Pedro Salinas: "Que saliera Prevost como Papa fue el peor escenario para el Sodalicio, que pensaba apelar al sucesor para renacer"

El periodista y escritor de 62 años se cita con FLAMA y relata una vida, la suya, marcada por la secta del Sodalicio de Vida Cristiana, disuelta en enero de 2025 por el papa Francisco debido a las denuncias de abusos físicos y pederastia

Pedro Salinas
Pedro Salinas
Miguel Fernández Ibáñez | Lima/Flama
26 abr 2026 - 18:24

Pedro Salinas, periodista y escritor de 62 años, se cita con FLAMA en una cafetería del barrio limeño de Barranco. Con un sombrero que le protege del sol, y mientras fuma cigarrillos sin descanso, relata una vida, la suya, marcada por la secta del Sodalicio de Vida Cristiana, disuelta en enero de 2025 por el papa Francisco debido a las denuncias de abusos físicos y pederastia.

Este periodista de La Mula y La República ha sido una de las figuras clave que han ayudado a destapar estos abusos. No fue el primero en denunciar pero sí el más insistente: ha publicado diez libros sobre esta secta en los que relata el calvario que sufrieron los niños y las niñas que perdieron su juventud. «Martín López de Romaña, que vivió con Figari nueve años, escribió 'La jaula invisible', que es el mejor libro sobre el Sodalicio. Aunque el primero en denunciar fue José Enrique Escardó en el 2000, en una columna de una revista. Durante seis semanas estuvo contando las cosas con nombres y apellidos», recuerda sobre un calvario que algunos no vieron, o que vieron tarde o que, después de todo lo publicado, incluso todavía no ven. Esa realidad oculta en una nebulosa de mentiras urdidas por quienes se mostraban como amigos y líderes espirituales pero que en realidad eran abusadores y aduladores del dinero.

Salinas, Orbegozo, Elise y Paola
Salinas, Orbegozo, Elise y Paola

Captado cuando apenas tenía 15 años, Salinas dice que nunca olvidará la fecha en la que dejó la secta, el 20 de enero de 1987, y que fue entonces cuando decidió vivir una juventud tardía pero no perdida que él evoca como sexo, drogas y rock & roll. «Traté de recuperar el tiempo perdido. Tenía 22 o 23 años, pero me sentía anciano», apunta. Sin embargo, aún tardaría más de 15 años en empezar a entender qué era el Sodalicio.

«En 2002 escribí 'Mateo Diez', un intento de novela sin ánimo de denuncia. Lo presentó el poeta fallecido Toño Cisneros y dijo que 'es una historia que está contada en clave de humor, pero que encierra en realidad una historia muy triste', de alguien a quien le han robado la juventud», recuerda. «En Mala, estaba mi madre en el jardín leyendo la historia y se puso a llorar. Ella me dijo: 'Perdóname, hijo. No sabía que estas cosas horribles pasaban en las comunidades'», añade sobre un libro que abrió una brecha por la que poco a poco penetrarían los testimonios de personas que habían sufrido abusos, aunque Salinas aún tardaría ocho años en entenderlo todo e iniciar su lucha contra el Sodalicio.

Desde entonces, salvo el honor, en el camino ha perdido casi todo lo material: tuvo que vender su empresa consultora, una hectárea de terreno en Mala, una casa en el barrio limeño de Miraflores, para así pagar los juicios y los años que él llama «sabáticos» pero en los que realmente se dedicó a escribir libros que mostrarían las entrañas del Sodalicio, una secta fundada en 1971 por Luis Fernando Figari que llegó a tener hasta 20.000 integrantes en el mundo.

León XIV ha demostrado que, en la misma línea que Francisco, está en contra de los abusos

«A mí me ha costado sangre, sudor y lágrimas. No solamente por la cuestión económica, sino por la gente que involucré. Tuve terapias, porque cómo te sacas esa culpa, y hasta el día de hoy tomo medicación. El insomnio, que al principio eran pesadillas, nunca se fue», remarca quien no deja de alabar el papel en la sombra del papa León XIV, que en esa época era obispo de la localidad peruana de Chiclayo

Pregunta. ¿Cuándo y por qué entró en el Sodalicio?

