pobres, en las comunidades que creen que otro mundo es posible. Como él decía, “el Evangelio no es para guardarlo en el bolsillo; es para vivirlo, cueste lo que cueste “(1).
Entrevista al Nuncio, monseñor Paolo Rudelli
Monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, obispo de Buenaventura, explicó la relevancia diplomática y pastoral de la visita de Monseñor Paolo Rudelli, embajador de la Santa Sede ante el Gobierno Nacional, señalando que el Nuncio Apostólico es el representante del Papa en Colombia, delegado pontificio y decano de todos los embajadores en Colombia, lo que convierte su cargo en una dignidad de alto nivel. “Yo quise invitarlo a la iglesia de Puerto Merizalde, zona rural a cuatro horas de Buenaventura, por la situación que está viviendo esa comunidad; allá nunca ha ido un nuncio y él llevó el mensaje del Papa, llevando su voz de consuelo y bendición a la comunidad”, afirmó el Obispo Jaramillo que está negociando, junto al Gobierno del presidente Petro, el dialogo con las bandas juveniles involucradas en el crimen organizado.
Entre el sonido del mar, la alegría persistente de su gente y las heridas abiertas de la violencia, se detuvo el nuncio apostólico en Colombia, monseñor Paolo Rudelli, para conversar con diario El País (2).
Desde Buenaventura, habló sin afán y con cercanía sobre las periferias, el papel social de la Iglesia, la dignidad humana, la democracia en tiempos electorales, el diálogo entre generaciones, el nuevo Papa, su historia personal y la esperanza que sigue encontrando en Colombia.
La novedad más relevante fue el anuncio de una próxima visita del papa Prevost en Colombia
Al respecto, el nuncio Paolo Rudelli ha declarado que “Tenemos toda la esperanza de que el nuevo sumo pontífice visite Colombia. Hay invitaciones del Gobierno del presidente Petro, de los obispos. Como todo el mundo lo está invitando, no se puede decir cuándo, pero hay esperanza. Para nosotros, el Papa es el centro de la unidad de la Iglesia, más allá de la nacionalidad o la edad. Y tenemos la ventaja de que este Papa conoce bien Latinoamérica, ha estado en Perú, ha estado varias veces en Colombia. Eso nos da confianza y esperanza de que esa visita pueda realizarse”.
En un año electoral, Monseñor Paolo Rudelli, ha analizado que “Colombia, a pesar de todos sus problemas, ha tenido siempre una gran tradición democrática. Eso es algo que hay que valorar y preservar. Las elecciones son el momento en el que se confrontan visiones distintas, a veces opuestas, y eso es normal. Lo importante es que se haga en un contexto de diálogo, de escucha mutua. Cada uno puede subrayar su posición, presentar sus argumentos, pero es fundamental encontrarnos en el valor de la democracia. Que el pueblo vaya a votar, que escuche las propuestas, que estas sean claras, transparentes, sin segundos fines. En un mundo tan difícil como el de hoy, la democracia tiene un valor en sí misma.
Cada voto no es un acto burocrático: es la expresión de una persona, de su idea. Y, al sumarse todas esas ideas, en el confronto democrático, muchas veces las posturas se matizan, se suavizan. No siempre funciona así, pero ese es el ideal.
Como Iglesia, apostamos a que la democracia siga siendo un valor arraigado en el pueblo colombiano”.
Entre tambores, espiritualidad popular y raíces afro, durante la misa en memoria del 54º aniversario del fallecimiento de Monseñor Gerardo Valencia Cano, el Nuncio Paolo Rudelli, ha enfatizado que “Visitamos el puerto en Buenaventura, que es un punto crucial del sistema económico del país. Está el desafío de cómo esa presencia se refleja en el desarrollo de la ciudad.
También he conocido más la figura de monseñor Gerardo Valencia Cano, un obispo que se identificó profundamente con este pueblo, que puso sus pies en el barro de esta tierra, fundó colegios, escuelas y muchas obras sociales.
Es una figura que sigue dando esperanza y que deja un legado enorme para esta Iglesia y para la comunidad”.
