Claves de la insensata 'guerra del Ramadán' de Israel y Trump
Esta guerra, llamada del Ramadán, no ha respeto este sagrado mes para los musulmanes. Y, ahora, viene la pascua cristiana y la judía…Las famosas treguas de tiempos antiguos, ni se consideran. Y más teniendo en cuenta que estamos también ante fundamentalistas religiosos por ambos bandos
Una opinión muy difundida en debates filosóficos, políticos y periodísticos es que al Presidente de los Estados Unidos debería de votarlo todo el mundo, ya que si sus políticas influyen en todo el planeta, todos los ciudadanos deberían poder votarlo. Esta afirmación, sin duda es irónica, ya que esto es impensable, pero, hoy más que nunca, vemos que sus decisiones afectan a muchos hombres y mujeres que pierden la vida en bombardeos, tienen que desplazarse de sus casas y niños que dejan de asistir a las escuelas, entre otras cosas. Y muchos ciudadanos de países de todo el orbe pierden calidad de vida y sufren grandes riesgos por culpa de las decisiones del Presidente de Estados Unidos.
¿Por qué el presidente Trump inicia esta guerra, en parte anunciada? Varias razones que demuestran su falta de visión e impulsividad. A pesar de la legión de asesores. Es evidente que, para la mayoría de expertos en los conflictos de Medio Oriente, fue seducido y conducido al conflicto por Netanyahu. Éste le dijo a Trump que tenía a tiro a la cúpula de los líderes iraníes, y que si éstos caían, después de las recientes manifestaciones, el régimen colapsaría y la gente se echaría a la calle. Evidentemente a Trump, le sedujo esta propuesta sin analizar a fondo los posibles escenarios y sus costes. Y sobre todo, desoyendo a algún consejero militar. No olvidemos que Netanyahu ha sobrevivido a varios presidentes norteamericanos, y que siempre ha sabido jugar sus cartas en Washington.
A Israel, la idea del cambio de régimen en Teherán, le supone un alivio existencial, ya no sólo por su posible poderío nuclear, sino por el acoso de los aliados del régimen de Irán: Hezbollah y los Hutíes del Yemen. De ahí una nueva guerra en el Líbano para controlar la zona de acción de Hezbollah. Israel desea garantizar su futuro, aprovechando al máximo la presidencia de Trump, destrozando el sur del Líbano, y la infraestructura política y militar de Hezbollah mientras Estados Unidos se lo permita. Por otra lado, Israel, sabe perfectamente que, después de todo lo acontecido en Gaza, puede cometer las atrocidades que quiera, que no pasa nada. El mundo vive en otra dinámica y la mayoría de las naciones mira hacia otro lado. Por eso sigue con su dinámica bélica en el sur del Líbano. Seguramente apuntalará en el río Litani su frontera norte, y desde ahí controlará las posibles incursiones de Hezbollah. Y convertirá, como está haciendo, todas las aldeas cercanas en ruinas, desplazando a las poblaciones de esa zona sin ninguna piedad, ni miramiento.
A Trump, bajo la capa de liberar a los iraníes de una tiranía, lo que realmente le interesa es el petróleo y el gas, pero las cosas no han salido como pensaba. Lo del petroleo lo ha dicho claramente en estos días. En algún momento se atrevió a conjeturar sobre el posible liderazgo en Irán a semejanza de Venezuela. Pero lo que ha logrado es radicalizar al régimen, que le está sometiendo a una negociación muy dura, ya que la carta del estrecho de Ormuz es muy poderosa. Trump se ha enfangado a fondo y de paso a todo el mundo, y ya veremos cómo sale de ésta, ya que la narrativa de su victoria no se sostiene ante una mínima inteligencia. Los ataúdes y las ceremonias fúnebres de posibles combatientes pueden llevarle a la tumba política.
¿Qué pasará? Probablemente hay dos escenarios posibles. Una invasión terrestre del estrecho de Ormuz para garantizar la viabilidad del transporte marítimo, lo que supondría un coste importante en vidas humanas, que conllevaría un deterioro mayor de su imagen como presidente. El acopio de tropas en la zona apunta a amenaza o intervención real. Parece ser que mayoritariamente la opinión pública norteamericana está en contra de esta guerra. No la entienden, sobre todo cuando el galón de gasolina sigue subiendo cada día. Sin duda los expertos están valorando los costes y las ventajas de esta opción. ¿Cuántas vidas humanas de americanos e iraníes vale el estrecho de Ormuz?
La segunda opción es la vía diplomática, con la intermediación de algún país afín a Irán, y que tenga capacidad de diálogo con Estados Unidos. Esta opción sería deseable, pero es complicada después de todo lo acontecido. Los iraníes recelan de Estados Unidos e Israel, y dado que están viendo la debilidad del presidente y su errónea intervención, están poniendo sobre el tablero exigencias muy onerosas, que difícilmente harán que Trump pueda tener un discurso de vencedor. En esta opción todos van a tener que hilar muy fino, y me temo que los iraníes, si huelen flaqueza en Trump, pisarán el acelerador a fondo. Trump tiene en contra los nervios de la sociedad americana, y de los suyos, que están percibiendo las consecuencias económicas de la guerra, el histerismo creciente de los mercados internacionales y las próximas eleciones intermedias al Congreso. Un coctel peligroso, si no cierra esta campaña militar. Sin olvidar que se ha quedado sólo con Israel, y algún país palmero. Incluso los países del Golfo están poniendo los ojos en otra parte para garantizar su seguridad, ya que en esta guerra Estados Unidos les ha fallado a todos los niveles. Muy complicado.
Ante éstos conflictos bélicos, una vez más, las Naciones Unidas se muestran por una parte impotentes, ya que no tienen capacidad de acción más allá de la legalidad internacional. Y, por otra, algunas naciones mezquinas y organismos muestran un vasallaje grotesco a Trump. Antes o después el mundo tiene que plantearse para qué sirve un organismo que no puede hacer valer los derechos humanos y las leyes internacionales. Estamos asistiendo en pleno siglo XXI a guerras horrorosas, genocidios y destrucción masiva de seres humanos. ¿Hasta cuándo soportaremos estas atrocidades?
Y esta guerra, llamada del Ramadán, no ha respeto este sagrado mes para los musulmanes. Y, ahora, viene la pascua cristiana y la judía…Las famosas treguas de tiempos antiguos, ni se consideran. Y más teniendo en cuenta que estamos también ante fundamentalistas religiosos por ambos bandos. Unos por conveniencia, Netanyahu; y otros por prepotencia mesiánica. ¿Recuerdan la oración en el despacho oval de los líderes religiosos sobre Trump? Y de los ayatollahs ni hablemos.
Uno puede estar en contra del régimen de los ayatollahs, pero no aprobar la intervención ilegal y arbitraria de Trump; y se puede estar en contra de la intervención de Israel en Gaza, Cisjordania y Líbano, y no ser antisemita
Y, una vez más para que todo quede claro. Uno puede estar en contra del régimen de los ayatollahs, pero no aprobar la intervención ilegal y arbitraria de Trump; y se puede estar en contra de la intervención de Israel en Gaza, Cisjordania y Líbano, y no ser antisemita.
