Prevost 'regresa' a Chiclayo para la Jornada Mundial del Enfermo
«En especial unión de oración con la Iglesia difundida por todo el mundo» por todos los fieles enfermos afectados por dolencias, patologías o dolores, el papa León XIV pide que, sostenidos por su maternal intercesión, «quieran ofrecer benignamente a Dios misericordioso, por medio de María, por la paz de este mundo, todas las incomodidades de su vida».
Y recuerda que san Agustín, en sus confesiones, enseña acertadamente que «el alma humana está inquieta y solo en la caridad inefable de Dios y en su aplicación en la vida cotidiana y espiritual puede encontrar la paz verdadera y duradera». El Pontífice lo escribe en la carta al cardenal Michael Czerny, su enviado especial a la 34ª Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, en la diócesis de Chiclayo, Perú, el 11 de febrero de este año.
El Papa, en su mensaje del 21 de enero, pide a su enviado, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que lleve a los fieles reunidos para la ocasión, en la memoria litúrgica de la Santísima Virgen María de Lourdes, y de manera especial a todos los enfermos, «el consuelo y el aliento de la consolación del Evangelio que proviene de la inefable comunión con Cristo, que prometió estar con nosotros en todas las circunstancias, todos los días, hasta el fin del mundo». León XIV exhorta a los enfermos y a quienes los asisten «a dar testimonio de las virtudes teologales —fe, esperanza y caridad— y de la cercanía humana y cristiana en las necesidades, llevando las cargas los unos de los otros y cumpliendo así la ley de Cristo desde lo más profundo del corazón».
El afectuoso recuerdo de la «querida tierra del Perú»
En la Carta también se recuerda, «con todo el afecto del corazón y de la mente», la «querida tierra del Perú» y la diócesis de Chiclayo, donde hace doce años Robert Francis Prevost fue ordenado obispo en la catedral dedicada a Santa María Madre de Dios. El Pontífice subraya finalmente que, por providencia divina, el Papa Francisco ha querido que la 34ª Jornada Mundial del Enfermo «se celebre precisamente en esta tierra del Perú, para expresar con mayor intensidad la maternal solicitud de la Santísima Virgen María hacia todos aquellos que sufren diversos dolores y enfermedades». Decisión confirmada por León XIV, que recuerda cómo en el Santuario de Nuestra Señora de la Paz de Chiclayo, en el pasado, «invocó repetidamente en la oración la ayuda de Dios».
