¿Cuál debería ser el mensaje de León XIV en su visita a España?

"Esperamos que alce la voz por los más pobres y desamparados, como esos niños del sector 6 de la Cañada Real Galiana que llevan más de cinco años sin electricidad, soportando frío y calor y sin poder utilizar recursos digitales para optimizar su educación. Nos gustaría que hablara de las víctimas de la pederastia, de esos niños y niñas que han sufrido abusos sexuales en iglesias, colegios o seminarios. También nos gustaría que abordara el tema de la sinodalidad y del lugar de la mujer en la Iglesia Católica, injustamente excluida del diaconado y el sacerdocio"

La imagen del Papa para su visita a España
La imagen del Papa para su visita a España

Solo León XIV tiene el derecho de elegir sus palabras en su visita a España, pero muchos deseamos que su mensaje redunde en cuestiones que ya ha abordado durante su reciente gira por África. Esperamos que reitere su condena de la guerra, especialmente de la violencia sufrida por Oriente Medio a causa de la Administración Trump y su fiel aliado, el presidente israelí Benjamin Netanyahu, reclamado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra. Esperamos que condene las teorías racistas sobre el Gran Reemplazo y las deportaciones masivas, subrayando una vez más la dignidad de los inmigrantes, seres humanos particularmente vulnerables que huyen de la pobreza y la guerra. Esperamos que alce la voz por los más pobres y desamparados, como esos niños del sector 6 de la Cañada Real Galiana que llevan más de cinco años sin electricidad, soportando frío y calor y sin poder utilizar recursos digitales para optimizar su educación. Nos gustaría que hablara de las víctimas de la pederastia, de esos niños y niñas que han sufrido abusos sexuales en iglesias, colegios o seminarios. También nos gustaría que abordara el tema de la sinodalidad y del lugar de la mujer en la Iglesia Católica, injustamente excluida del diaconado y el sacerdocio. 

Sé que estoy utilizando la primera persona del plural y ese ardid exige una explicación. Yo no represento a nadie, pero creo que me hago eco de esos cristianos, cada vez menos numerosos, que añoran el espíritu renovador del Concilio Vaticano II y que se ilusionaron con el pontificado de Francisco, un pastor que retomó el proyecto alumbrado en el Pacto de las Catacumbas, cuando un grupo de obispos latinoamericanos se comprometió a crear “una iglesia pobre para los pobres”. Se habla del resurgir de la fe, pero creo que solo es un espejismo. Los que dicen creer en Dios “a su manera” no se plantean ser fieles al Evangelio, sino utilizarlo para alimentar una espiritualidad vacía y abstracta.

Hakuna, Emaús, Effetá o las HAM apenas se diferencian de Elmer Gantry, el buscavidas interpretado por Burt Lancaster que recorre Estados Unidos presentándose como un enviado de Dios para vaciar las mentes y los bolsillos con sus sermones de vendedor ambulante de un elixir mágico

No está renaciendo la fe, sino el fanatismo religioso que tan bien recreó Richard Brooks en 1960 en El fuego y la palabra, un retrato implacable de los estragos que pueden causar los falsos profetas. Hakuna, Emaús, Effetá o las HAM apenas se diferencian de Elmer Gantry, el buscavidas interpretado por Burt Lancaster que recorre Estados Unidos presentándose como un enviado de Dios para vaciar las mentes y los bolsillos con sus sermones de vendedor ambulante de un elixir mágico. El número de personas que se acercan a la Iglesia Católica es muy inferior al de los que la abandonan. De hecho, muchas parroquias están semivacías o han cerrado sus puertas. El radicalismo del Evangelio suele espantar a los que buscan un cristianismo “a su manera”, con curaciones milagrosas y un fervor colectivo que roza el histerismo.

Jesús no se dirige a las masas, sino al corazón de cada ser humano con un mensaje muy claro: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. ¿Qué quiere decir? El Camino es el seguimiento de su estilo de vida austero, donde los vínculos afectivos son inversamente proporcionales al apego hacia los bienes materiales. Jesús fue pobre y manifestó su preferencia por los pobres. Cuando Francisco habló de “todos, todos, todos”, no se dirigía realmente a todos, sino a los que tradicionalmente han sido marginados por la Iglesia: los homosexuales, los divorciados, los presos, los parias. No es cierto que en la Iglesia haya espacio para todos. Los racistas, los xenófobos, los machistas, los maltratadores, los explotadores, los violentos, los pederastas, se excluyen a sí mismos. Con su conducta se alejan del Evangelio y, por tanto, de la Iglesia, que no es una institución, sin unacomunidad, el pueblo de Dios. Solo cuando se conviertan y dejen de lastimar a sus semejantes, podrán esas personas formar parte del proyecto concebido por Jesús de Nazaret. 

