León XIV cada vez se muestra más firme. Hace una semana, criticó los “delirios de omnipotencia” de algunos líderes políticos y el Domingo de Ramos se dirigió a los responsables de las guerras que destruyen vidas y ciudades, lanzándoles un grave reproche: “Vuestras manos están llenas de sangre”
"Celebrar la muerte de Noelia como un triunfo político solo manifiesta estupidez o crueldad. Su dramático final es un fracaso colectivo y un signo de la inhumanidad de un época caracterizada por el individualismo, la incomunicación y un relativismo que despoja al ser humano de certezas y referencias sólidas"
"Preocupado por el desagrado que provocaba Francisco en los sectores más intransigentes de la Iglesia Católica, León XIV ha adoptado un estilo completamente diferente"
"Los cristianos no pueden mirar hacia otro lado, como si temieran mancharse o perjudicar su misión apostólica. El anuncio del Reino implica trabajar por la paz, condenar la violencia, exigir respeto a la dignidad del ser humano y cuidar nuestra casa común"
"Un cristiano no puede ser cómplice de bombardeos que matan a niñas en las escuelas de Irán o de las campañas de limpieza étnica que sufren los palestinos en Gaza y Cisjordania"
Desgraciadamente, la “cólera de los imbéciles” ha regresado, pero con otros nombres. Ahora está representada por políticos y agitadores como Santiago Abascal, Jaime Mayor Oreja, María San Gil, Ignacio Arsuaga, Polonia Castellanos, Alfonso Bullón de Mendoza y otros católicos preconciliares
No quiero parecer apocalíptico, pero creo que el drama de la soledad no deseada no es un problema menor, sino el signo de un fracaso colectivo. El ser humano es un animal social, como señaló Aristóteles. Se puede morir de soledad
Hoy en día, la Sagrada Familia -es decir, José, un artesano, María, una joven vulnerable, casi una adolescente, y Jesús, un recién nacido- sería “ilegal”. No me extraña que Javier Cercas haya afirmado que Cristo se entendería mejor con los zapatistas de Chiapas que con Vox