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.A la espera de un Papa muy singular…

Un León en Africa | P&P

A poco que nos aproximemos a la biografía de Prevost nos damos cuenta de varios aspectos muy particulares. De formación matemática, con una larga experiencia de gobierno en la Orden Agustiniana, en el Episcopado y en la Curia Romana. No es alguien que no conozca los entresijos del poder eclesial y las intrigas palaciegas, y, por supuesto los palmeros aduladores siempre presentes en los aledaños de cualquier poder. Seguro que sabe muy bien reconocerlos y neutralizarlos con buenas, pero contundentes palabras. Otro aspecto a señalar es su aparente frialdad o falta de espontaneidad, que algunos atribuyen a su formación matematica. Pero los números también bailan muchas veces, y por eso creo que eso es una visión equivocada. En este año se le han visto muchas palabras y gestos espontáneos. A León XIV le gusta y sabe también acercarse a los niños, a los enfermos y a los marginados. 

Pero lo más destacado en él es que ofrece una sensación de seguridad, de tener las cosas claras y saber lo que quiere, en que dirección caminar, y por eso se toma su tiempo para decidir. Según me cuentan es un hombre de mucha escucha y de más interioridad, y de palabras justas y precisas. Todo esto lo vamos a poder comprobar durante su viaje a España. Tendrá las suficientes oportunidades para manifestar su espontaneidad, escuchar los problemas de la sociedad y de la Iglesia y ofrecernos los mensajes más adecuados y pertinentes.

Estoy convencido que los consejeros áulicos y los que que están preparando los discursos, que él revisará minuciosamente y pedirá explicaciones de cada frase que le parezca oportuna o inadecuada, se esmerarán en plantear los mensajes más precisos para la Iglesia española en estos momentos. Evidentemente no podemos esperar grandes anuncios espectaculares, ya que no se trata de eso, pero sí las líneas de trabajo, directrices y quizás algún tirón de orejas velado. Nuestra Iglesia necesita el dinamismo y la vitalidad que están aportando las últimas hornadas de obispos, pero que no tienen un protagonismo relevante. La Conferencia Episcopal parece un poco anclada en el pasado y su relevancia cada vez es más insignificante. Estos días sin duda chuparán mucha cámara y mucha plancha sus líderes, pero eso no significa nada si después de la visita del Papa no ponen en marcha con ilusión y esperanza las indicaciones papales. 

León XIV no es espectacular, pero es eficaz. Me parece que tiene claro porqué ha elegido venir a España, y después a Francia. Dos países desde el punto de vista religioso muy distintos, pero muy significativos para la Iglesia Universal. España ha sido un referente muy importante en la historia de la Iglesia, aunque en estos momentos una parte de la Iglesia huele a naftalina y camina en la mediocridad y otra parte pasa del tema. No convirtamos la visita en una “Show”. Dejemos de lado la hojarasca y, distingamos el grano de la paja, aprovechemos la oportunidad de sus palabras y gestos, para que la visita no se quede  en pura parafernalia. 

En este tipo de viajes, el Papa tiene que someterse a muchas circunstancias eventuales, pero nosotros debemos centrarnos en sus palabras, como si fueran dirigidas personalmente a cada uno y, después, exigir a los responsables de la Iglesia diocesana y española, desde el más sencillo párroco, hasta los obispos, que nos ayuden a caminar en la onda de León XIV.

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