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Celebran los 600 años del popular icono de Valencia, El Micalet 

Para terminar la torre campanario de la Catedral de Valencia, popularmente conocida como El Micalet e icono de la ciudad, se perdonó los más graves pecados a quienes dieron limosnas

600 aniversario del Micalet

Se ha celebrado oficialmente este domingo el 600 aniversario de la terminación de la torre campanario de la Catedral de Valencia, popularmente conocida como El Micalet, que es el popular icono de la ciudad de Valencia. El acto ha consistido en un concierto de la Banda Municipal de Valencia, en la plaza de la Reina, a los pies de la torre que para esta ciudad es lo que la Giralda para Sevilla.

No obstante, los historiadores no se ponen de acuerdo con la fecha de terminación de la gigantesca obra, pues unos lo hacen acabar en 1425, otros en 1429 y otros en años después de 1455, cuando el Consell de la Ciutat solicitó al valenciano Papa Calixto III promulgara Bula y Jubileo para conseguir limosnas con que acabar “lo campanar nou”

El Campanario de la Catedral de Valencia (Campanar Nou de la Seu), es conocido como "El Micalet", torre adjunta y exenta al edificio catedralicio, Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1931. Es el segundo campanario que ha tenido la catedral, el viejo estaba en la calle Barchilla.

El Micalet, Valencia

 En 1376, el rey Pedro el Ceremonioso autorizó la construcción del nuevo campanario. Una inscripción al pie del campanario documenta que su construcción comenzó en 1381.Fueron obras lentas, principalmente por problemas económicos. Las obras las comenzó Andreu Juliá y las acabó Pere Balaguer. En el remate hubo barandillas de madera y de hierro. 

La torre tiene nombre propio de persona, y remite en origen al arcángel san Miguel. Era Micalet –Miguel en valenciano- le viene por tener entre sus campanas a «Miquel», la campana que daba las horas. Hecha en 1413 y subida en 1418 fue considerada la más grande de España. Francisco de la Torre decía «es una espaciosísima Campana», vaciada y rehecha en distintas ocasiones, la primera vez en 1481, cuenta Orellana.

Dedicada a san Miguel, protector de la ciudad. Se ha ganado con orgullo el consenso de todos los valencianos, que le han dedicado bellos poemas y pragmáticos refranes, siendo el más conocido y popular: «Si vols viure bé, no pergues de vista la sombra del Micalet» (Si quieres vivir bien, no pierdas de vista la sombra del Miguelete). Icono y símbolo de la ciudad abanderó múltiples manifestaciones de fervor y orgullo valencianista, como los filmes que produjo Cifesa, o ha engalanado los estandartes de las comisiones falleras, hasta ha sido protagonista en numerosas ocasiones de los monumentos falleros.

El Micalet se alza junto a lo que el arquitecto Padre Tosca, quien en el siglo XVIII hizo el primer plano de la ciudad de Valencia, dibujó como plaça de les Cols, plaza de mercadeo callejero de frutas y verduras, cuyo nombre perdió para denominarse plaça del Campanar terminada la torre. La torre está construida en ochavo, toda ella piedra de sillería, con 51 metros de altura, que para ascender a lo más alto, cuenta Sanchis Sivera, había que subir 207 escalones. 

Se encargó del primer diseño y de la dirección de las obras al maestro Andrés Juliá, «quien sólo utilizó para idear la colosal obra algunos cordeles, clavos y maderas, su gabinete de trabajo era un cobertizo de cañas, y su tablero una era en la huerta de Ruzafa». Con el tiempo le sucedieron varios maestros de obras, entre ellos el famoso Pedro Balaguer, el de las Torres de Serranos.

Torre del Micalet. Documento

En 1418, fue cuando se colocó «la primitiva campana de las horas, Miquel». E inmediatamente la torre, en homenaje a ella, se llamó «El Micalet». En 1455, el Consell de la Ciutat pidió al Papa un Año Jubilar para con las limosnas que se obtuviese para acabar el Micalet. Este dato eclesiástico nos lleva a pensar en que el acabado de la torre no sería hasta pasado dicho año.

En 1429, la torre fue acabada sin el remate adecuado a su estilo arquitectónico, siendo primero de madera y luego de obra. Al canónigo e historiador Sanchis Sivera no le gustó nunca, que calificaba de «antiestética espadaña que con su constante peso tanto perjudica la obra». El arquitecto José Aixa diseñó un remate de hierro que nunca se ejecutó.

