Esta guerra, llamada del Ramadán, no ha respeto este sagrado mes para los musulmanes. Y, ahora, viene la pascua cristiana y la judía…Las famosas treguas de tiempos antiguos, ni se consideran. Y más teniendo en cuenta que estamos también ante fundamentalistas religiosos por ambos bandos
Fundadas por la Venerable Sierva de Dios Francisca de la Concepción Pascual Doménech, estas religiosas están presentes en trece países de cuatro continentes
En estos momentos de desconcierto político global. ¿Hacia dónde camina la Humanidad? No dejamos de sentir, las ciudadanas y ciudadanos, un cierto temor ante determinados planteamientos que dejan de lado el entramado jurídico que ha sostenido nuestro mundo occidental
"Desde la Familia Franciscana, queremos vivir este aniversario haciendo un camino de renovación, profundización, de reconocimiento de Francisco, de nuestra vocación y misión en el mundo de hoy” (Juan Oliver, obispo emérito de Requena-Perú)
¿No estaremos haciéndole el juego al “ego” de Trump, hablando de él cada día? ¿Estamos alimentando su narcisismo esperando que salga a la puerta del “Air Force One” para destilar perlas informativas inquietantes para el mundo entero? ¿Es eso lo que desea? ¿Estar en el candelero a toda hora a costa de lo que sea?
La población de Alepo está agotada por la guerra, el derramamiento de sangre, los traumas repetidos y las crisis interminables. Después de largos años de sufrimiento, ha llegado el momento de vivir en paz, de proteger la vida y la dignidad de los civiles y de garantizar a nuestros hijos la justa esperanza de un futuro seguro y protegido.
Es uno de los primeros viajes que realiza. Nos preguntamos: ¿este Papa norteamericano-peruano, a qué viene a nuestro país? Probablemente, no se le olvida que las raíces de la fe de sus dos países se deben a España
Lo peor es que Trump ha abierto un melón absolutamente peligroso. Estaba claro que las Naciones Unidas para él no significan nada, pero para muchas naciones representa la legalidad internacional, el respeto a los derechos humanos y la garantía de un orden en las relaciones diplomáticas entre los países.
La reflexión de Millás nos invita a revisar a fondo nuestra actitud durante la celebración eucarística y preguntarnos sobre nuestra vivencia. Invito a leerla