Discípulos de un Hereje crucificado
Solo esa afirmación titular ya te llena de Paz. Supongo que nadie dudará de que Jesús fue un hereje de su judaísmo originario y lo es hoy del errante catolicismo sucesor.
Aunque ahora los crucificados, por fuera o por dentro, somos los católicos, medianamente coherentes, que lloramos las divergencias seculares de una Jerarquía desnortada y anquilosada.
Un consuelo inmenso ha sido descubrir la definición de hereje:"Es la persona que tiene razón antes que la Jerarquía religiosa lo reconozca". O el comentario veraz de la viñeta: "Hay quienes se hicieron herejes por el reino de los cielos", es decir, por la impregnación en la imagen del Abba que nos habita o, simplemente, por la observación de la realidad.
Cuentan que cuando Galileo Galilei tuvo que retractarse ante la Inquisición, para no ser condenado, y testificar que "la Tierra NO se mueve alrededor del Sol", al salir absuelto del Tribunal susurró en la puerta: "Eppur si muove" (Pero sí se mueve). Esto ocurría en 1633 (casi anteayer en contaje religioso).
¿Y qué iba a hacer el pobre Galileo si sabía que al dominico, doctor en teología y profesor universitario Giordano Bruno, tras una persecución implacable de años, lo habían quemado en la hoguera el 17-02-1600 en Roma por sostener teorías cosmológicas coincidentes? Y llama la atención que tanto este proceso como en el de Galileo fueran dirigidos por el cardenal Roberto Belarmino, canonizado en 1930 por la Iglesia. ¿Te chirrían las neuronas? Algo te explicarás cuando sigas leyendo.
Hace unos años, mi paisano vallisoletano Miguel Delibes, amigo y compañero de caza de mi padre, publicó "El hereje".
Quienes lo hayan leído podrán reconocer una demostración novelada de las "barbaridades de nuestra santa Iglesia". Habría que decir, de nuestra santa Jerarquía católica, a la que deja con el culo al aire, como en tantas y tantas etapas de nuestra religiosa historia.
El INMOVILISMO ha sido y sigue siendo su primer error. Con estos mimbres históricos siguen imponiendo -con una amnesia enfermiza- ideologías involucionistas e incoherentes que exaltan como "dogmas", "magisterio" o "doctrina católica" (un cajón de sastre llenito de incoherencias y arcaísmos).
Les pasa lo de aquel niño que quería coger el agua con la mano y guardársela en el bolsillo. Ignoran que la VIDA es evolución, movimiento, aprendizaje (también el descubrimiento y acercamiento al Creador) y no se la puede disecar como pretenden.
La PREPOTENCIA totalitaria y anticristiana es otro gravísimo error, que ya delatan "las apariencias" con que se presentan al mundo. Como "in illo tempore", sus vestiduras e insignias (no cuela que les den forma de cruz a sus joyas) son evidencia de su imagen ególatra. Su ridículo "capuz apagavelas" parece el signo de la negación expresa de toda idea propia, para decir amén a lo establecido y corroído.
Unos meses antes de morir el Papa Francisco quiso conocer al Dr. Manuel Sans, médico español, jubilado, escritor y conferenciante en la actualidad. Habla y escribe de ciencia, humanismo, conciencia, sentido de la vida y Trascendencia.
Al final de la entrevista privada el Papa le preguntó: "¿Cómo usted llena teatros a rebosar y a nosotros se nos vacían las iglesias, si casi decimos lo mismo?".
Titubeo el doctor y el Papa le insistió: "Está usted aquí para decirme la verdad".
Con cierto rubor respondió: "Yo hablo de progreso, de evidencias científicas, de justificación racional, también de la necesidad de una Trascendencia que dé sentido, de la conciencia primera que es Dios. Pero ustedes se basan en dogmas fijos y obsoletos, no han evolucionado, no proporcionan las justificaciones racionales que la gente necesita e, incluso, las contradicen".
El Papa guardó silencio unos segundos y asintió suavemente con la cabeza.
El Papa Francisco se opuso al CLERICALISMO, como dominancia del Clero, e instauró la FRATERNIDAD, que llamó con el nombre canónico de SINODALIDAD.
Es decir, quiso avanzar desde la rígida "verticalidad tradicional" de la Iglesia a un "modelo horizontal" que diera entrada a los fieles laicos. Ya veremos si esto cuaja a pesar de los dinosaurios.
Y es que el PODER en muy goloso y pegajoso. Sobre todo si se afirma que es delegación expresa de Dios, según su interesada interpretación de las escrituras.
La mudanza del SERVICIO al PODER quizás sea el máximo escándalo de nuestra Iglesia. Nuestros jerarcas se dicen sucesores de los apóstoles, nombrados para SERVIR. Pero, al poco tiempo, entendieron que el mandato era MANDAR, SOMETER, imponerse con la "autoridad de dios".
Les delata la Historia, cierto; pero hoy mismo no hay más que observar la estética de nuestra Iglesia, que es lo que engancha a muchos (ritos, pompa, ropajes, edificios, arte, rúbricas solemnes, plata y oro, etc.). Observa, por ejemplo, los "tronos episcopales" en cada Catedral o las sedes de los Curas en las iglesias importantes.