En los años 70, en el tardofranquismo, se produjo una polémica, porque hubo un intento de cambiarle el nombre al Micalet por el deMiquelet en aras de un extraño y ajeno rigor académico catalanista, sin que se consiguiera, pues el pueblo cariñosamente le sigue llamando Micalet, como siempre. Los mismos que lo intentaron sí lo han logrado cambiándole el nombre a la Verge dels Desamparats, catalanizándola por el de Verge Desemparats, a pesar que Desamparats es la denominación histórica que ha tenido desde hace mas de cinco siglos.  

En 1983, se hizo la actual baranda de piedra inspirada en una anterior que tuvo. Y aunque la imagen de su terminación hoy es popular y aceptada, los expertos aseguran que no es la terminación que debiera corresponderle. De lo cual cabe inferir que el Micalet aún no estaría completamente terminado de acuerdo con su estilo arquitectónico.

Fuegos artificiales desde el Micalet

La terraza del Micalet ha servido para funciones diversas: avistar la costa y avisar de la llegada de barcos, para hacer fogatas de comunicación de mensajes y lugar de lanzamiento de fuegos pirotécnicos, desde donde se disparaba castillos de fuegos artificiales, incluso cuando esa costumbre estaba vetada por una Real Orden de Carlos III, quien prohibió la fábrica, venta y uso de cohetes. Aquí no le hicimos caso al rey y los tirábamos «de contrabando».

En su cima, además, todas las noches se encendía alimaras, hogueras de aliaga, romero y leña diversa, al toque de las primeras oraciones, con el fin de que sirviera de faro a los barcos próximos a nuestro litoral, cosa que se hacía en combinación con otras 64 torres desplegadas a lo largo de la costa. Si las torres encendían una sola luminaria, no había de qué preocuparse, si alguna encendía dos hogueras era señal de que había "moros en la costa" -curiosa expresión que hoy aún usamos- y se hacía necesario tomar las oportunas medidas de protección y defensa. Vidal Corella cuenta que en una ocasión hicieron subir a un borriquillo cargado por la estrecha y empinada escalera hasta la terraza del Micalet.

Torre del Micalet

El Consell de la Ciutat pidió al Papa un Año Jubilar en 1455 para poder terminar El Micalet

Este domingo se ha celebrado en un acto civil –un concierto de la Banda Municipal de Valencia en la plaza de la Reina, a los pies de la torre- los 600 años de la terminación de la torre campanario de la catedral de Valencia, popularmente conocida por El Micalet, por la campana de las horas dedicada a san Miguel, aunque para los archivos eclesiásticos el icono de la ciudad de Valencia, se terminó más tarde lo que se cree, avanzado ya el siglo XV, dado que en 1455 se tuvo que recurrir a un Año Jubilar para sacar dinero para poder concluirlo.

El Consell de la Ciutat de Valencia, con el fin de sacar dinero a la gente para terminar "lo campanar nou" y atender a otros gastos suntuarios y de mantenimiento de la catedral de Valencia, acordó en mayo de 1455 solicitar del Papa Calixto III que promulgara un año jubilar en dicho templo con motivo de la fiesta de la Virgen de Agosto, donde los sacerdotes confesores pudieran absolver todo tipo de pecados, especialmente los gravísimos reservados al Papa, hecho que haría que los fieles aportaran limosnas penitenciales a las arcas del templo. 

Aunque en 1425 el grueso de las obras de la torre, hoy llamada Micalet, icono de la ciudad de Valencia, estaban hechas, su coronamiento no se había podido realizar por falta de ingenio creativo y de dinero. "En muchas ocasiones se preocupó el Cabildo en hacer un remate digno de la obra que con tanto esfuerzo había construido, ·pues la claraboya o baranda que tenía era más bien una corona que una terminación adecuada a la forma de la torre", dice Sanchis Sivera. Por ello, encargó al escultor Antonio Dalmau "que dibujase un proyecto de espigón para el fin deseado, en 1453, pero murió sin poderlo ejecutar. Y ya no se hizo, también que por problemas económicos.

El Consell de la Ciutat andaba preocupado por la gran cantidad de dinero que habían consumido las obras de la catedral de Valencia y que faltaba para concluir "lo campanar nou", que había costado lo suyo en tiempo y dinero. Por ello, enviaron una carta a su Embajador en Roma, Manuel Suau, fechada el 14 de mayo de 1455, en la que se le decía si "os placia obtener en favor daquesta ciutat singular gracia é absolucio pera la Seu, é per obs de cloure aquella ab lo campanar nou, é per la fabrica, ornaments, é reparacio daquella, á pena é a culpa en la festa de Nostra Dona de santa Maria dagost,€ la qual se guanya tantost com passen per la esglesia, donanthi alguna cosa, é apres encara en lo article de la mort en la manera que volra dispondre lo dit sant Pare".

