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Ayuban entra en Parañaque

Una etapa nueva para esta iglesia local tras la etapa mercadista

Mons. Elías Ayuban CMF a su llegada al patio de la Catedral de san Andrés de Parañaque da la bendición a los asistentes de su misa de entrada en la diócesis

Esta tarde, en la Catedral de San Andrés de la Diócesis de Parañaque, Mons. Elías Ayuban CMF, obispo de Cubao, tomará posesión como administrador apostólico de la Diócesis de Parañaque.

      La Santa Sede aceptó la renuncia del ahora obispo emérito Mons. Jessie Mercado el mismo día que cumplió 75 años. El 06.06.2026 el nuncio apostólico de S.S. anunció antes de la conclusión de la misa concelebrada y solemne con motivo del cumpleaños del ahora obispo jubilado que aquel día Mercado pasaría a ser obispo emérito, lo cual estableció que aquella misa de cumpleaños fue, en efecto, una misa de despedida.

      Seguramente sabía Mercado que iba a ser su última misa como obispo de Parañaque pero optó por celebrar la misa no en la catedral, como es debido, sino en una capilla de un centro comercial elitista, un lugar patrocinado por comerciantes mucho más que acomodados que tienen la buena intención de acercar la fe a los filipinos quienes, pese a su pobreza, frecuentan centros comerciales sobre todo los fines de semana. Pero lo más llamativo es el valor simbólico de esta acta de despedida: refleja la característica principal del mandato del ahora prelado emérito al frente de esta Iglesia Local, con muchos recursos materiales sí pero también con mucha pobreza, incluso en lo espiritual por la preferencia hacia lo externo, lo espectacular, lo que supone gastos. 

     Mercado fue el pastor de una iglesia dividida por una gran parte del clero enamorada con el dinero, con la recaudación de fondos pese a las dificultades económicas, sobre todo en tiempos de la pandemia, en un país en que la precariedad es ley de vida, incluso en este territorio diocesano tan cerca de la capital filipina en términos de ganancias pero también en lo que a problemas de tipo económico y sociológico se refiere. Esta división llegó a muchas disensiones a causa de escándalos financieros, como la fuga de un sacerdote estafador protegido (y no castigado) por el entonces obispo y también otros que tenían un estilo de vida propio de multimillonarios y que apoyaban al obispo, sobre todo materialmente a la hora de entregar las cuotas parroquiales a la curia diocesana.

             Pero el escándalo financiero más mediático y significativo ocurrió a mediados de 2012. Se revelaron tensiones internas muy graves entre el obispo, un sector de los sacerdotes diocesanos y grupos de feligreses laicos por desviaciones cuestionables de fondos. Se le acusó formalmente a Mercado de desviar millones de pesos recolectados en colectas especiales destinadas a obras de caridad y ayuda humanitaria internacional y local, sobre todo para las víctimas de los tifones en Filipinas, las del terremoto en Haití, las de un incendio en la Ciudad de Muntinlupa (parte de la diócesis). Se le acusó a Mercado de en vez de remitir el dinero de forma inmediata a los beneficiarios destinados, conforme al Derecho Canónico, él ordenó que millones de pesos fueran ingresadas en cuentas de depósito a plazo fijo e incluso cuentas en dólares en bancos privados para generar intereses. Es decir, para recaudar más fondos cuya finalidad nunca se ha quedado clara del todo.

             También se hablaba de que el entonces obispo controlaba las colectas.No solo las desviaba sino que no asignaba fondos suficientes para los seguros médicos y fondos de jubilación para los sacerdotes diocesanos. Asimismo no apoyó los programas sociales en los barrios más pobres de la diócesis, sobre todo el Alay Kapwa (Diezmo Para el Prójimo) organizado por Caritas que es una actividad de recaudación de fondos en Filipinas para los más pobres de esta Iglesia local durante toda la Cuaresma como penitencia durante este tiempo litúrgico.

             Durante aquella contienda, Mercado arbitrariamente destituyó de sus parroquias o cargos hasta el punto de dejarlos sin cargo oficial. Asimismo las asambleas organizadas por laicos que exigían la transparencia financiera fueron tachadas de ‘no eclesiales’, casi como cismáticas.

             Pese a que el caso llegó a la Congregación para los Obispos en el Vaticano, Mons. Mercado se mantuvo en su cargo durante los siguientes 14 años hasta el 6 del corriente. El suceso de 2012 sigue supurando por dentro, dejando una profunda mas por el momento silenciosa fractura en esta diócesis que ha sobrevivido hasta el presente por sufrir en silencio, guardando las apariencias mientras seguía la política mercadiana que ha convertido la Iglesia local un mercado personal del ahora obispo emérito que se apellida Mercado. Este mismo varias veces se enorgullecía del famoso mercado de Parañaque, que él denomino ‘el mercado de Jess’, cerca del aeropuerto internacional.

             La prolongación de Mercado en el cargo es algo inexplicable. Algunos llegaron a pensar que su destitución hubiera sido fatal para la entonces iglesia local todavía en pañales que, desafortunadamente, ha crecido siendo más materialista aún cuando en tiempos de la pandemia se preocupaba más por las recaudaciones que por la situación económica de los feligreses, incluyendo a los más acomodados. Otros opinan que el status quo fue tolerado por la dejadez del entonces nuncio Pinto a quien la Santa Sede jubiló prematuramente en 2020 a los 68 años de edad por su gestión nefasta como nuncio en lo del escándalo de abuso sexual de menores por clérigos en Chile. Entonces, el papa ya era Francisco. En 2012, reinaba en Roma otro papa cuyo pontificado ya estaba tocando a su fin.

             Mons. Ayuban, por su parte, se había reunido dos veces con el clero parañaqueño. Llegó por vez primera como administrador apostólico al obispado el 8 de junio, el primer día laborable tras aquella misa de despedida en circunstancias lujosas. Se puso manos a la obra inmediatamente pero con evidente fuerza, lo cual es de agradecer.

             Ahora va a entrar formalmente en la catedral, como es debido, no como aquella despedida desde una capilla cómoda en un gran mercado edificado para las ganancias. Le acompañamos con nuestras oraciones para que comience un período de limpieza y renovación eclesiales. Pidamos, postrados a las plantas de Nuestra Señora del Buensuceso, patrona de la Diócesis y Ciudad de Parañaque y que se venera en la catedral, que este período de sede vacante, es decir, que esta etapa de transición sea un momento de gracia hasta la llegada del nuevo obispo. Sobre todo, Dios quiera que la llegada de este último signifique un período largo caracterizado por una iglesia de los pobres caracterizada por el derramamiento copioso de gracias más allá de los beneficios aportados o acaparados por los mercados mundanos revestidos con mitra, solideo, fajín, pectoral, anillo y báculo.

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