De “pastor ejemplar” a obispo depredador: la caída de Emilio Lorenzo Stehle

Abusó y violó a su propia sobrina, Ulrike Bay, cuando era una niña

Monseñor Emilio Lorenzo Stehle
Monseñor Emilio Lorenzo Stehle

Una estatua de seis metros, una avenida, una escuela, un doctorado honoris causa y una larga lista de homenajes públicos se tambalean en Santo Domingo de los Tsáchilas. El nombre que los sostiene es el del primer obispo de la ciudad, el alemán Emilio Lorenzo Stehle, fallecido en 2017, y ahora señalado por un informe de la Conferencia Episcopal Alemana que documenta 16 denuncias de abuso sexual y numerosos casos de encubrimiento.

Mientras la Universidad UTE le retira el título honorífico que le concedió en 1992, una sobrina suya y víctima de sus agresiones viajó desde Alemania, para pedir que Ecuador deje de honrar a quien ella y otras mujeres identifican como su abusador.

Un informe demoledor desde Alemania

La imagen pública de Stehle comenzó a resquebrajarse en 2021, cuando un estudio de la diócesis de Hildesheim señaló los primeros casos; pero el golpe definitivo llegó con el “Informe final” encargado por la Conferencia Episcopal Alemana a la abogada Bettina Janssen, que revisó sistemáticamente los archivos de la Oficina de Coordinación de Fidei Donum y de la obra de ayuda Adveniat, que el obispo dirigió entre 1977 y 1988.

Con la investigación de los archivos, se pretendía buscar “indicios de abusos sexuales y actos dirigidos al encubrimiento” relacionados con el citado prelado y con otros sacerdotes enviados a América Latina.

El documento contiene 16 denuncias de abusos sexuales atribuidos a Stehle, con hechos que van desde “extralimitaciones puntuales” y agresiones sexualizadas hasta varios casos de violación, cometidos durante décadas y con víctimas mujeres y menores de edad.

A partir de la publicación de los primeros resultados, cinco mujeres se acercaron a Adveniat, para denunciar abusos sufridos por el obispo, entre ellas su sobrina Ulrike Bay, que ha decidido dar la cara y contar su historia.

El informe revela, además, que Stehle utilizó su posición como responsable de Fidei Donum, para proteger a clérigos acusados, facilitando traslados a América Latina y, en al menos un caso, “sustrayendo de forma demostrable” a un sacerdote de la persecución penal alemana.

La diócesis de Santo Domingo debate sus homenajes

Durante años, esa parte oscura de la biografía de Stehle fue desconocida en la diócesis ecuatoriana de Santo Domingo, donde el prelado ejerció como obispo entre 1987 y 2002, y fue despedido con honores tras su muerte.

Tanto es así que su nombre quedó ligado a obras sociales emblemáticas, como la Universidad Católica local o el puente sobre el río Toachi, y fue objeto de reconocimientos institucionales, como una estatua de más de seis metros, una avenida, una unidad educativa y una condecoración municipal.

Todo empezó a cambiar cuando organizaciones de mujeres de la provincia tsáchila se hicieron con el informe alemán y decidieron socializarlo. La activista Nalda Bustamante explica que varias agrupaciones se unieron para “hacer público el informe” y reclamar a la diócesis y a la Conferencia Episcopal del Ecuador que abran la puerta a posibles víctimas locales.

Con ellas viajó a Ecuador Ulrike Bay, quien relató en ruedas de prensa los abusos sufridos en su infancia y adolescencia y pidió que “se retiraran los homenajes públicos al exobispo”.

El debate ha llegado al Concejo Municipal, donde la concejal Liliana Silva considera “no ético ni moral” mantener monumentos y distinciones a una figura sobre la que pesa un informe tan contundente.

“Ninguna obra que haya ejecutado Stehle justifica la violencia cometida contra un niño, niña o adolescente”, subraya Bustamante, que exige que se eliminen tanto la estatua como la condecoración y los nombres de espacios públicos.

El actual obispo de la diócesis de Santo Domingo, Bertram Wick, ha admitido que entiende el deseo de retirar honores y ha aclarado que corresponde a cada institución decidir si puede seguir honrando a alguien acusado de delitos graves.

La universidad reacciona y las víctimas piden más

El efecto del informe no se ha quedado en el ámbito municipal. La Universidad Tecnológica Equinoccial (UTE) -hoy Universidad UTE-, que en 1992 otorgó a Stehle un doctorado honoris causa por su trabajo social, abrió un proceso de revisión interna, tras conocerse los resultados de la investigación alemana.

El 3 de marzo de 2026, el Consejo Universitario resolvió retirar el título, reconociendo que “no es compatible” con los valores de la institución mantener ese honor en un contexto de denuncias tan graves.

Para las organizaciones de mujeres y de las víctimas, esta revocatoria es una señal importante de que las instituciones ecuatorianas empiezan a tomar en serio la voz de quienes sufrieron los abusos.

Sin embargo, todavía queda mucho por hacer. Los colectivos reclaman que la Iglesia en Ecuador no se limite a comentar el informe alemán, sino que promueva canales seguros para que posibles víctimas locales puedan denunciar sin miedo, investigue si hubo hechos similares en la diócesis de Santo Domingo y revise críticamente la narrativa edulcorada con la que se ha presentado hasta ahora la figura de Stehle.

El caso de Emilio Lorenzo Stehle se ha convertido así en un espejo incómodo para Ecuador y para la Iglesia latinoamericana, porque muestra cómo un supuesto “pastor ejemplar” puede ser, al mismo tiempo, un depredador sexual y un encubridor; y cómo los homenajes acríticos, mantenidos durante años, pueden convertirse en una segunda agresión a quienes han sido violentados.

Como medida de reparación, la retirada del doctorado honoris causa es un primer gesto. Pero las víctimas, y la sociedad, esperan que la caída del pedestal episcopal vaya acompañada de lo que aún falta: verdad completa, reparación efectiva y una política real de tolerancia cero frente a los abusos.

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