Hackear lo sagrado
La última frontera de la razón maquinal
El pasado 12 de septiembre, el diario El País publicó una reseña de Juan Arnau sobre el último ensayo de Basilio Baltasar, Crítica de la razón maquinal. Ensayo de filosofía agonista[1]. Merece la pena detenerse en ella, porque dice —con otro vocabulario y desde otra tradición— algo que llevamos tiempo intentando nombrar. Y cuando dos diagnósticos independientes coinciden en un síntoma, conviene tomar nota.
Un universo que seguimos imaginando como una máquina
La tesis de Baltasar, tal como la expone Arnau, es incómoda y sencilla: los modernos seguimos habitando un universo mecánico. Desde Galileo damos por hecho que la naturaleza "habla" el lenguaje de las matemáticas, cuando en realidad habla muchos otros. Ese primer malentendido se ha ido consolidando hasta nuestros días, en los que hemos añadido una segunda convicción, derivada de la primera, según la cual el algoritmo habla el lenguaje del universo.
Y no se trata de una simple anécdota, sino de una genealogía. Baltasar la traza desde Descartes, Bacon y Hobbes —los arquitectos de la razón instrumental, exterior y calculadora— y también señala una vía alternativa que la modernidad no adoptó: la de Marsilio Ficino, Pico della Mirandola y Giordano Bruno, para quienes el universo no era tanto un mecanismo como un organismo vivo. Dos imágenes del cosmos que ofrecían dos futuros posibles. ¿Cuál ganó? La máquina y, con ella, según la tesis del libro, también es una amenaza silenciosa contra la interioridad, que hoy se encuentra sojuzgada por el programa político, cultural y tecnológico de una razón que solo sabe mirar hacia el exterior.
La cita que Arnau recoge del libro es rotunda: el mecanicismo conductista, el transhumanismo, el poshumanismo y sus adláteres académicos, al perseguir la abolición de la persona autónoma, en realidad, perfeccionan el diseño y la subordinación del hombre autómata. A los humanistas —concluye Baltasar— les corresponde deconstruir esa razón maquinal con las herramientas de la risa, el arte, la ironía o la historia de la ciencia.
Qué nos dice esto sobre el Algoritmo Profano
La descripción que realiza Baltasar es cercana a lo que denominamos el Algoritmo Profano, entendido como la fuerza cultural, pedagógica y espiritual que reduce lo real a lo cuantificable, lo humano a lo optimizable y lo sagrado a ruido estadístico. Baltasar no utiliza nuestro lenguaje ni habla de hierosfera ni de neguentropía hierosférica, pero describe con profundidad al mismo oponente, que no es otro que la razón que pretende convertir todo organismo en un mecanismo con el espurio objetivo de gobernarlo.
Y aquí es obligado hacer una observación importante. Cuando hablamos de la hierosfera, no nos referimos únicamente a la descripción orgánica de lo sagrado, sino también a una reserva y un resorte críticos frente a esa razón maquinal. Y al defender que la noosfera y la hierosfera se definen mejor como organismos vivos que como sistemas mecánicos, no estamos hilvanando una bonita metáfora, sino algo más profundo: tomamos partido en la controversia que libraron Ficino y Bruno frente a Descartes y Hobbes. No somos ajenos ni neutrales; nos decantamos por el organismo que crece, respira y se reconfigura, frente a aquello que se programa, se ejecuta y se apaga.
A raíz de esta reflexión, podemos establecer ciertas diferencias entre nuestro planteamiento sobre la hierosfera y otras críticas culturales al optimismo tecnológico, que se limitan a la denuncia moral del algoritmo o a una cierta nostalgia naíf del mundo predigital. La teoría de la hierosfera no rechaza el análisis de sus leyes ni renuncia a ofrecer explicaciones rigurosas; simplemente se opone a que se realicen con las herramientas de la razón maquinal. La tesis es que se puede y se debe cartografiar lo sagrado sin reducirlo a un mecanismo, por fidelidad a su propia naturaleza.
Consecuencias relevantes para el aula
Todo esto pierde todo atisbo de especulación filosófica en cuanto se entra en una clase de Religión, Ética o Tecnología. De forma permanente, se constata con nitidez que el Algoritmo Profano no es algo lejano y etéreo para los adolescentes actuales, sino la arquitectura omnipresente que configura su atención, su autoimagen y su manera de relacionarse. Y su modus operandi, como describe Baltasar, consiste en prometer la emancipación, pero en realidad perfecciona la subordinación.
Frente a esto, un enfoque humanista en la escuela no puede limitarse a prevenir el "peligro de las pantallas", sino que requiere recursos que no sean puramente racionales ni externos. El libro señala la risa, el arte, la ironía y la narración. Por eso desarrollamos dinámicas como La Resistencia —donde alumnos y profesores identifican, hacen la autopsia y contraatacan al Algoritmo Profano mediante el juego, el relato y el símbolo— y no como un añadido lúdico, sino como una estrategia de deconstrucción coherente con lo que este ensayo reclama desde la filosofía. El criterio consiste en combatir la razón maquinal con recursos no maquinales.
Y todo esto también proyecta una tarea para el profesorado y no solo para el alumnado, que consiste en recuperar la propia interioridad como lugar de resistencia antes de enseñarla. Un docente colonizado por la lógica del KPI y de la métrica difícilmente podrá transmitir que existe otra manera de habitar el mundo.
La inversión final
Baltasar concluye que es tarea de los humanistas deconstruir la razón maquinal. Me atrevo a añadir la apostilla de que no basta con deconstruirla. Antes de derribar la máquina, hay que recordar que hubo —y sigue habiendo— otra manera de mirar el cosmos. Como la de Bruno, ardiendo por defender un universo vivo e infinito. La tarea no es solo la crítica, sino también la memoria. Y en esa memoria de lo que la modernidad decidió un día olvidar es donde la hierosfera tiene —ahora y siempre— algo propio que ofrecer. Ciertamente, no la nostalgia de un mundo premoderno, sino la constatación de que el organismo, y no la máquina, es la descripción más verdadera de lo que somos.
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[1] Baltasar, B. (2024). Crítica de la razón maquinal: Ensayo de filosofía agonista. KRK Ediciones.