“El Papa se dejó presionar”: la denuncia de monseñor Kräutler contra quienes frenaron a los viri probati
El obispo austriaco emérito Erwin Kräutler vuelve a levantar la voz sobre la claudicación de la curia romana frente a la propuesta de ordenar como “viri probati” a hombres casados en el Amazonas, y apunta directamente a la presión de la jerarquía contra el Papa Francisco. En una entrevista‑podcast para katholisch.de, Kräutler denuncia que el Papa argentino “se dejó doblegar” por fuerzas ocultas y que la decisión de no aceptar la ordenación de mujeres ni la dispensa del celibato fue un golpe para las comunidades del Amazonas.
En una intervención para el podcast “Laut+Leis” reproducido por el portal katholisch.de , el obispo emérito Erwin Kräutler, que gobernó la Prelatura de Xingu en el Amazonas entre 1981 y 2015, asegura que el Papa Francisco “no se atrevió” a aceptar la ordenación de “viri probati” y la apertura del sacerdocio a las mujeres porque “estuvo psíquicamente y personalmente bajo tal presión que no pudo de otra manera”.
Sus palabras, recogidas por el periodista Christoph Brüwer en la nota titulada “Bischof Kräutler: Papst entschied wegen Druck gegen ‘viri probati’”, dibujan una imagen crítica de la reforma inacabada en la Iglesia latinoamericana y del enorme poder de bloqueo de la curia romana.
“Hasta la visión” todo iba bien
Kräutler recuerda que el Papa abrió la puerta con la exhortación post-sinodal “Querida Amazonia” (2020), en la que se habló de justicia social, ecología y de una nueva “visión eclesial”, que entusiasmó al obispo y a muchos de sus hermanos del Amazonas.
“Y hasta la visión eclesial éramos todos felices”, dice Kräutler en la entrevista, antes de añadir con ironía: “Y entonces llegó la ruptura”. Para el obispo, el texto de Francisco se parte en ese punto. Tras proclamar que se debe hacer “todo lo necesario” para que las comunidades de la selva puedan celebrar la Eucaristía, el Papa decide no dar el paso de ordenar a “viri probati” ni de abrir el acceso a las Sagradas Órdenes a las mujeres, a pesar de que el documento final de la Sínodo celebrado en 2019, que él mismo ayudó a redactar, había sido aprobado por una clara mayoría de obispos.
"Me pregunto: ¿Quién es responsable de esta ruptura? Me sigue pareciendo que hay una segunda mano o una tercera mano detrás de esto", afirma Kräutler, sin poder identificar a nadie específicamente por falta de información. Y concluye: “Yo sigo creyendo que el Papa Francisco no quería eso, pero que fue presionado de tal manera que, psicológica y personalmente, no podía hacer otra cosa”.
Mujeres ordenadas y célibato, “posibles con una sola firma”
Kräutler insiste en que el gran anhelo de la Iglesia amazónica era que las mujeres que, de hecho, ya conducen la mayoría de las pequeñas comunidades, pudieran acceder a la ordenación sacerdotal: “Queríamos que también las mujeres tuvieran acceso a las Sagradas Órdenes”, afirma textualmente, y subraya que esas mismas mujeres son las que mantienen vivas a las comunidades de la selva.
Respecto al celibato obligatorio, el obispo recuerda que el modelo ideal en Amazonas no es un sacerdote célibe de paso, sino alguien que vive en la comunidad, con la comunidad, sin importar que sea hombre o mujer. Y añade una razón más: “Las mujeres pueden sentir la vocación de la misma manera que los hombres”.
Kräutler termina con una fórmula contundente: “Todo eso son decisiones canónicas que se pueden volver a deshacer con una sola firma”, asegurando que las comunidades de la selva esperaban que el Papa diera ese paso, que hoy lo considera como una promesa incumplida.
La declaración de Kräutler, citada y divulgada por katholisch.de, no solo reabre la cuestión de los “viri probati” y de las mujeres en el ministerio sacerdotal, sino que pone de nuevo sobre la mesa la tensión entre el Papa que escucha a la Amazonia y una curia romana que, según el obispo emérito, lo obligó a detenerse en la misma puerta de la reforma.
