Hazte socio/a
Última hora:
El Papa irá a Francia (y las víctimas organizarán su encuentro)

La escucha según Edgar Allan Poe

A propósito de un poema breve, no terminado y no muy recordado

Difícilmente podría encontrarse un escrito del calibre de Edgar Allan Poe por su visión, su brevedad, su ironía, su capacidad para la escucha

Comencé a leer a Edgar Allan Poe (1809-1849) en fecha temprana, cuando yo era aún un adolescente que quería trazar la geografía de mi espíritu mediante las lecturas. Sigo volviendo a sus textos, tanto a sus cuentos como a sus versos, no para descansar de mis labores sino para provocar más aún mi espíritu inquieto. Su cuento aclamadísimo, El barril de amontillado, publicado hace 180 años, en noviembre de 1846, sigue siendo mi cuento preferido, en todas las lenguas.  Gracias a él se me abrió un mundo en que la descripción indirecta, la alusión indirecta, la ambientación son instrumentos útiles para disertar acerca de un tema sangriento, que es la venganza. Esta, para ejecutarse de manera eficaz y devastadora, no necesita de medios explosivos o bombásticos; la sutileza, con que se teje la telaraña de la estrategia, es lo único que se necesita. Esta estética ha definido mi estilo académico si bien sigo empleado recursos estilísticos barrocos, conceptuales, ampulosos y ondulantes. Pero todo esto forma parte del ambiente que simplemente rodea y contextualiza el meollo o el tema central (he aquí un concepto clave que repetían mis profesores de literatura en el colegio de los agustinos en Makati, Filipinas), como lo fue el carnaval, con su ambiente festivo y lúdico, en el mencionado cuento. Todo ello hace resaltar no solo el humor negro y un cierto grado de sadismo, sino sobre todo la ironía.

             La ironía sin duda es la mejor actitud frente a los males que nos tocan cotidianamente. La ironía, más que burla, es voluntad de ir a contracorriente; a proponer, empezando por el ambientar, lo contrario, para que los demás puedan optar por lo diferente, por una alternativa. De ahí que se encuentre el comienzo del cambio. Es esta la gran lección que me han proporcionado los textos de nuestro escritor.La ironía comienza con la escucha, se desarrolla como escucha y culmina como escucha en busca de la clave para envolver toda la realidad en un sentido vivenciable pese a su dureza y lobreguez.

             Pero el cuento mencionado no es el tema de este ensayo sino un poema, al parecer no terminado, muy breve escrito hace 190 años o diez años antes de la publicación del célebre cuento ya mencionado. Me refiero al Cántico Espiritual (Spiritual Song). El título me recuerda el título del escrito más mimado del místico san Juan de la Cruz y es, quizá, el texto más espiritual de Poe. He aquí el texto en inglés con la correspondiente traducción:

 Hark, echo!—Hark; echo!

'Tis the sound

Of archangels, in happiness wrapt.

¡Escucha, eco!—¡Escucha, eco!

Es el sonido

De los arcángeles, envueltos en felicidad.

             No es que Poe sea el maestro de la inefabilidad mística. Seguramente tenía otros quehaceres cuando escribió este poema.Yo me inclino por pensar que él mismo se ha topado con los límites del decir; no porque sea inefable sino porque había comenzado a penetrar en el secreto de los orígenes.

             Con un motivo claramente navideño (se ‘oyen’ ecos del villancico de 1736 Escucha cómo resuena la bóveda celeste escrito por Charles Wesley), Poe invita a sus lectores a la escucha. Es esta la actitud estética primordial. La estética suele entenderse como visión perceptiva de la realidad. Y lo es pero lo fundamental es captar la armonía de la realidad que solo se hace primordialmente por medio de la escucha.

             En este mundo inmanente, solo oímos ecos. Distamos mucho de la fuente de ese sonido al que hemos de prestar de atención. Ese sonido lo portan los arcángeles. Aquí Poe ‘juega’ un poco con la jerarquía angélica, pensando que los arcángeles constituyen la cima del coro celeste (muy al contrario de lo que escribió el Pseudo Dionisio) pero lo que ha de subrayarse es la noción de trascendencia, de alturas que maneja Poe en este escrito que, al parecer, es la obra con más contenido espiritual y religioso.

             Todo el contenido está envuelto, como fue el recién nacido Jesús en Belén; envuelto en pañales, lo trascendente, que el vate resume con la palabra ‘happiness’ o felicidad a la luz de las tinieblas de su propia vida y de sus propios tiempos. Esta felicidad se logra con la escucha que los acordes de la ironía logran armonizar en un tono que deja hablar al silencio, lo profundo por dentro que se halla más allá de toda ambientación externa y superficial.

             En medio de toda la ironía, por su aparente contradicción de las circunstancias externa, lo que se busca es la felicidad, ese misterio envuelto, puesto que el misterio es lo trascendente que se hace vulnerable frente al frío de la existencia humana. La escucha no es solo inicio o camino de reconocimiento. El eco no es solo vocación o llamada a la escucha. Es sobre todo encuentro con la felicidad que a muchos, incluyendo a nuestro poeta, resulta esquiva. Pero, ¿quién sabe? Quizá su muerte temprana fuera un salir hacia el encuentro con esta felicidad buscada que se hacía encontradizo en la ironía, sobre todo ambiental o contextual, para soslayar, o incluso solucionar, los problemas de lo cotidiano. De ahí que se teje el significado de todo ello y la tejeduría podría textualizarse en un poema o un cuento. Lo que debe realizarse es un texto cuyo despliegue es la acción de todos los días.Más allá de lo navideño o estacional puesto que la acción ha de ser constante dado que la vida se caracteriza por la constancia frente a las tormentas o a las sequías. No importe la estación. Lo que importa es la acción constante.

             Al fin y al cabo todo es cuestión de estrategia, como la que empleara Montesor, durante aquellos carnavales del cuento mencionado arriba en que la codicia por un jerez célebre fue la pérdida de uno y la ganancia de otro, pues la venganza, al fin y al cabo, es pérdida y ganancia; todo lo cual nos invita sublimar la estrategia, sobre todo a nivel comunitario, mediante una política que debería ofrecer una alternativa radical a la miseria que todos estamos viviendo actualmente. Y es esta la llamada de Poe con una maestría difícil de igualar y que para todos nosotros supone un desafío más allá de lo meramente circunstancial.

También te puede interesar

Lo último