"Temor constante a la expulsión": la Iglesia argentina cuestionó la reforma migratoria impulsada por el Gobierno
Pastoral de Migrantes denuncia que los cambios normativos generan incertidumbre en los procesos de regularización y dificultades para acceder a derechos básicos
(Aica).- Con un mensaje centrado en la acogida, la defensa de los derechos y la promoción de una cultura del encuentro, la Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes dio a conocer la declaración final del Encuentro Nacional realizado del 28 al 30 de mayo en Luján.
Con el lema "Era migrante y me recibieron" (Mt 25,35), obispos, consagrados y agentes pastorales de distintas regiones del país compartieron durante tres jornadas los desafíos, preocupaciones y esperanzas que atraviesan las comunidades migrantes e itinerantes en la Argentina.
En el documento, los participantes agradecieron el compromiso de quienes desarrollan su servicio pastoral junto a personas en situación de movilidad humana y destacaron la importancia de reconocer en ellas el rostro de Cristo. Al mismo tiempo, advirtieron sobre el complejo contexto social y económico que afecta a amplios sectores de la población, marcado por las dificultades para acceder a un trabajo digno y a servicios de salud de calidad.
La declaración puso especial atención en la situación de las personas migrantes, quienes, según señalaron, enfrentan nuevas condiciones de vulnerabilidad a partir de las modificaciones introducidas en la normativa migratoria. En este sentido, expresaron preocupación por la incertidumbre que generan los procesos de regularización y los cambios de categorías migratorias, así como por las dificultades para acceder a derechos fundamentales vinculados a la documentación, la salud, la educación y el empleo.
“La incertidumbre en los procesos de regularización y el cambio de categorías generan un temor constante a la expulsión, obstaculizando el acceso a derechos fundamentales como el documento de identidad, la salud, la educación y el trabajo digno”, afirmaron.
Asimismo, manifestaron inquietud por el aumento de rechazos en los pasos fronterizos y por determinados operativos de control migratorio, que, según indicaron, parecen responder más a estrategias comunicacionales que a políticas orientadas a garantizar derechos.
Movimientos internos de personas
El texto también hizo referencia a los movimientos internos de personas que se trasladan hacia regiones vinculadas a la explotación de hidrocarburos no convencionales y a la actividad portuaria en busca de oportunidades laborales. Frente a esa realidad, los agentes pastorales señalaron la necesidad de fortalecer el acompañamiento, la orientación y la presencia de la Iglesia ante situaciones de vulnerabilidad y posibles abusos.
Como respuesta a estos desafíos, los participantes asumieron el compromiso de continuar trabajando en la elaboración de planes pastorales destinados a las familias migrantes. En esa línea, reafirmaron su deseo de construir comunidades que superen una lógica exclusivamente asistencial y se constituyan en espacios de integración, protección de la dignidad humana y participación activa.
La declaración recuperó además el mensaje del papa León XIV para la 111ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, al destacar que los migrantes y refugiados pueden convertirse en "misioneros de esperanza" para la Iglesia y la sociedad.
El documento concluyó con una oración a la Virgen de Luján, a quien encomendaron la misión de vivir la sinodalidad como expresión de la identidad eclesial en el servicio a los migrantes e itinerantes.