Jornada de la Vida Consagrada
2 de febrero: Presentación del Niño Jesús en el templo
“Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca jamás dejaré de existir. Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. Crecí como cedro del Líbano, como ciprés de las montañas del Hermón. Crecí como palmera de Engadí, como plantel de rosas de Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano crecí. Como cinamomo y aspálato di perfume, como mirra exquisita derramé aroma, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la Tienda” (Sab 24, 9-15.
Suba hoy mi alabaza hasta lo alto,
por las entrañas que nos dieron
a quien se hizo hombre siendo Dios,
a quien siendo humanos nos hizo cielo.
Tú eres toda hermosa, estrella al alba,
belleza del jardín primero.
Gracias a ti, el mundo es recreado,
Todo comienza a ser hecho de nuevo.
Hoy se extasían los ángeles y cantan.
En ti se concentra la sagrada historia.
Eres la amada de Dios, llenada de gracia,
Déjame que te dé un beso, niña María.
Felicita a la Madre de Dios
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