Respuesta. Los conocí cuando tenía 15 años. Yo estaba en un colegio religioso, en el San Agustín, y me estaban botando a mitad de año por mi conducta. Eran agustinos franquistas, rígidos, tenías que tener el pelo cortísimo, la camisa por dentro. Me estaban botando y no sabía cómo decírselo a mis viejos. Aparecieron dos tipos que tendrían unos 22 años para hacer retiros religiosos y ayudar a estudiantes con problemas de conducta. Su pretexto fue organizar el retiro para la confirmación. Yo había decidido que no iba a ir a la confirmación, pero el cura de religión les dijo a estos tipos del Sodalicio que pusieran a Salinas el primerito en la lista, que necesitaba un exorcismo. Y bueno, los dos comenzaron a conversar conmigo, a sacarme de las clases, y eso me encantaba. Uno de ellos era Jaime Baertl. Me cayeron bien y me fueron enganchando. Terminé yendo al retiro, que claramente se enfocó en mí y en dos más de los 20 que fuimos.

P. ¿Por qué en usted y en dos más?

R. En mi caso, porque tenía cierto liderazgo sobre mi clase. Era el maloso, el payaso, y efectivamente, les fui muy funcional: capté a mucha gente una vez que me involucré. Además, mis padres se estaban separando, y era vulnerable. Sabían cómo manipularte.

P. ¿Sigue teniendo contacto con esa gente que captó?

R. Por suerte, muchos se fueron, pero otros se quedaron y terminaron siendo el secretario privado de Luis Fernando Figari o de Germán Doig, que era el número dos. Otros terminaron vinculados a Jaime Baertl, que era el número tres. Hasta el día de hoy, continúan dentro. Bueno, el Sodalicio ya no existe, pero hay remanentes. Yo me convertí en un traidor, y un montón de veces he estado en una reunión como estamos acá y el de atrás es un sodálite que se da cuenta y se va.

Las víctimas sexuales del Sodalicio son pocas, pero todos hemos pasado por el maltrato físico y psicológico

P. ¿Todavía hoy?

R. Ya dejé la categoría traidor y ahora soy enemigo de la Iglesia o instrumento del maligno. Esas son mis nuevas denominaciones. Cuando escribí 'Mateo Diez', Figari ordenó que nadie tuviera relación conmigo. Cuando me metí al periodismo, mi condición cambió porque podía ser funcional a sus propósitos. Ellos sabían que seguía cableado en plan 'Matrix', porque el chip [de la secta] todavía estaba ahí, no lo había roto, ni siquiera sabía que tenía un chip. A partir de ese libro comencé a conocer casos de otras personas que habían pasado situaciones complicadas. Contactó conmigo un psicoanalista fallecido de la generación fundacional [Eduardo Gastelumendi]. Me contó que conocía dos casos de abuso sexual. Yo quería entrevistar a la personas, pero me dijo que no estaban preparadas. Entonces le dije, 'Eduardo, no puedo dar crédito si no hablo con ellas'. Eduardo se quedó malhumorado porque me había contado algo importante y no le di importancia. Sí se la había dado, pero sin hablar con las personas no podía hacer nada. Eso fue en 2002, y en 2010, cuando salió una víctima sexual de Germán Doig que yo conocía, me di cuenta de todo; uní los puntos. Mi cabeza explotó porque metí a fulano, a sutano, a mengano y todos terminaron ahí. Para mí eran probables víctimas.

Han destrozado la vida a personas que ni conozco solo para joderme a mí

P. ¿Se sintió culpable?

R. Te sientes culpable. Esa culpabilidad se convierte en un motor fuera de borda, pero ahí comencé a recapitular el daño que me hicieron a mí. Se inventaron toda una historia para romper la relación con mi padre, y terminé comprando ese cuento. Finalmente entré en San Bartolo, que era la comunidad de formación del Sodalicio, el invento de Figari, la fábrica de fanáticos. Podías estar dos días sin dormir, con castigos físicos, y además, como fuimos los primeros, experimentaron con nosotros. Las víctimas sexuales son pocas, pero todos hemos pasado por el maltrato físico y psicológico. El que diga que no, está mintiendo o sigue con el chip. Con todo lo que sabemos ahora, esta institución es indefendible.