¿Recordáis la escena del Papa Francisco sentado en el último banco, asistiendo a su primera misa en el Vaticano, como un fiel más?
No le han imitado los Obispos que han multiplicado tradicionalmente las expresiones de "aquí mando yo".
Encima del trono episcopal veréis habitualmente una paloma (imagen del Espíritu). Es un signo de la "apropiación del Espíritu de Dios", la más terrible de las apropiaciones. Nos están diciendo: "Escuchadme y seguidme, yo soy el iluminado, el maestro, el príncipe".
¿Y cómo sabe usted que está más crecido, más humano, más iluminado que mi viejita amiga Oliva, que se sienta en el último banco? ¿Existe un medidor de la espiritualidad?
¡Ya! Tiene usted más diplomas y títulos, más apariencias, más ropajes, y la engañifla esa de la "gracia de estado y dación del Espíritu", porque un día le impusieron las manos y se lo transmitieron, convencidos de que son sus propietarios.
Pero la realidad es que su consagración obispal es un "simple y humano nombramiento", una delegación de autoridad, en nada distinto a los civiles, salvo el devocional marco religioso. Todo lo demás es pura fantasía de creerse más y mejor para que el Pueblo los reconozca. ¡Vamos, lo de la exhibición del colorido abanico del pavo real que deja ver su trasera realidad!
¿O piensan todavía que la "gracia de Dios" se sirve en una tetera a nuestros amigos, invitados y autoridades? ¿O que circula por unas cañerías de las que ustedes poseen las válvulas?
Pues la verdad es que el Padre de Jesús se derrama TODO, sobre TODOS y en TODO momento, justos e injustos, como la lluvia y el sol. Su esencia y eternidad no admiten particiones, ni repartos, ni entregas por fascículos. Y mucho menos el manoseo clerical.
Lo que SÍ podemos preparar y estimular es nuestra APERTURA humana, nuestra acogida, nuestra atenta consciencia, nuestra interiorización y las circunstancias que ayudan. Porque el Espíritu siempre está llegando, pero nunca desde ARRIBA, siempre desde DENTRO donde habita, aunque sea comprimido y olvidado.
La "religión pasiva", que practicamos, es un fraude que insiste imbécilmente en conseguir favores y privilegios (personales o de clase) de un ídolo cicatero, tirándole de la manga.
Solo es posible una "religión activa", que intenta acercarse a un Dios Infinito, totalmente volcado, mediante la búsqueda, la apertura, la interiorización y las decisiones humanas de concordar con el Bien infinito, derramado perceptiblemente en la Creación y en nuestro interior.
No se puede manipular, sobornar, ni pretender nada del Dios verdadero, ni siquiera como placebo de tus necesidades humanas. Es un autoengaño, extendido por los "guías ciegos". Las SOLUCIONES están en tus "decisiones racionales y libres", apoyadas en la fuerza, luz y amor que llevas dentro. Dios lo tiene todo hecho y entregado. Lo que falta es solo tuyo.
(Perdón por alargarme, pero si me callo estos párrafos, exploto. ¡Cómo no lo ven los genios dirigentes, si es una evidencia!)
La ambición de PODER tiene su máxima expresión en la manifiesta "apropiación de Dios". Nos vienen a decir: Nosotros somos "los propietarios". Por eso podemos expenderlo, repartirlo, encerrarlo, perdonar y dominar en su nombre.
¡Qué lejos, pero qué lejos está todo eso del Hereje de Nazaret! Tantos siglos de Cristianismo para ir descendiendo hasta llegar, otra vez, a las religiones primitivas con sus brujos, sus magias, sus poderes, fetiches, amuletos, talismanes y apropiaciones de un dios inventado y humanoide…
Toda mi vida con un MIEDO atroz a caer en alguna herejía y adicto a un clericalismo radical, he ido descubriendo despacio, muy despacio -porque soy muy torpe- que el verdadero peligro es abandonar las facultades que el Creador nos regaló: INTELIGENCIA y su derivada la CONCIENCIA profunda, la LIBERTAD y la VOLUNTAD.
El auténtico peligro está en dejarse someter y abandonar la búsqueda, dejar de caminar en esa interioridad donde están nuestros tesoros, nuestros recursos, nuestra identidad.
Permitidme una pregunta final. ¿Qué hubiese pasado con los eminentes Teólogos de la Inquisición de haber sobrevivido unos años? Pues que les hubieran cortado la cabeza por condena judicial o popular.
Y es que PONTIFICAR, por encima de la "humanidad que todos compartimos" y de la "realidad de nuestro mundo", en vez de ILUMINAR y EJEMPLARIZAR, es de una PREPOTENCIA cegadora que, por desgracia, no ha sido desterrada de nuestra Iglesia.
Por eso hoy, para ser católico (tronco del cristianismo) no hay más remedio que ser hereje y declararse insumiso. Si no, más adelante, generaciones futuras te condenaran por cómplice.