Padre Bahjat Karakach: "Pedimos vuestras oraciones, vuestra solidaridad y que la voz de Alepo no sea olvidada"
La población de Alepo está agotada por la guerra, el derramamiento de sangre, los traumas repetidos y las crisis interminables. Después de largos años de sufrimiento, ha llegado el momento de vivir en paz, de proteger la vida y la dignidad de los civiles y de garantizar a nuestros hijos la justa esperanza de un futuro seguro y protegido.
Paz y bien desde Alepo, una ciudad cansada que aún se aferra a la esperanza.
Desde el 6 de enero de 2026, la ciudad de Alepo ha sido escenario de violentos enfrentamientos en algunos de sus barrios del norte, en particular Sheikh Maqsoud, Ashrafieh y Bani Zaid, entre las fuerzas gubernamentales y los combatientes de las SDF (Fuerzas Democráticas Sirias: una alianza militar multiétnica, liderada por los kurdos, aliada de la coalición internacional en la lucha contra el ISIS. Actualmente controlan amplias zonas del noreste de Siria). Esto ha provocado el desplazamiento de miles de familias, la interrupción parcial de los servicios esenciales y un estado de miedo e inestabilidad entre la población civil, especialmente entre los niños y los ancianos.
A las 9:00 horas del 10 de enero de 2026 se anunció el fin de la operación militar que llevó a la expulsión de las SDF de los barrios de Alepo, pero la situación sigue siendo frágil e incierta. En medio de este sufrimiento, la Iglesia ha tratado de estar presente donde hay dolor.
Nuestra Iglesia ha abierto las puertas del Colegio de Tierra Santa en Alepo para acoger a familias desplazadas de todas las religiones y procedencias, proporcionándoles refugio, comida, artículos de primera necesidad y asistencia humanitaria urgente, sin ningún tipo de discriminación. Luego, una vez que la situación se ha estabilizado, se vuelve a empezar, por enésima vez, a ayudar a las familias a reparar los daños en sus casas...
Ayer, tras el fin de la operación militar, las SDF comenzaron a enviar drones bomba sobre la ciudad y alcanzaron algunos edificios... Por la noche leímos la noticia de que habían cortado el suministro de agua a la ciudad, ya que la terminal hidráulica se encuentra en una zona ocupada por ellos. Esperemos que esto no dure mucho, ¡de lo contrario se produciría una catástrofe humanitaria!
La población de Alepo está agotada por la guerra, el derramamiento de sangre, los traumas repetidos y las crisis interminables. Después de largos años de sufrimiento, ha llegado el momento de vivir en paz, de proteger la vida y la dignidad de los civiles y de garantizar a nuestros hijos la justa esperanza de un futuro seguro y protegido
La población de Alepo está agotada por la guerra, el derramamiento de sangre, los traumas repetidos y las crisis interminables. Después de largos años de sufrimiento, ha llegado el momento de vivir en paz, de proteger la vida y la dignidad de los civiles y de garantizar a nuestros hijos la justa esperanza de un futuro seguro y protegido.
Desde una ciudad que sangra pero que aún cree, les afirmo que la esperanza está herida, pero sigue viva. Pedimos al Señor que conceda paz a esta tierra, consuelo a los que sufren y valor a todos los que eligen el amor en lugar del miedo.
Desde la parroquia de San Francisco de Asís, reafirmamos que la Iglesia seguirá siendo un hogar de esperanza y un espacio de oración y encuentro para todas las personas que sufren.
Pedimos vuestras oraciones, vuestra solidaridad, vuestro apoyo y que la voz de Alepo no sea olvidada.
Con gratitud y bendición, Padre Bahjat Karakach, OFM Alepo – Siria».
