¿El viaje del Papa en el baúl de los recuerdos?
"Necesitamos también una Iglesia más entusiasta, como se manifestó durante su viaje, más ilusionada, más esperanzada. Más comprometida con las realidades sociales, más libre y más abierta a los retos que el día a día nos presenta. La prudencia es absolutamente necesaria, pero no cuando paraliza el dinamismo de crecimiento en fidelidad al Dios de la Historia"
El viaje del Papa León XIV ha sido una experiencia muy importante y significativa para la Iglesia española y, también, para nuestra sociedad, que ha podido ver y escuchar a uno de los líderes morales de nuestro mundo. Sin embargo da la impresión que el letargo veraniego ha eclipsado los gestos y los mensajes del Papa León. Por eso sería importante y necesario que la Conferencia Episcopal invitará a todos los fieles, sacerdotes y obispos a releer y profundizar en los discursos que en los diferentes contextos el Papa nos fue regalando. Su paso entre nosotros fue, sin duda un “kairos”, un momento de gracia muy especial.
No me gustaría que se cumplieran aquellas palabra de nuestra famosa cantante Karina, en una canción titulada: “el baúl de los recuerdos”: “¡Qué poco significan las palabras, Uh, Si cuando sopla el viento se las lleva tras él, Y quedan solamente los recuerdos, uh, Promesas que volaron y no puede volver!”. Evidentemente en este “estio” ceutí, del ático y de los incendios parece que esa experiencia tan fecunda ya es historia, sin embargo debería ser memoria activa y dinamizante de nuestra anodina vida eclesial. Un itinerario eclesial abotargado por las fiestas populares, por la falta de liderazgo real en la Iglesia Española y por preocupaciones domésticas de “miquetes”, (pequeñeces) como dicen en mi tierra, por parte de muchos obispos.
La relectura a fondo de los mensajes del Papa durante su viaje a España debería ser un motivo de relanzamiento eclesial, de proyección a medio y largo plazo de planes e iniciativas eclesiales, que conviertan a la iglesia Española, tanto a nivel nacional como diocesano, en una institución más significativa y creíble. El Papa León no vino sólo pasearse por la calles para ser aclamado…nos dijo exactamente qué espera la Iglesia de los católicos españoles. Y sus líderes tienen la responsabilidad y el deber de activar ese depósito de esperanza. Por eso si todo fue un espejismo, y miramos sólo con nostalgia, no nos haremos eco de lo que nos recuerda Karina en su canción: “Buscando en el baúl de los recuerdos, Uh,…volver la vista atrás es bueno a veces, Uh, mirar hacia adelante es vivir sin temor…vive siempre con ilusión”. Por eso el efecto expansivo de esos días tendría que ser todavía una fuerza activa para todos los que asistimos con ilusión al paso del Papa León entre nosotros.
Las pistas evangélicas del Papa León no tienen desperdicio, ya que denotan una espiritualidad muy anclada en las realidades cotidianas. El agustinismo, que es una de sus fuentes principales, sin duda está impregnando sus discursos y sus gestos. Su visión de la vida cristiana aúna perfectamente la ciudad eterna y la terrestre. El compromiso cristiano serio activa y fecunda todas las realidades.
Necesitamos también una Iglesia más entusiasta, como se manifestó durante su viaje, más ilusionada, más esperanzada. Más comprometida con las realidades sociales, más libre y más abierta a los retos que el día a día nos presenta. La prudencia es absolutamente necesaria, pero no cuando paraliza el dinamismo de crecimiento en fidelidad al Dios de la Historia.