¿Por qué Jesús es la Verdad? Porque su vida es un ejemplo de lo que Dios espera de nosotros. El Dios de Jesús no demanda una adoración servil, sino un respeto escrupuloso a la vida y un amor incondicional a nuestros semejantes. Amar no significa renunciar a la crítica. Jesús se enfrentó a los romanos, los mercaderes, el Sanedrín y los integristas de su tiempo. Óscar Romero, santo por aclamación popular mucho antes de que Roma reconociera su ejemplaridad, exigió a la Guardia Nacional que no matara a los campesinos. Al pedir que no utilizara la violencia contra sus hermanos, abrió las puertas a que los asesinos se convirtieran y restauraran su propia humanidad, menoscabada por su papel de represores. Jesús es la Verdad porque representa la superación del estrecho horizonte las patrias y las ortodoxias. No hay judíos y gentiles, hombres y mujeres, compatriotas y extranjeros, sino un solo pueblo: la humanidad. Y lo que proporciona cohesión a ese pueblo no son los símbolos ni los dogmas, sino la fraternidad. El otro no es una amenaza, sino un hermano que nos mira a los ojos, pidiendo que reconozcamos y respetemos su dignidad. 

Los obispos, en la presentación de agenda del viaje del Papa a España
Los obispos, en la presentación de agenda del viaje del Papa a España | RD/Captura

Por último, ¿qué significa que Jesús es la Vida? La vida discurre en dos planos: la historia y la eternidad. Jesús es la Vida porque es portador de un mensaje de liberación. Así como Dios liberó al pueblo judío de la esclavitud en Egipto, su compromiso con la libertad no se agota en un momento histórico. Jesús aparece en otro momento de opresión. El pueblo judío se ha librado de la dominación del faraón, pero ahora se encuentra sojuzgado por el impero romano. La liberación que anuncia Jesús traspasa las épocas. Dios está con todos los pueblos oprimidos y comparte su anhelo de liberación. Así lo entendió la Teología de la Liberación, que luchó contra el imperialismo de Estados Unidos en América Latina y que pidió el fin de los abusos cometidos por las superpotencias con los países más pobres. Actualmente, la situación no es mucho mejor. León XIV ha hablado del neocolonialismo que soporta África. Multinacionales extranjeras saquean sus recursos, condenando a los africanos a vivir miserablemente y los países más prósperos, que se enriquecen con esta explotación inmoral, levantan muros para rechazarlos cuando intentan huir de la escasez y la violencia. 

El Papa debe ser valiente y fiel al Evangelio. Jesús nos enseñó que los grandes cambios se forjan desde abajo. La esperanza es una semilla de mostaza. Su aparente intrascendenciacontrasta con su poder transformador. Ojalá los que ocupan los márgenes de la historia, los olvidados y los menospreciados, sienta que León XIV ha venido a España a proclamar que nadie es insignificante para Dios

Finalmente, Jesús es la Vida porque no es solo un maestro moral. No solo nos invita a compartir y ser solidarios. Su Buena Noticia implica, además, un salto ontológico. La historia está acotada por el tiempo, el espacio y la materia, pero su destino último es la eternidad, esa forma de trascendencia que escapa a nuestra comprensión y que representa el sentido último de la existencia. La vida del universo no es infinita, pero hay un infinito más allá, una morada que acogerá a las víctimas de la historia y que rescatará a lo bueno, lo bello y lo verdadero del abismo del no ser.

León XIV no debe permitir que los políticos manipulen su viaje. Ya ha dejado muy claro que repudia la pretensión de la ultraderecha de instrumentalizar el mensaje cristiano, pero tampoco puede alinearse con ningún partido sin malograr su tarea apostólica. El Papa debe ser valiente y fiel al Evangelio. Jesús nos enseñó que los grandes cambios se forjan desde abajo. La esperanza es una semilla de mostaza. Su aparente intrascendenciacontrasta con su poder transformador. Ojalá los que ocupan los márgenes de la historia, los olvidados y los menospreciados, sienta que León XIV ha venido a España a proclamar que nadie es insignificante para Dios. 

 

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