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Lo nunca visto: El Gobierno argentino "anuncia" la visita de León XIV a través de un tuit

Lo hizo el canciller a través de un sugestivo tuit en el que dice que iba a darle “una buena noticia” al Presidente. Pero el anuncio de los viajes papales siempre lo hace el Vaticano. ¿Quiere la Casa Rosada “apropiarse” de la venida del pontífice?

León XIV y Javier Milei

(Valores Religiosos).- Los usos y costumbres en el desempeño de los gobiernos están en buena medida cambiando. Los “manuales” de procedimiento van perdiendo vigencia. El propio ejercicio de la política no parece ser lo que era antes. Aún así hay todavía una serie de códigos que demandan su observancia porque hacen al respeto por las personas y las instituciones involucradas, más allá de que en muchos casos se los considere fuera de tiempo. Pero, además, porque el cumplimiento de las pautas establecidas -por escrito o de hecho- disminuyen el riesgo de manipulación política.

Las precisiones vienen a cuento por la extraña manera en la que el Gobierno supuestamente anunció la visita de León XIV al país. Decimos supuestamente porque todavía la Santa Sede no la anunció oficialmente -ni extraoficialmente-, que es el mecanismo habitual, seguido días después por la difusión del itinerario (ciudades) y el programa (celebraciones, encuentros, etc.). Por ahora, el Papa solo manifestó su deseo de venir en el marco de una gira que abarcaría Uruguay -el otro país de la región que no visitó Francisco- y Perú, su nación adoptiva.

Canciller argentino Pablo Quirno

Decimos “extraña manera” porque fue a través de un entusiasta posteo en X este viernes del canciller Pablo Quirno quien escribió: “Vine a reunirme con el Presidente para darle la ‘buena noticia’ que hará feliz a todo el pueblo argentino. Solo resta definir la fecha… Qué linda primavera”. No hay antecedente en el mundo -al menos este veterano cronista no lo conoce- de un canciller -que es el responsable directo de la relación con otros estados y, en este caso, con el Vaticano- que haya “anunciado” un viaje papal de esta manera.

No se trata de ponerse solemne o extremadamente puntilloso. Es cierto que ya no existe el grado de rigidez de otras épocas incluso en la propia Iglesia católica. Francisco fue un ejemplo de modificar usos y costumbres. Pero la Santa Sede conserva todavía una serie de normas que no solo hacen a la forma, sino también al fondo. Entre ellas, reservarse el anuncio de una visita papal porque expresa la decisión tomada por cada pontífice libre de presiones y luego de una evaluación de las circunstancias.

Sería injusto decir que Quirno es el único que en esta cuestión esta “rompiendo el molde”. Horas antes de su posteo, un exembajador de Uruguay en la Argentina, Carlos Enciso, también afirmó que León XIV va a venir a los tres países sudamericanos, citando “fuentes vaticanas”, producto de un “seguimiento diplomático”. Luego, en declaraciones radiales, estimó que el periplo se concretaría muy probablemente en la primera quincena de noviembre como se viene especulando hace rato.

Pero lo que diga un diplomático retirado no puede equipararse con el peso institucional que tiene la palabra de un canciller. Ni tampoco con el manejo de la información privilegiada que tiene por sus funciones y la consiguiente exigencia de discreción ante los intensos intercambios entre la Secretaría de Estado del Vaticano y el respectivo gobierno -además de la Iglesia local- que implica el proceso de toma de decisión de una visita papal, así como la definición de la fecha y del programa.

Las propias autoridades católicas de los tres países abarcados no se animaron a tanto. Los miembros de la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina fueron, hasta ahora, los más cautelosos, limitándose a decir que hay posibilidades ciertas de que venga. El arzobispo de Montevideo, Daniel Sturla, afirmó que hay “un 80% de posibilidades” de que lo haga, mientras que el arzobispo de Lima, Carlos Castilla, fue el más osado: consideró que León XIV “tiene la intención de venir” en noviembre.

Episcopado argentino

Pero tampoco puede empardarse lo que diga Quirno con lo que digan los obispos que forman parte de la propia Iglesia católica y que, en todo caso, deben rendirle cuentas al papa. Digamos que todo quedaría “en familia”. Pero, de nuevo, ninguno de los clérigos dio por cerrado el tema por la sencilla razón de que puede surgir algo que postergue la visita y, sobre todo, porque es el Papa el que dice si viaja o no viaja. No pueden hablar en nombre de él a no ser que los autorice.

¿Estamos en presencia de una actuación heterodoxa de Quirno, producto de un muy atendible entusiasmo, o tiene un propósito determinado? Por lo pronto, ¿está tratando de orientar la atención de la opinión pública hacia un acontecimiento de los próximos meses que se prevé que seguramente congregará multitudes y será seguido por millones de argentinos durante varios días para desviar el foco de los problemas económicos y las peleas internas en el gobierno?

¿Con esto de anticiparse en el “anuncio” de la visita papal -y el consiguiente retuit de Javier Milei diciendo “se viene” y poniendo el emoji de tres leoncitos- busca el gobierno “apropiarse” políticamente de la visita, mostrándola como un logro de su gobierno y no principalmente como el deseo de León XIV y el anhelo de los católicos? ¿Es una manera de abrir el paraguas ante la posibilidad de que el papa critique el ajuste y la confrontación?

En ese sentido, no debe pasarse por alto la sintonía de Robert Prevost con Jorge Bergoglio, al punto de que era su candidato a sucederlo. Al fin y al cabo, Francisco lo ordenó obispo y lo destinó al frente de una diócesis en Perú para luego llevarlo al Vaticano como prefecto de la congregación para los obispos -uno de los tres cargos más importantes- y crearlo cardenal, poniéndolo en el camino de una eventual elección como pontífice.

Si bien no es una “fotocopia” de Francisco -es más contenido y respetuoso de las formas- tiene una misma concepción eclesial y social. Por eso, seguramente se referirá a la situación social y a la famosa grieta que por estos días no solo separa al Gobierno de la oposición, sino incluso al propio oficialismo. La gran preocupación de Francisco eran los más vulnerables, y el gran anhelo, el diálogo y la unidad de los argentinos.

Como telón de fondo del escenario político emerge la tensa relación entre el presidente norteamericano y el papa que se inició con las descalificaciones personales de Donald Trump a León XIV -dicho sea de paso, el primer pontífice nacido en los Estados Unidos- por su oposición a la ofensiva bélica en Medio Oriente, una situación especialmente significativa para Milei por su férreo alineamiento con Trump.

Trump y León XIV

Hay quienes creen que el Vaticano anunciará la visita papal tras la segunda vuelta en las elecciones presidenciales en Perú, previstas para el 7 de junio, y del viaje que León XIV hará a España entre el 6 y el 12 del mes próximo. Como es de práctica, un tiempo después difundirá el itenerario y el programa de actividades.

En otra época, la actitud de Quirno habría provocado cuanto menos la demora de estos anuncios como señal de disgusto.

Pero, se sabe, los tiempos cambian. ¿O no?

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