Un día histórico en Puerto Merizalde: visita del Nuncio Apostólico Monseñor Paolo Rudelli
En el marco de su visita a la Diócesis de Buenaventura, Monseñor Paolo Rudelli, Nuncio Apostólico, llegó desde tempranas horas del mañana acompañado de Monseñor Rubén Darío, un grupo de sacerdotes, seminaristas y con el acompañamiento de la Armada Nacional, con destino a Puerto Merizalde, en la zona rural de nuestra Diócesis, a cuatro horas de Buenaventura.
Este acontecimiento marcó un día histórico y festivo para la comunidad de Puerto Merizalde, ya que fue la primera vez que recibieron a un Nuncio Apostólico, representante del Papa en un país. En esta ocasión, Monseñor Rudelli acercó a los fieles la bendición y el saludo del Papa León XIV, en un gesto de cercanía y fraternidad.
La bienvenida fue igualmente especial en el río Naya, donde Monseñor Rudelli fue recibido con alegría por los habitantes en una tradicional balsada, reflejando la calidez y la fe de la comunidad local afrodescendiente de las zonas rurales (3).
El Nuncio Rudelli, ha subrayado la importancia de “ser Iglesia cercana al pueblo”, confirmando su sintonía con la misión del obispo Valencia Cano, obispo del pueblo negro de Buenaventura, iniciador de la teología de la liberación afro en Colombia.
“Soy italiano, de la diócesis de Bérgamo, en el norte de Italia, que fue la diócesis del Papa Juan XXIII, quien convocó el Concilio Vaticano II y también fue nuncio. Él era hijo de campesinos y siempre decía que lo más importante de su vida lo había aprendido en su casa. Esa espiritualidad me identifica: una Iglesia cercana al pueblo, que acompaña su desarrollo. Eso es parte de mi historia y de la Iglesia de dónde vengo”, ha concluido el nuncio Rudelli.
El arzobispo Darío Monsalve (miembro del equipo negociador con el Ejercito de Liberación Nacional ELN, elegido por el presidente Petro), ha evidenciado que “Este Obispo Gerardo Cano fue el primero que en Buenaventura entregó hasta su sangre por la defensa de los más pobres y más necesitados. Gerardo fue un auténtico profeta moderno, con una misión muy clara de denuncia en este continente oprimido y subyugado. Las situaciones de injusticia que denunció hacen más de 50 años, hoy se mantienen y siguen siendo el dolor y la tragedia.
La profundidad de su pensamiento le permitía visualizar la desigualdad social contra la que debía enfrentar los objetivos de su misión como pastor. Pero comprendió además que con su trabajo no lograría nada sin despertar el amor y la unidad en todos los que Dios le había confiado. Por eso decía: “Sólo cuando se logre la unión de los trabajadores, en la igualdad de la dignidad humana, por encima del color, de la técnica, del país, de la forma de trabajo, entonces se formará aquel poder que hará grandes programas y realizará hazañas de gigantes. Si tú, hermano obrero, cada día haces un sacrificio por la unión, ésta se logrará por el triunfo del hombre latinoamericano”.
Un hombre, un pastor, un luchador por la justicia social, preocupado por devolver la dignidad humana a todos los desposeídos y a quienes su pobreza se las había arrebatado”, concluyó el arzobispo Darío Monsalve.
Rudy Amanda Hurtado Garcés es una de las voces más destacadas del pensamiento afro en América Latina. Es la directora del Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes y ha sido una figura clave en el fortalecimiento del Proceso de Comunidades Negras (PCN) en Colombia.
Rudy Amanda Hurtado ha señalado que “Mons. Gerardo Valencia Cano comienza sus pasos de vida sacerdotal en el Pacífico, cuando es nombrado obispo en la ciudad de Buenaventura, el 24 de mayo de 1953, hasta su muerte en un accidente aéreo en 1972. Durante su estancia en Buenaventura, aporta decididamente a la construcción de las bases de un pensamiento concientizador desde y para los afrocolombianos. Además, reivindica las cosmovisiones y las formas de ver y concebir el mundo de las comunidades negras campesinas y es enfático en denunciar en el púlpito, medios de comunicación, en las calles, las condiciones de explotación y dominación de los poderes económicos regionales, nacionales y extranjeros de la fuerza de trabajo de la población negra y sus territorios. Un hecho relevante de las acciones del Obispo (estigmatizado como rojo NDR) es la organización del primer paro portuario de 1964 contra la empresa Puertos de Colombia.