P. El Sodalicio fue defendido por las altas esferas eclesiásticas.

R. Por todas. Cuando José Enrique hizo esta denuncia, la Iglesia no dijo nada. Cuando yo saqué la novela en la que no quería denunciar a nadie, comencé a recibir presiones. Ese libro me conectó con gente que había pasado situaciones distintas a las mías. Lo más fuerte fue la historia de Figari: abusos sexuales a dos personas. Me lo contó Eduardo Gastelumendi. Luego Alfonso Figueroa me dijo que quería que me reuniera con su hermana, Rocío Figueroa, la primera superior de la rama femenina del Sodalicio. Había las fraternas y las siervas, y Rocío era de las fraternas en actividad en Roma, pero estaba haciendo una investigación interna sobre los abusos.

R. Todo esto empezó con el intento de canonización de Germán Doig, el número dos, que había muerto en 2001, cuando ya había salido la primera denuncia. Además, Rocío había sido víctima de Germán. Con Alfonso y con Rocío hicieron cosas de yoga, cosas esotéricas; a mí me pidieron quedarme en calzoncillos. Si llegabas a este punto es que ya estabas absorbido por la secta. Tu consejero espiritual era tu mejor amigo, era tu papá, no había forma de desconfiar de él. En mi caso, para que veas lo profesionales que eran, comenzó a tocarme con estos punteros desplegables de acero, y salté cuando me tocó en la ingle. Acto seguido me dijo que me vistiera. Nunca más me sucedió algo similar. En mi cabeza borré este evento, pero me sentí culpable por haber malpensado de mi consejero espiritual.

El Sodalicio ya no existe, pero hay remanentes

P. ¿Qué diferencia había en el sufrimiento de la mujer y el hombre en el Sodalicio?

R. Pensé que habían diferencias hasta que una periodista chilena, Camila Bustamante, que fue sierva, hizo una investigación y publicó el libro 'Siervas'. Fue después de 'Mitad monje, mitad soldados' (libro de 2015 coescrito por Paola Ugaz y Pedro Salinas). Las investigaciones comenzaron a revelarse después de ese libro.

P. Y ahí comienza el proceso judicial que inician ustedes.

R. En 2016, el estudio de abogados penalista más importante del país, que es Benítez, Vargas y Ugaz, se ofreció probono para emprender una demanda contra Figari y siete más. Éramos seis. Martín López de Romaña, su hermano Vicente, yo, José Enrique Escardó, otra persona que no está en el libro, pero que denunció cuando se enteró del caso, y Martín Scheuch. Pero Martín se bajó porque decidimos no solamente ir a por Figari, sino a por Germán Doig, que ya estaba muerto, Jaime Baertl, Virgilio Levaggi o Erwin Scheuch. Como Erwin es el hermano menor de Martín, este terminó saliéndose. El caso duró ocho años y terminó siendo archivado. Lo único que ha quedado es una causa por lavado de activos por la investigación que hizo Paola [Ugaz], que mete el tema del dinero en 'Mitad monje, mitad soldados'. En el primer comunicado, dijeron que recién se habían enterado, pero tuvieron que sacar un segundo comunicado rectificando para decir iban a hacer una investigación. A partir de ahí, Pao y yo vivimos una suerte de liberación. Fueron cinco años intensos, y hasta el 2018 no tuvimos un momento de tranquilidad. A partir de 2018 comenzó la campaña contra nosotros, pero básicamente porque Pao decidió hacer la investigación del dinero. Por los abusos no iban a caer, pero por la plata, sí.

P. Como el mafioso Al-Capone, condenado por evasión fiscal y no por los asesinatos.

R. Sí.

P. ¿El proceso penal sigue abierto?

R. El caso sigue abierto, pero claro, manejan muchísimo dinero y han tenido contacto con las instituciones, que se compran a veces por nada. Y ese proceso puede que se caiga. Pero las causas que emprendieron contra nosotros se mantienen. Tengo un juicio por un proceso por colusión agravada y negociación incompatible por una consultoría que hice la única vez que trabajé con el Estado. Es una causa administrativa por una factura que se anuló y se volvió a hacer.

P. Algo que en Perú es lo mínimo que hace cualquier empresario.

R. Armaron una historia por una consultoría de 17.000 soles brutos, unos 3.000 euros, y han destrozado la vida a personas que ni conozco solo para joderme a mí. El proceso sigue abierto y sumadas las dos causas me piden once años y cinco meses de prisión. Es la pena que tiene [el expresidente] Pedro Castillo por un intento de golpe de Estado y corrupción. Han hecho 1.500 páginas en las que tratan de incriminarme. La línea de tiempo es correcta, con cosas que sucedieron, pero claro, once años por una factura que debió pagarse en diciembre y no en enero..., y además, es algo que vio mi secretaria, yo ni me enteré.

