Rescatando algunas notas del Papa Francisco en estos momentos de desconcierto político global

En estos momentos de desconcierto político global. ¿Hacia dónde camina la Humanidad? No dejamos de sentir, las ciudadanas y ciudadanos, un cierto temor ante determinados planteamientos que dejan de lado el entramado jurídico que ha sostenido nuestro mundo occidental

Francisco y el genocidio de Gaza
Francisco y el genocidio de Gaza

El Papa Francisco en el mes de agosto de 2024 no invitaba a rezar “para que los líderes políticos estén al servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral y el bien común, atendiendo a los que han perdido su empleo y dando prioridad a los más pobres”. 

Esta intención nos viene muy bien en estos momentos de desconcierto político global. ¿Hacia dónde camina la Humanidad? No dejamos de sentir, las ciudadanas y ciudadanos, un cierto temor ante determinados planteamientos que dejan de lado el entramado jurídico que ha sostenido nuestro mundo occidental. Desde el punto de vista geopolítico la llegada de Trump ha significado echar por tierra las piezas del tablero. Estamos cada vez más ante un mundo fracturado, en el que la demanda de seguridad nacional o regional prima sobre otros objetivos multilaterales como la prosperidad global. El aumento de la producción de armamento y las llamadas la vuelta del servicio militar en algunos países es un botón de muestra. Se percibe un panorama global de desorden y caos. Y la amenaza nuclear aleteando en el horizonte…

El Papa, en su intervención en una reunión del G-7, concretamente sobre la inteligencia artificial, deslizó algunos aspectos, dejando bien claro -para aquellos que demonizan la inteligencia artificial- que: “la inteligencia artificial se origina precisamente a partir del uso de este potencial creativo que Dios nos ha dado”. Pero al mismo tiempo muestra su fascinación, también sus preocupaciones: “No podemos dudar, ciertamente, de que la llegada de la inteligencia artificial representa una auténtica revolución cognitiva-industrial, que contribuirá a la creación de un nuevo sistema social caracterizado por complejas transformaciones de época. Por ejemplo, la IA podría permitir una democratización del acceso al saber, el progreso exponencial de la investigación científica, la posibilidad de delegar a las máquinas los trabajos desgastantes; pero, al mismo tiempo, podría traer consigo una mayor inequidad entre naciones avanzadas y naciones en vías de desarrollo, entre clases sociales dominantes y clases sociales oprimidas, poniendo así en peligro la posibilidad de una “cultura del encuentro” y favoreciendo una “cultura del descarte”. Centrándose en el tema político desde la inteligencia artificial, el Papa Francisco recuerda: “Y es precisamente aquí donde urge la acción política, como nos dice la encíclica “Fratelli tutti”: “Ciertamente para muchos la política hoy es una mala palabra, y no se puede ignorar que detrás de este hecho están a menudo los errores, la corrupción, la ineficiencia de algunos políticos. A esto se añaden las estrategias que buscan debilitarla, reemplazarla por la economía o dominarla con alguna ideología. Pero, ¿puede funcionar el mundo sin política? ¿Puede haber un camino eficaz hacia la fraternidad universal y la paz social sin una buena política?”. La afirmación rotunda de Francisco es: “Nuestra respuesta a estas últimas preguntas es: ¡no! ¡La política sirve! La política debe ser eficaz. Quiero reiterar en esta ocasión que…ante tantas formas mezquinas e inmediatistas de política…, la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación y más aún en un proyecto común para la humanidad presente y futura”. De nuevo el “bien común” como dominante…¿Le escucharon entonces? ¿Le escucharán ahora?

Y, finalmente, haciendo referencia a la “Laudato si”: “Mi reflexión sobre los efectos de la inteligencia artificial en el futuro de la humanidad nos lleva así a la consideración de la importancia de la “sana política” para mirar con esperanza y confianza nuestro futuro. Como he dicho en otra ocasión, «la sociedad mundial tiene serias fallas estructurales que no se resuelven con parches o soluciones rápidas meramente ocasionales. Hay cosas que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transformaciones importantes. Sólo una sana política podría liderarlo, convocando a los más diversos sectores y a los saberes más variados. De esa manera, una economía integrada en un proyecto político, social, cultural y popular que busque el bien común puede “abrir camino a oportunidades diferentes, que no implican detener la creatividad humana y su sueño de progreso, sino orientar esa energía con cauces nuevos”. Y la conclusión final en su discurso ante el G-7:” Éste es precisamente el caso de la inteligencia artificial. Corresponde a cada uno hacer un buen uso de ella, y corresponde a la política crear las condiciones para que ese buen uso sea posible y fructífero”. La política tiene mucho que decir al respecto de la utilización de la (Inteligencia artificial.) IA.

El Papa Francisco, en su momento, ha hablado claramente con los líderes políticos del:”servicio de su pueblo, trabajando por el desarrollo humano integral y el bien común”. Esto es absolutamente necesario, y sobre todo teniendo en cuenta, los datos recientes de distintos organismos. La Humanidad está soportando en estos momentos 56 conflictos armados. Sin duda los más mediáticos son el de Ucrania y Gaza, pero del resto sabemos poco, y son muy preocupantes en cuanto a violación de los derechos humanos y las consecuencias que tienen para las poblaciones afectadas. Las industrias armamentísticas, sin duda están tiempos de abundancia. Y una consecuencia directa es que en estos momentos hay 120 millones de personas desplazadas en todo el mundo como consecuencia de las guerras, persecuciones o cambio climático. Los países del hemisferio norte nos planteamos el tema de la inmigración en términos de cupos legales o ilegales ante seres humanos que huyen del horror de la guerra, del hambre o de un futuro muy incierto…Esto es una hipocresía total y absoluta. Los populismos navegan muy bien en estas filosofías…Y muchos jóvenes se apresuran a apuntarse a esas fuerzas políticas. 

Por supuesto que el Papa Francisco nos pedia que rezáramos por los líderes políticos para que tengan la sabiduría y la sensatez necesaria para que su gobernanza sea lo más cercana al bien común, y el primero es la paz. Un nuevo orden mundial, basado en reglas más estables y predecibles, hoy nos parece imposible. 

La oración no deja de ser un sueño o una utopía, pero tenemos que trabajar por ese “mañana”, que como decía el cantautor aragonés Labordeta: “ni tú, ni yo, ni el otro la lleguemos a ver, pero habrá que forzarla para que pueda ser…”

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