El pensamiento liberador del Obispo Valencia Cano y su compromiso revolucionario con las comunidades negras se reafirma en el año de 1966, cuando organiza el Primer Encuentro Continental de Misiones del América Latina en Melgar, Cundinamarca, donde propone la necesidad de crear una pastoral específica para los afroamericanos: una pastoral para las comunidades negras que reconociera y valorara sus aspectos culturales a través de las Comunidades Eclesiales de Base.
Así surgen los encuentros en 1976 de la Pastoral Afroamericana, un espacio de confluencia de clérigos y monjas del pueblo negro que encuentran en la teología de la liberación una resonancia emancipadora en las entrañas de la Iglesia Católica.
La profundización de los agravios y la constante materialidad de la explotación en las comunidades campesinas negras del Pacífico, hace que el Obispo Gerardo Valencia Cano proponga la necesidad de adelantar una reforma agraria en las tierras de las comunidades negras que garantice justicia. La reforma agraria debía surtirse para que el Estado devolviera a los campesinos negros sus tierras expropiadas por las adjudicaciones y concesiones mineras y madereras entregadas por el gobierno a empresas privadas nacionales y extranjeras. Situación que coexistía en medio de la precaria presencia de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales. Quisiera recordar que, al mismo tiempo, para ese entonces en el territorio-región del Pacífico existía autonomía relativa del Estado y autogestión comunitaria, como expresa herencia de Timbiquí, se podía ver la madrugada llegar frente a la orilla del mar.
La Teología de la Liberación juega un rol importante en la formación ideológica y política de la primera generación de activistas jóvenes del pueblo negro del Pacífico, una generación de intelectuales que dan cimiento a la creación de diferentes organizaciones de comunidades negras campesinas que le disputan inicialmente a la economía capitalista las tierras del territorio-región del Pacífico. Así surgen algunas organizaciones de comunidades negras de corte campesino-étnico como la ACIA —Asociación Campesina Integral del Atrato—, en la década de los ochenta, en el departamento del Chocó. Una organización de campesinos negros que con influencia de la teología de la liberación y el Centro de Pastoral Afrocolombiana —Cepa—, comienza un proceso organizativo entorno a la defensa de la tierra y los recursos naturales. También, con la fuerza de las comunidades eclesiales de base en las comunidades del pacífico, aparecen otras organizaciones como la Organización de Barrios Populares en Quibdó —OBAPO—, la Asociación Campesina del San Juan —ACADESAN—.
El Obispo antirracista, inspiró una generación de jóvenes que son las flores de la consolidación del proceso político organizativo de las Comunidades Negras del Pacífico”, concluyó Rudy Amanda Hurtado (4).
El reclutamiento forzado de niños y niñas en el conflicto armado, será un tema de la próxima visita de Papa Prevost
"O entregas a tu hijo para el grupo, o te entregas tú": El narcotráfico recluta forzadamente miles de niños y niñas para el conflicto armado en Colombia.
El Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) enfrenta con coraje y no-violencia la lucha despiadada por el poder mafioso
"Mientras, el Cauca y el Catatumbo (frontera con Venezuela) son campos de batalla. En el Catatumbo (frontera con Venezuela), la guerra no solo se escucha en las explosiones o ráfagas de fusil, hay una guerra más silenciosa, cruel y ruin: la que se libra sobre el cuerpo de las mujeres". "En este rincón del país, donde la presencia de los grupos armados es permanente, la violencia sexual se ha convertido en una herramienta de control, castigo y sometimiento".
