El Trump nuestro de cada día...
¿No estaremos haciéndole el juego al “ego” de Trump, hablando de él cada día? ¿Estamos alimentando su narcisismo esperando que salga a la puerta del “Air Force One” para destilar perlas informativas inquietantes para el mundo entero? ¿Es eso lo que desea? ¿Estar en el candelero a toda hora a costa de lo que sea?
¿No estaremos haciéndole el juego al “ego” de Trump, hablando de él cada día? ¿Estamos alimentando su narcisismo esperando que salga a la puerta del “Air Force One” para destilar perlas informativas inquietantes para el mundo entero? ¿Es eso lo que desea? ¿Estar en el candelero a toda hora a costa de lo que sea? Al parecer ya hay muchos estudios psiquiátricos y psicológicos del personaje. Sin duda, desde su prepotencia innata intenta avasallar al mundo. No me imagino como vivirán sus colaboradores inmediatos. Sus gestos en las ruedas de prensa e intervenciones delatan una personalidad autoritaria y egocéntrica.
Estamos asistiendo a un mundo que está estallando a pedazos. El Papa Francisco ya habló de una tercera guerra mundial “a pedazos”
Sin embargo, el problema más grave, dada sus personalidad, es la capacidad nuclear de su país, del que es el comandante en jefe. Esto es lo más temible, ya que hay otras superpotencias que poseen la misma arma, y estamos ante personajes que anteponen el poder económico y político a cualquier planteamiento ético o legal. Por eso es preocupante que jueguen con fuego y que pongan a la humanidad al filo de la navaja. Para estas potencias nucleares una guerra convencional tiene un límite, su estabilidad política y económica, y ahí puede empezar el peligro de un apocalipsis.
Estamos asistiendo a un mundo que está estallando a pedazos. El Papa Francisco ya habló de una tercera guerra mundial “a pedazos”. La muerte de personas por hambre y falta de asistencia de todo tipo esta ya arrasando en Africa después de la supresión de USAID, la agencia norteamericana para la Cooperación y el Desarrollo. Esto es también una guerra despiadada. Por otro lado, a pesar de lo que dice Trump para merecer el premio Nobel de la Paz, existen casi una cuarentena de conflictos bélicos abiertos con miles de víctimas diarias. Guerras alimentadas, fundamentalmente, por armamento de los países del hemisferio norte. Y prácticamente los acuerdos de paz que dice que había solucionado, se han reavivado.
Por otro lado, en los conflictos en lo que ha mostrado cierto interés, ahora están, en cierto modo, estancados: Ucrania-Rusia, Gaza. No sabemos después de la hazaña de Maduro, cómo habrá reaccionado Putin ante conversaciones con Trump al respecto de Ucrania. Y al respecto de Gaza y Cisjordania, el foco mediático ha cesado, pero siguen muriendo de bombardeos, ataques de colonos, frío, hambre o derrumbamientos y enfermedades. Ambos están a la espera de una solución. Aunque tampoco debemos olvidar que Trump, a pesar de su empuje, tiene pánico de poner en marcha tropas terrestres en cualquier conflicto. Los MAGA no le perdonarían las bolsas de plástico con cadáveres llegando a los hangares, aunque sea con todos los honores. para eso están los aviones, los drones…
Y como maestro, de las “cortinas de humo” desvía la atención hacia Groenlandia y Cuba, ya que Venezuela se va amortizando poco a poco.
Muchos nos preguntamos dónde está el partido demócrata de los Estados Unidos: ¿Qué ha sido de él? La impresión es que está desaparecido. ¿Dónde están los intelectuales, artistas, “influencers”, periodistas que le hacen frente? Ha instaurado el reino del miedo y el terror. Trump hace y deshace en su país a su antojo y nadie le para los píes. El presidente de la Reserva Federal probablemente será relevado en breve. Uno de los contrapesos económicos más importantes para la estabilidad económica del mundo. Y se atreve con todo, sin ninguna contestación seria.
La política de inmigración es lacerante, ya que se ha desplegado una caza despiadada al ser humano. Ejemplo, la muerte de una mujer a tiros: ¿si realmente hubiera sido culpable de algo, que no lo era, no había otra manera menos letal de detenerla? Me parece que salvo raras excepciones, las Iglesias norteamericanas en esta área no están haciendo lo suficiente. La presión debería ser máxima y conjunta. El riesgo es importante ya que se ha desatado una auténtica guerra, pero está en juego el más genuino de los mensajes evangélicos: el amor al prójimo.
Me gustaría terminar con un grito de esperanza, aunque me cuesta, pero necesitamos mirar lejos, ya que el corto plazo nos invita a apearnos de este mundo. Muchas personas sensibilizadas pueden crear un mundo más humano. La exhortación “Dilexi te” del Papa León XIV nos invita a creernos de verdad que el mundo puede cambiar si lo miramos desde la perspectiva del amor a los pobres. ¡Qué así sea! Aguantemos el chaparrón activa, creativa y sinodalmente, convocando a la solidaridad..
