Jornada de la Vida Consagrada
2 de febrero: Presentación del Niño Jesús en el templo
Vive fiado de Dios.
“Confiad siempre en el Señor, porque el Señor es la Roca perpetua” (Isa 26, 4)
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel “hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca” (Mt 7, 24-25).
Son muchos los textos bíblicos que afirman la identidad sólida de Dios y buscan suscitar la confianza en quienes se fían de Él. El Señor es mi roca, mi alcázar, mi peña, mi baluarte, mi fortaleza… Los salmos cantan la firmeza que implica confiar en el Señor.
La concordancia de los textos de hoy salta a la vista al constatar la recurrencia de la imagen de la roca como cimiento, para expresar la estabilidad del creyente, quien, por más contratiempos que afronte, permanece seguro en el amor de Dios.
Jesús explica lo que significa edificar la vida sobre roca firme cuando uno hace de la Palabra de Dios su referencia y actúa en consecuencia. El creyente reinterpreta todo a la luz de la revelación y reconoce que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.
Vive fiado de Dios.
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