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El abuso espiritual y el 'giro católico' de la generación Z

Homilías muy inteligentes (IA), pero sin alma

León XIV y la IA

No me gustaría que pasarán desapercibidas las palabras del Papa León XIV, en un encuentro reciente, con el clero de la ciudad de Roma: párrocos, vicarios y sacerdotes de 334 comunidades. Les previno de “la tentación de preparar las homilías con inteligencia artificial”. Desde luego, León XIV, no da puntada sin hilo. Conoce perfectamente el atractivo que sobre todo para los curas jóvenes puede suponer la inteligencia artificial. Sin duda alguna, aunque todavía no lo he probado, pero evidentemente estoy convencido que se puede conseguir una “homilía” redactada con IA bastante ilustrada técnicamente y muy lucidora desde el punto de vista de los datos. Esto sin duda puede conllevar, a no ser que haya fieles muy avispados, una culto a la personalidad del cura de turno. ¡Qué bien maneja el conocimiento de las Escrituras y la relación entre los textos! Incluso, de vez en cuando, cita a los Padres de la Iglesia. Vanidad de vanidades y todo vanidad. Ahí apunta el Papa. Por eso nos tenemos que preguntar lo que significa una “homilía”.

En primer lugar, el Papa Francisco, insistía mucho en la temporalidad. No recuerdo bien si hablaba de que no pasase de 8 a 10 minutos. Tiempo suficiente para que los fieles capten el mensaje esencial. Los antiguos decían, que el que no mueve los corazones a los cinco minutos mueve otra cosa. Ya nos podemos imaginar. Por eso, el sabio consejo del Papa Francisco.

¿Que es la “homilía” dominical? nos podemos preguntar, de nuevo. Es el privilegiado momento de gracia en el que el pastor de una comunidad parroquial o de cualquier otra índole se dirige a sus fíeles para señalarles, un mensaje de parte de Dios, para sus vidas, apoyándose en los textos leídos. Es una gran responsabilidad. De ahí la importancia de prepararla bien en la Eucaristía, ni más, ni menos. Insisto en “señalarles”, ya que cada uno deberemos recorrerlo personalmente y en comunidad. Pero como dice ese famoso refrán oriental “cuando el dedo señala la luna no nos quedemos mirando al dedo”. Las palabras del cura serán más ilustradas o más sencillas, pero lo importante es a dónde nos conducen…no nos quedemos mirando al cura.

La IA puede ser una trampa silenciosa pero traidora, ya que puede alimentar la soberbia, y en el campo espiritual estas cosas son peligrosas. Los curas están en función de su ministerio y, no de sí mismos.

¿Como se prepara una buena “homilía dominical”? Sin querer dar lecciones a nadie. Leyendo y releyendo los textos que la Iglesia nos propone, estudiándolos, rezándolos y pidiendo al Señor que encuentre el mensaje concreto que tengo que transmitir a mi comunidad en su situación y circunstancias. concretas. La palabra de Dios es historia y se realiza en la historia de cada uno de nosotros, de cada comunidad. No es una palabra “standard”. Es una palabra dirigida a esa comunidad concreta. La improvisación y el salto de mata se notan a la legua y conducen a la frustración. El pueblo de Dios necesita “homilías” con alma, y no lucimiento personales de teología, generalmente descontextualizada. La IA, seguramente no mueve ni corazones, ni vida.

Escuchemos la voz del Papa para no caer, hermanos sacerdotes, en la tentación de preparar las homilías con la IA. Este instrumento es magnifico, pero no puede sustituir bajo ningún punto de vista el carisma de una buena prédica hecha con sentimiento y convencimiento. y sobre todo, como decían los antiguos, con unción. Confiemos en el Señor para que su Palabra se convierta en Vida para los miembros de nuestra comunidad.

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