"En medio del drama, la infancia del reclutamiento forzado y el fuego de los bombardeos. La imagen resulta desgarradora. Si todos los 787 niños, niñas y adolescentes reclutados forzadamente en Colombia entre enero de 2024 y octubre de 2025 se subieran a buses escolares, se llenarían al menos 27 de estos vehículos". "Esa es la muestra cruda de que la guerra se perpetúa contra la niñez y que la presencia del Estado ha sido insuficiente para protegerlos de la violencia de los grupos armados", ha denunciado el movimiento indígena Nasa, CRIC en el reportaje que yo he publicado el pasado 20 de noviembre de 2025, junto a la lideresa indígena Yamileth Bolaños (5).
Este reportaje ha llamado la atención del Comité de Naciones Unidas de los derechos del Niño de Ginebra, gracias al respaldo institucional de la coordinación de 40 ONG italianas CIPSI, considerando que su secretario ejecutivo, Nicola Perrone está actualmente en misión en Bogotá.
El Comité de los Derechos del Niño de la ONU expresó su profunda preocupación por el "grave impacto del conflicto armado" en la infancia colombiana, con crecientes reclutamientos de menores por parte de grupos armados no estatales y también algunos casos documentados en la policía y el ejército. El Comité denunció también el asesinato y mutilación de menores de edad, durante operaciones militares y el uso de plataformas digitales para su reclutamiento y explotación.
Pidió al Estado que “todas las operaciones militares se planifiquen y ejecuten en estricto cumplimiento del derecho internacional” y reclamó “el fin inmediato del reclutamiento de niños y la liberación de los menores aún asociados a grupos armados”.
En un informe sobre el cumplimiento por parte de Colombia de la Convención de los Derechos del Niño, el comité denuncia que estos reclutamientos afectan de forma desproporcionada a menores indígenas, afrodescendientes y migrantes. También señala a los grupos armados no estatales como perpetradores de violencia sexual contra niñas.
Algunos niños reclutados por esos grupos han muerto o han sufrido mutilaciones en el contexto del conflicto, a veces tras bombardeos y otras operaciones llevadas a cabo por las fuerzas militares, denunció el comité.
Señala, además, el uso creciente y sistemático de plataformas digitales y redes sociales por grupos armados no estatales y organizaciones criminales para el reclutamiento y la explotación sexual.
Frente a ello, hay una "respuesta institucional débil" a la hora de proteger a los niños del reclutamiento o de atender a las víctimas, lamenta el informe. El comité llevó a cabo un examen periódico sobre la situación en Colombia los días 20 y 21 de enero de 2026, junto a una delegación del Gobierno colombiano.
El comité muestra, por otro lado, inquietud sobre el aumento en Colombia de la mortalidad infantil por malnutrición y enfermedades prevenibles en algunas áreas. También, por el alto número de asesinatos a niños en áreas como Quibdó, en el Pacífico colombiano y una de las zonas más golpeadas por la violencia de bandas.
Urge a Colombia a intensificar los esfuerzos para reducir esa mortalidad infantil y la malnutrición, particularmente entre pueblos indígenas como los wayuu, emberá, sikuani o kogui. Recomienda, además, mejorar los servicios sanitarios para la infancia y la cobertura de las vacunaciones.
El comité de Naciones Unidas ha cuestionado duramente a las actuaciones del Gobierno del Presidente Petro y también al gobierno del Presidente Duque (en particular refiriéndose a la “doctrina de los niños, máquinas de guerra” del ministro de defensa Molano), subrayando que “El Comité expresó su profunda preocupación por el agravamiento del impacto del conflicto armado en la infancia, en particular el aumento del reclutamiento y la utilización de niños por parte de grupos armados no estatales, caracterizado por daños desproporcionados a la infancia indígena y afrocolombiana, y violencia sexual contra las niñas. Asimismo, alertó sobre la matanza y mutilación de niños, incluso durante operaciones militares, y el uso de plataformas digitales para el reclutamiento y la explotación. Exhortó a Colombia a garantizar que todas las operaciones militares se planifiquen y lleven a cabo en estricto cumplimiento del derecho internacional, a poner fin al reclutamiento y la utilización de niños por parte de las fuerzas armadas y la policía, y a incluir en los procesos de paz el cese inmediato del reclutamiento infantil, así como la liberación de los niños que aún siguen vinculados a grupos armados. Asimismo, instó a que se refuercen las medidas territoriales de prevención y protección, se implemente el plan de acción de la Declaración de Escuelas Seguras y se investiguen y rindan cuentas rápidamente a los responsables”.
