Hazte socio/a
Última hora:
Oficial: primera gira Latinoamericana de León XIV

Y Dios lloró en Ceuta

Se ha hablado de las causas políticas de esta catástrofe, pero casi nadie ha prestado mucha atención a las casi cien muertes que se han producido en el mar. Es escandaloso que Luis Argüello haya calificado de 'invasión' la tragedia humana de Ceuta

Ceuta | Ep

Mi concepto de Dios se parece bastante al del escritor judío y Premio Nobel de Literatura de 1978 Isaac Bashevis Singer. No creo en un Dios como el de Spinoza o Hegel, puras abstracciones que no aman ni se compadecen del dolor del mundo. Como aventura Singer, pienso que Dios está eternamente enamorado. ¿Enamorado de quién? De su creación, que incluye indistintamente a hombres, mujeres, animales y la casa común donde brota, prospera y se sostiene la vida.

¿Cómo se manifiesta ese Dios? Mediante la ternura y la solidaridad. Dios no se fortifica en una torre de marfil ni en una supuesta inmutabilidad. No es el mismo después de Auschwitz, Hiroshima, el Gulag, la guerra de Vietnam, el genocidio de Gaza o la experiencia de la muerte en la cruz. Si no le afectaran esas tragedias, solo sería un ídolo repelente, una nada destructora. No creo que le agraden ciertas cosas que se hacen en su nombre, como arrodillarse (un anacrónico gesto de vasallaje), martirizarse con cilicios o disciplinas, excluir de la eucaristía a los divorciados o negar la bendición a las parejas del mismo sexo. En cambio, estoy convencido de que ha llorado estos días, observando cómo se ahogaban casi un centenar de niños y jóvenes marroquíes mientras intentaban llegar a las playas españolas. 

Se ha hablado de las causas políticas de esta catástrofe: la sentencia del Tribunal Supremo dictaminando que no se pueden aplicar las “devoluciones en caliente” a los migrantes que acceden de forma irregular por el mar, los acuerdos de España con Argelia para incrementar el suministro de gas a través del gasoducto Medgaz, la concesión de la nacionalidad española a los saharauis que nacieron antes de 1976 y a sus descendientes (pues hasta esa fecha, el Sáhara era una colonia española), el deseo de Mohamed VI de complacer a Netanyahu y Trump por sus conflictos con el gobierno de Pedro Sánchez. Se han abordado estas cuestiones una y otra vez e incluso se han invocado supuestas conspiraciones, como un plan oculto para devolver Ceuta y Melilla a Marruecos, pero casi nadie ha prestado mucha atención a las casi cien muertes que se han producido en el mar. 

Rescate en Ceuta
Su motivación para lanzarse al mar es tan legítima como la de los dos millones españoles que emigraron a Francia, Suiza y la República Federal de Alemania entre 1960 y 1973

Una cifra solo es un abstracción, algo lejano y sin rostro, pero detrás de ese centenar de víctimas hay historias como la de Faten Ben Amar El Azizi, una prometedora futbolista de veinte años que jugaba en el Maghreb Atlético Tetuán. Faten no buscaba fama ni aventuras, sino una vida mejor. Su motivación para lanzarse al mar es tan legítima como la de los dos millones españoles que emigraron a Francia, Suiza y la República Federal de Alemania entre 1960 y 1973. El 50% viajó sin un contrato laboral. Es decir, un millón eran ilegales, si es que se puede aplicar ese calificativo a un ser humano. 

Se tiende a criminalizar a los inmigrantes, pero el porcentaje de la población extranjera residente en España que ha sido condenada por cometer un delito se sitúa entre el 0,3% y el 0,5% anual, lo cual significa que el 99’5% restante jamás ha infringido la ley. Es escandaloso que Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, haya calificado de “invasión” la tragedia humana de Ceuta. Argüello ya ha mostrado su sintonía con la ultraderecha compartiendo tribunas con figuras como Santiago Abascal, Miguel Ángel Quintana Paz y Cayetana Álvarez de Toledo. Su tenaz campaña contra el aborto contrasta con su escasa sensibilidad ante el sufrimiento de los menores marroquíes que han perdido la vida en el mar. Al parecer, al obispo le preocupan más los no nacidos que los niños nacidos en regiones del planeta con graves problemas de subsistencia y escaso respeto por los derechos humanos.

En Marruecos, la esperanza de vida es casi diez años inferior a la de España, el paro juvenil roza el 40%, la renta per cápita bordea los 4.000 euros y el analfabetismo afecta a casi el 25% de la población. Con un sanidad pública muy deficiente, sin subsidios de desempleo y un régimen autoritario y corrupto que persigue a los disidentes, no cabe sorprenderse por el anhelo de emigrar a un país más próspero y libre. 

