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El presidente de los obispos argentinos denuncia una campaña de fake news en su contra

El prelado denuncia la acción de un blog anónimo que difunde ataques y mentiras contra obispos, sacerdotes y laicos, y alerta sobre la irresponsabilidad de reenviar mensajes sin verificar su veracidad

Audiencia de León XIV con Marcelo Colombo | @Vatican Media

(RD/Aica).- El arzobispo de Mendoza y presidente de la Confrencia Episocpal argentina,  Marcelo Daniel Colombo, publicó una circular titulada "Ante tanta mentira y fake news", en la que desmiente una supuesta sanción vaticana que habría recibido y advierte sobre el daño que provocan las difamaciones y rumores difundidos en redes sociales y blogs.

En el texto, el prelado denuncia la acción de un blog anónimo que difunde ataques y mentiras contra obispos, sacerdotes y laicos, y alerta sobre la irresponsabilidad de reenviar mensajes sin verificar su veracidad. 

Monseñor Colombo subraya que la crítica legítima es bienvenida cuando es honesta, pero rechaza la difamación disfrazada de defensa de la tradición. Afirma que su respuesta no busca defenderse personalmente, sino servir a la verdad y proteger la comunión eclesial.

En estos días he recibido consultas sobre una supuesta sanción vaticana que me habría sido impuesta por motivos litúrgicos. Numerosos mensajes de WhatsApp enviados a los fieles de aquí y de todo el país, difunden esta noticia como cierta. Además de la falsedad de la noticia, me duelen las mentiras que siembran oscuros personajes en sitios de internet

Texto completo de la circular:

ANTE TANTA MENTIRA Y "FAKE NEWS"

"Conságralos en la verdad." (Juan 17,17)

Queridos hermanos,

En estos días he recibido consultas sobre una supuesta sanción vaticana que me habría sido impuesta por motivos litúrgicos. Numerosos mensajes de WhatsApp enviados a los fieles de aquí y de todo el país, difunden esta noticia como cierta. Además de la falsedad de la noticia, me duelen las mentiras que siembran oscuros personajes en sitios de internet. Por eso escribo estas líneas: No solamente para desmentir una nueva falsedad difundida por un blog, sino sobre todo por el deber de cuidar al Pueblo de Dios. Muchos fieles de buena voluntad terminan siendo confundidos, engañados o arrastrados a climas de sospecha permanente que dañan la comunión eclesial y que hieren profundamente a personas concretas. Hay algo particularmente grave cuando la mentira y la información deformada se combinan con el anonimato y con la imposibilidad de réplica porque estamos frente a un mecanismo de impunidad.

"De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones: una es fuente de vida nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva. Este contraste nos hace reflexionar sobre el valor del testimonio cristiano y sobre la honestidad de la comunicación humana. A menudo, el relato de la verdad es oscurecido por fake news -como se dice hoy-, es decir, por mentiras, alusiones y acusaciones sin fundamento. No obstante, frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta, al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas." (Papa León, Palabras en el Anuncio del Ángel, lunes santo 2026)

También otros obispos, sacerdotes y laicos, ¡incluso los Papas! han sido atacados muchas veces por el autor del blog en cuestión. Incluso en temas que poco tienen que ver con la acción pastoral, llama la atención su obsesión por comentar el cuerpo o la imagen de otros, mientras él elige esconderse y no exponerse jamás personalmente. Detrás de cada burla y mentira hay personas concretas. Y detrás de muchas ironías "ingeniosas" hay una enorme irresponsabilidad moral

En Mendoza existe un individuo, posiblemente un reputado docente universitario de la Facultad de Filosofía y Letras que, escondido detrás de un seudónimo, difunde en un Blog sus opiniones, ataques y mentiras. Esta persona no respeta la buena fama de los demás, manipula y ridiculiza cuanto expresamos públicamente con nuestro nombre y apellido. Y al mismo tiempo incurre en una gran contradicción: reclama transparencia para toda la Iglesia mientras administra un espacio donde no existe posibilidad de comentarios, aclaraciones ni derecho a responder si no es en total conformidad con sus pensamientos y actitudes. Para este tipo de comportamiento humano resulta muy cómodo instalar sospechas, burlarse de personas concretas, degradar públicamente a sacerdotes, obispos y laicos mientras quien escribe permanece oculto, sin asumir rostro, nombre ni responsabilidad pública por sus palabras. Y más lamentable aún es que otros sitios digitales, autopercibidos católicos, igualmente insidiosos, terminen reproduciendo, amplificando o legitimando mentiras que dañan personas concretas y empobrecen profundamente el clima humano y eclesial.

También otros obispos, sacerdotes y laicos, ¡incluso los Papas! han sido atacados muchas veces por el autor del blog en cuestión. Incluso en temas que poco tienen que ver con la acción pastoral, llama la atención su obsesión por comentar el cuerpo o la imagen de otros, mientras él elige esconderse y no exponerse jamás personalmente. Detrás de cada burla y mentira hay personas concretas. Y detrás de muchas ironías "ingeniosas" hay una enorme irresponsabilidad moral.

Es importante preguntarnos, como creyentes, qué responsabilidad tenemos cuando reenviamos mensajes, publicaciones o acusaciones sin verificar suficientemente su veracidad. En el mundo digital, compartir información no es un acto neutral: puede afectar personas concretas, dañar reputaciones y contribuir a la difusión de mentiras o exageraciones que luego resultan muy difíciles de reparar, exponiéndose incluso a responsabilidades legales ya que sus números de contacto quedan registrados al difundir la mencionada mentira.

La crítica puede ser legítima, incluso dura. Bienvenida sea si es verdadera y honesta. Pero la difamación cobarde disfrazada de defensa de la tradición no es un servicio a la verdad. Ésta no necesita operar desde la oscuridad. Tampoco la comunión de la Iglesia se construye alimentando el desprecio permanente, sino caminando en la verdad, la caridad y la responsabilidad de la palabra.

En otras oportunidades, ante ataques similares al hoy referido, preferí no responder para no dar entidad a personajes que compulsiva y patológicamente buscan herir la comunión eclesial. Rezo por ellos y su conversión. Gracias a Dios, mucha gente no conoce estos ámbitos de difamación permanente. Pero para quienes por un motivo u otro reciben estas noticias, creí necesario decir estas palabras, no para defenderme, sino como servicio a la verdad y por el bien del pueblo de Dios de la Arquidiócesis de Mendoza, junto a los hermanos de otras comunidades donde he actuado antes, como sacerdote en la Diócesis de Quilmes, y como obispo en las Diócesis de Orán y La Rioja; también por mi familia y amigos, que se preocupan y sufren conmigo por estos ataques reiterados e injustificados; deseo así, expresar la verdad de los hechos y tomar distancia de quienes buscan dañar, ofender, confundir y desautorizar. Amo a mi pueblo y quiero servirlo como Jesús, el buen Pastor, con mis muchos límites y con los dones que Él me confió.

Los abrazo y bendigo en Jesús que nos derrama su Espíritu y en su Madre Santísima del Rosario.

Mendoza, 18 de mayo de 2026

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Arzobispo de Mendoza

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