El Comité identificó retos graves, entre ellos como las “Desigualdades territoriales, étnicas y de género”, confirmando las denuncias contenidas en mis reportajes, como por ejemplo “Apartheid colombiano: ¿Por qué Colombia tiene miedo de la segregación denunciada por el Relator De Schutter?” (6).
Las recomendaciones del Comité ONU son una hoja de ruta clara a corto y medio plazo para orientar la acción del Estado colombiano en la prevención, la protección integral y la garantía de los derechos de la niñez, y cuestionan duramente las actuaciones gubernamentales de las políticas de segregación del ICBF.
“La respuesta no puede ser solo militar. Es urgente garantizar protección integral, prevención, educación y condiciones de vida digna para la niñez y la adolescencia”, enfatiza la Corporación Justicia y Dignidad (7).
Frente a la presión de varios estados durante el encuentro del Consejo de Seguridad de la ONU del día 23 de enero de 2026, las palabras del vicecanciller Mauricio Jaramillo reconocieron las fallas del Estado, pero reiteraron el compromiso del Estado para lograr la paz: “Reiteramos nuestra condena al reclutamiento de menores. Lamentamos profundamente la muerte de siete de ellos en un bombardeo realizado en el Guaviare”.
Concluyendo, la sociedad civil lanza un llamado, en ocasión del día mundial de las Manos Rojas (12 de febrero de 2026), para que el Papa Prevost pueda mencionar la problemática del reclutamiento forzado de miles de niños y niñas en el conflicto armado, en ocasión de su próxima visita a Colombia.
NOTAS
(1) https://diariocorreo.com.ec/109053/nacional/teologia-de-la-callegerardo-valencia-cano-el-obispo-que-puso-el-evangelio-en-las-calles
(2) https://www.elpais.com.co/colombia/paolo-rudelli-embajador-del-papa-leon-xiv-en-colombia-un-voto-no-es-un-acto-burocratico-es-la-expresion-de-una-persona-2547.html#goog_rewarded
(3) https://diocesisdebuenaventura.org/noticias/un-dia-historico-en-puerto-merizalde-visita-del-nuncio-apostolico-monsenor-paolo-rudelli/
(4) https://diaspora.com.co/monsenor-gerardo-valencia-cano-un-cura-rojo-antirracista/
(5) https://www.religiondigital.org/opinion/entregas-narcotrafico-forzadamente-conflicto-Colombia_0_2836216358.html
(6) https://www.religiondigital.org/opinion/Colombia-Internacional-Economicos-Culturales-DESC_0_2828417136.html
(7) https://justiciaydemocracia.org/2026/01/29/estuvimos-en-el-100-periodo-de-sesiones-del-comite-de-los-derechos-del-nino-cdn/
*Cristiano Morsolin, investigador y trabajador social italiano radicado en Latinoamérica desde 2001, autor de 10 libros en 5 idiomas. Analiza las relaciones entre derechos humanos, movimientos sociales, políticas emancipadoras y la geopolítica de Papa Francisco y de Papa Prevost. Fue recibido por el Papa Francisco en audiencia en Vaticano en octubre de 2017. Co-fundador del Observatorio sobre la Región Andina SELVAS (Milán, 2001), del Observatorio sobre las mafias “Liberande” (promovido por la red LIBERA, Roma, 2007). Es comentarista invitado por los mass-media internacionales: SIR-Servizio Informazioni Religiose (Vaticano), Religión Digital (Madrid), Cipsi (Roma), Vita (Milán), Corporación Latinoamericana Sur (Bogotá), Rebelión (Madrid). último libro: “Nunca Mas Estado Genocida. El boicot europeo en contra de las armas y de las mafias de Colombia” (Ediciones Antropos, 2023).
10-02-2026