EFE
Al parecer, al obispo le preocupan más los no nacidos que los niños nacidos en regiones del planeta con graves problemas de subsistencia y escaso respeto por los derechos humanos

Argüello, que ha criticado las “paguitas”, las ayudas sociales y el Día del Orgullo LGTBI+, se sitúa en las antípodas de León XIV, que en el discurso pronunciado el 11 de junio de 2026 en su visita a Canarias afirmó: “Hoy, junto al mar, la Palabra se vuelve concreta: aquí llegan tantas vidas heridas, despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad. Aquí el Evangelio nos arranca del lugar cómodo del espectador y nos sitúa ante el hermano que llega. Nos pregunta si hemos sabido reconocer a Cristo en quienes desembarcan marcados por el miedo, el hambre, la violencia, después del desierto, de la noche y del mar”. Está claro que Argüello no ve en los inmigrantes la imagen de Cristo, sino una amenaza que debería ser combatida. Me pregunto si el presidente de la Conferencia Episcopal aprueba las declaraciones de Abascal, criticando las partidas presupuestarias que se van a dedicar a los menores que aún están en Ceuta y necesitan atención sanitaria, comida y techo. El obispo parece no haber comprendido que el concepto de “prioridad nacional” atenta contra los principios más elementales de la moral cristiana y, al parecer, no ha prestado mucha atención a las palabras de León XIV en Canarias, según el cual “la Iglesia no puede desentenderse de estas aguas ni de ningún lugar donde el hambre, la sed, la violencia, el miedo o el exilio sigan hiriendo la dignidad humana”. El migrante no es uno más, sino “esa niña que podría ser nuestra hija”. 

El papel de los cristianos es caminar con esos migrantes cuyos 'sueños nadie tiene derecho a despreciar'

El Papa escuchó el testimonio de Blessing, una joven nigeriana que huyó de su país porque no había otra salida. Blessing viajó en patera, vio morir ahogados a otros africanos, al llegar a España le arrebataron a su bebé y la obligaron a prostituirse. Conmovido, León XIV comentó: “En tus palabras escuchamos el drama de tantas personas obligadas a partir porque la pobreza, la guerra, la amenaza o la explotación les cerraron todos los caminos. […]. Si te trataron como una cosa, la Iglesia quiere decirte hoy: eres hija, hermana, eres bendición. Tu vida no es de quienes te dañaron; tu cuerpo no es de quienes se aprovecharon de ti; tus días no pertenecen a quienes quisieron encadenarlos al miedo. Tu vida pertenece a Dios y conserva una dignidad que no pueden arrancarte. Y nosotros queremos caminar contigo hasta que esa verdad vuelva a sentirse más fuerte que el dolor”. El papel de los cristianos es caminar con esos migrantes cuyos “sueños nadie tiene derecho a despreciar”. 

En su alocución en Canarias, León XIV formuló una pregunta sobrecogedora: ¿Qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?

El periodista y escritor Sergio del Molino ha señalado que si hubieran muerto cien niños europeos, la sociedad se habría conmovido e indignado, pero las vidas de los niños del Tercer Mundo solo despiertan indiferencia. Desconocemos el nombre de la mayoría de los ahogados, sus historias, las razones de su fallida aventura, el dolor de sus familias. Solo ha salido a la luz el nombre de Faten Ben Amar El Azizi por ser mujer, futbolista y no usar velo. Su muerte ha adquirido cierta notoriedad por su carácter atípico, pero el resto de las víctimas ya viajan hacia el olvido.

león XIV en Canarias

En su alocución en Canarias, León XIV formuló una pregunta sobrecogedora: “¿Qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”. El Papa recordó la famosa aseveración de San Juan de la Cruz sobre el juicio de Dios: “en el ocaso de la vida nos juzgará sobre el amor”. Y subrayó que los pobres y los extranjeros son la imagen de Dios. Por eso, un cristiano no puede mirar el dolor ajeno como si no le incumbiera. El Evangelio deja muy claro que lo ético y humano es actuar como el samaritano de la parábola, y no como los escribas y fariseos que pasan de largo. Para Dios, los ahogados no son una cifra, sino hijos y hermanos. Por eso estoy seguro de que ha llorado y volverá a llorar cada vez que muera un migrante en las fronteras. 

También te puede interesar

Lo último

Reconocer al Señor en el encuentro con los hermanos es la tarea de la Iglesia especialmente en tiempos de tempestad... o de pateras como es nuestro momento.

Encuentros con el resucitado