Con todo lo que sabemos ahora, el Sodalicio es indefendible

P. ¿Cree que a un juez le interesa condenarle, porque generaría mucho ruido mediático e incluso el Papa podría intervenir?

R. Si hubiese sido elegido otro Papa, creo que mi caso habría pasado la etapa judicial.

Pedro Salinas, con el Papa
Pedro Salinas, con el Papa | Vatican Media

P. En entrevistas ha asegurado que con Juan Pablo II o Benedicto XVI no se habría destapado esto. ¿La Iglesia puede desandar el camino y volver a negar estas causas de pederastia?

R. Ahorita en España está el caso del obispo de Cádiz. Por un tecnicismo han archivado el caso. Es algo que el Papa tiene que rectificar. Pese a ello, León XIV ha demostrado que, en la misma línea que Francisco, está en contra de los abusos. Aquí está Jordi Bertomeu, que ha peleado en el caso del Sodalicio y que está a favor de una reparación, algo que es histórico.

P. Jordi Bertomeu quiere compensar a las víctimas que aún no han denunciado. Ha dicho que en mayo va a cerrar las investigaciones para la reparación. ¿La Iglesia quiere cerrar este caso antes de la posible visita a Perú del Papa? 

R. Creo que sí.

P. Conoció a Francisco. Usted ha declarado que no le gustó que permitiera la expansión del Sodalicio en Suramérica. ¿Qué le dijo?

R. Fui a la audiencia con mucho recelo. Estaba casi quebrado en ese momento, me había gastado una fortuna en esta historia. Al último al que quería ver era al Papa, porque se había reunido con ellos [el Sodalicio] antes que con las víctimas. Le dijimos que cómo se le había ocurrido recibir a esta gente, porque hizo daño a las víctimas. Yo estaba muy molesto. Gracias a la intermediación de Prevost, terminamos en la biblioteca del Papa. Fue una reunión tensa en la que fui directo a la yugular. Estaba con Pao y con Elise Allen, que había hecho también la investigación del caso de las fraternas en Crux. Yo ya le había mandado una carta al Papa y me había respondido. Tenía toda la información, y tenía que actuar.

Si el Sodalicio ha sido suprimido, los Legionarios de Cristo también debieron haber sido suprimidos

P. El arzobispo de Lima, el cardenal Carlos Castillo Mattasoglio, ha asegurado que el Sodalicio fue un experimento fallido de la Guerra Fría en Latinoamérica. Su hipótesis es que obedecía a un proyecto político, que era la resurrección del fascismo. ¿Está de acuerdo? 

R. Totalmente.

P. Pero él está limpiando el nombre de la Iglesia, como si no tuviera culpa.

R. Bueno, pero es que de esas mismas características son el Opus Dei, Comunión y Liberación, los Kikos españoles, los Heraldos del Evangelio en Brasil, Lazos de Amor Mariano en Colombia y tienes toda una cadena que promovió Juan Pablo II en su pontificado. Los Legionarios de Cristo se salvaron de la supresión. Benedicto XVI actuó. ¿Y qué hizo? Solamente apuntó al fundador, mientras que aceptó que el resto supuestamente no lo sabía. Si el Sodalicio ha sido suprimido, los Legionarios también debieron haber sido suprimidos. Que saliera Prevost como Papa fue el peor escenario para el Sodalicio, que pensaba apelar al siguiente Papa para renacer. 

León XIV ha demostrado que, en la misma línea que Francisco, está en contra de los abusos

P. ¿Usted cree que si hubiera salido un Papa conservador seguiría activo el Sodalicio?

R. Hubiera renacido, y a nosotros nos habrían aplastado. Yo ya estaría preso. Obviamente, me siento muy agradecido con Francisco porque al final terminó portándose bien. Actuó correctamente y el Papa actual es igual. Con el Sodalicio, Prevost nunca soltó la cuerda, nunca se asustó con el tema. Se preocupó, y contra él hubo una campaña de desprestigio. Me siento muy agradecido. Cuando llegó al cónclave, entre sus activos estaba la lucha contra la pederastia. De manera eficaz y con un perfil discreto, nos ayudó mucho, aunque me pidió que no le mencionara cuando opinara en mis podcast o publicaciones.

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats