4 de abril: Sábado Santo
4 de abril: Sábado Santo
Texto evangélico
"Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa (Jn. 19, 27).
Comentario
La madre de Jesús es confirmada en su vocación de ser las entrañas de Dios. Ni un sólo instante de su vida ha quedado alejada de este ministerio. A ella le corresponde, en la Providencia divina, la presencia amorosa, y al discípulo, la fidelidad y responsabilidad exquisitas.
Al discípulo de Jesús no se le entiende ya sin referencias a María, a la casa, al cenáculo. Su misión pasa por la fidelidad de hijo. El seguidor del Maestro nunca puede ser independiente; su libertad evangelizadora y apostólica parte del lugar entrañable de la casa. Al más amado de los amigos se le entrega el ministerio de prolongar la familia de Jesús. Será un orgullo y una bendición pertenecer a la familia de Dios. El que escucha la palabra de Dios y la cumple, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.
María es la mujer comunitaria, la Virgen, en medio de los discípulos reunidos en oración, en el lugar de la Cena, manifiesta la gran obediencia a la voluntad de su Hijo. Así se constituye, por cumplir en todo el querer divino, en la Madre del nuevo Cuerpo de Cristo, la Iglesia, la nueva familia de los hijos de Dios. La madre de Jesús, al irse con el discípulo, y el discípulo al llevársela a su casa, inicia el camino de la Alianza sellada con la sangre de la cruz.
Propuesta
Jesús te encomienda a su Madre.
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