Torre del Micalet, Valencia

Calixto III, valenciano, accedió de inmediato a la petición del Concejo y declaró "plenario jubileo" con motivo de las fiestas de la Virgen de la Asunción de Nuestra Señora sola y exclusivamente para la Iglesia Catedral de Valencia, a la que estaba y está advocado dicho templo. Firmó una Bula redactada en latín y que en Valencia tradujeron los Dominicos a la Lengua Valenciana. 

Calixto III, quien había sido Obispo de Valencia, en la citada Bula hizo alusión a la Iglesia de Valencia en estos términos: "La qual fon nostra spossa carissima. En temps passat quant husavem de menor offici, ara empero es filla nostra dilectissima, volem sia decorada entre les altres de titol, de nom mes digne la dita esglesia de la gloriosissima Verge Maria".

Y entra el Pontífice en materia: "Que la dita esglesia construida de manera notable é insigne, e ab obra gran, maravellosa é sumpuosa, e noblida de dignitats, hon se canten piadosament molts cants de laor verdaderament penidents, é confessats los quals en la festa esdevenidora pus prop de la assuncio de la benaventurada Verge Maria, en qualsevulga dia vingua."

Calixto III en la Bula no se refiere sola y exclusivamente a dicho año determinado y concreto, también en el futuro, pues especifica: " é succesivament en temps esdevenidors perpetualment en aquella esta, tantes vegades, quantes aquella se esvendra os dits fels devotament vesitaran la dita esglesia, e a conservacio, manteniment, continuacio, é aucmentacio damunt dits, piadosament donaran deu sous de moneda segons lo temps corrent, o valor de aquels, o mes, segons dictara la sua devoció per auctoritat apostolica atorgam per les presents plenaria remissio de tots sos pectas huna vegada en vida, e altra en lo artichle de la mort."

La Bula atendió a la intencionalidad del Consell de la Ciutat, e imponía diez sueldos de contribución mínima o lo que les señale la devoción de los fieles para obtener la indulgencia plenaria por esta ocasión y otra en el momento de la muerte. A partir de aquí entra en los detalles eclesiásticos y sacramentales. Concedía al Obispo, vicario general capitulares y "confessosidoneus" que puedan "hoyr confesions de tots los fells de qualsevulla peccats seus, crims, excessos e delictes i encara si tals niaura".  La Bula fue fechada el quinto idus de septembris de 1457 de la Incarnacio del Señor, tercer año del pontificado de Calixto III. Se absolvía todo, desde los casos reservados al Papa y crímenes, hasta excomuniones.

Había una detallada tabla explicativa de pecadores y pecados graves que se podía absolver: "Qui es pirata, corsari o ladre en mar, e qui aquell defen, e li dona proteccio. Qui porta, ho tramet, cavalls, ferro, fusta, plom, sal, oli, vi a moros, turchs, o infels vitualles o qualsevol coses ab les quals se defensen, o offenguen o impugnen los christians. Qui va a Jerusalen sense llexencia del Papa. Qui contracta matrimoni dins los quatre graus de consaguinitat, o afinitat sens dispensacio del Papa. Qui entra dins monestir de dones sens necesitats, o lexencia legitima, scalant, o rompent parets del monestir. Qui roba los naufris de la mar. Lo prevere qui excomunicat scientment ha celebrat." Se aplicaba las generales de la ley canónica para obtener la verdadera indulgencia: "La deguda restitutio. Dolor de lanima perque na offés Deu, ferm proposit de may no tornar als peccats, complir la penitencia que lo confesor li ha ijunta o donat."

El Jubileo plenario comenzó el 14 de agosto de 1458, en las primeras Vísperas de la fiesta litúrgica de la Virgen de Agosto, y se llamó "la primera perdonança". Se prolongó hasta las segundas vísperas "del obispo san Loys", enterrado en la catedral. Fue un éxito de gente "á salvacio de les animes, que fonch cosa divina, de gran admiracio, considerant lo tant, é tan gran be fon conseguit en salvacio, e gloria de tantes animes; axi devotament confessa."

Torre del Micalet, Valencia

Fueron 55 los sacerdotes que confesaron. El jubileo duró cinco días. La Catedral no cerró sus puertas, ni de noche, ni de día. El altar de la Virgen fue bellamente engalanado con joyas y reliquias y, eso sí, "en lo portal dels apostols dos caxes grans metien la pecunia de la dita perdonança." Este último tema, el del dinero era lo que más preocupaba al Consell de la Ciutat. Había que hacer caja para las obras de la fábrica del templo.

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