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TODO el viaje del Papa a España, #primeroRD

La Iglesia eligió a sus víctimas. El Papa las escuchó. Y todos tan contentos.

Cuando el Papa dice que los abusos son "una llaga abierta" y al mismo tiempo la Iglesia elige a quién entra en la reunión y a quién se queda en la puerta, no estás viendo hipocresía accidental. Estás viendo el sistema funcionando exactamente como está diseñado. La psicología social lo llama hipocresía organizada. Sirve para mantener el estatus, callar las conciencias y que todo siga igual. Esta semana, en Madrid, lo hemos visto en directo.

Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía | Ramón Fandos

Imagina cualquier grupo humano medianamente serio: una gran empresa, una comunidad educativa, una orden religiosa. Todos tienen un "Código oficial": lo que dicen que hay que hacer, el ideal, las reglas escritas.

Pero luego está la "norma real", la que se usa en el día a día. Esa no está escrita, pero todo el mundo la conoce. Y siempre es más cómoda y menos exigente que la oficial.

La trampa está aquí: para pertenecer al grupo, lo importante es seguir la norma real, no la formal. Pero todos siguen diciendo que la formal es la que vale. Es un pacto tácito: seguimos el ideal de boquilla, pero vivimos con la versión más fácil.

El problema viene cuando alguien decide cumplir de verdad la norma oficial. Entonces se convierte en un enemigo incómodo al que hay que derribar, porque deja a todos en evidencia. Y eso no se puede permitir.

La hipocresía como pegamento: lo que acaba de pasar en Madrid

El sociólogo Nils Brunsson lo explicó con precisión: las organizaciones sobreviven gracias a la "hipocresía organizada". Necesitan una distancia controlada entre lo que dicen y lo que hacen. Esa distancia les permite quedar bien con todo el mundo, mantener la legitimidad y, a la vez, operar con pragmatismo.

Esta semana lo hemos visto en tiempo real. El Papa León XIV llega a España, afirma que los abusos sexuales en la Iglesia "son una llaga todavía abierta" y anuncia que se reunirá con víctimas. Hasta aquí, bien. Pero entonces empieza el mecanismo.

Las principales asociaciones de víctimas y supervivientes denunciaron su exclusión, ya que no fueron convocadas y temían que el pontífice solo se reuniera con personas vinculadas al proyecto Repara, puesto en marcha por la archidiócesis de Madrid. Es decir: la Iglesia organiza la reunión, elige a quién entra y a quién se queda en la calle. Las asociaciones denunciaron la falta de representatividad y pluralidad en los encuentros previstos, y dejaron claro que su objetivo nunca ha sido una fotografía ni un gesto simbólico vacío de contenido.

Perfecta demostración del sistema: se hace el gesto, se controla quién participa, y el problema de fondo sigue intacto.

El Papa animó a los obispos a responder con "escucha y justicia", pero también con "reparación" a las víctimas de abusos sexuales, que definió como "una plaga" en el seno de la Iglesia. "Cada persona herida debe poder encontrar escucha sincera, acogida, protección y caminos reales de sanación".

Impecable. Nadie puede estar en contra de esas palabras. Y precisamente por eso son tan útiles: permiten que todo siga igual.

El gran problema y la gran burla a la vez sigue siendo lo que no se hace. El miembro ideal del sistema no es el que actúa. Es el "hipócrita funcional": el que defiende el discurso oficial sin exigir que se cumpla. Da legitimidad y no molesta. El que exige coherencia real, en cambio, es un estorbo doble: deja en evidencia a los hipócritas y obliga a la institución a mirarse al espejo.

Estudios como los de Parks y Stone muestran que cuando alguien en un grupo es más íntegro que la media, el grupo le rechaza con la misma fuerza que al que aporta menos. Lo llaman "do-gooder derogation": criticar al que hace el bien.

Lo más triste es que algunas asociaciones de víctimas han aprendido el mismo juego. Llevan años denunciando a la Iglesia y han acabado reproduciendo exactamente la misma lógica: quién entra y quién no, quién representa y quién sobra, quién tiene la voz oficial del colectivo. El statu quo que se combate acaba siendo el statu quo que se replica.

Todo esto tiene un nombre muy viejo: fariseísmo, y Jesús murió en la cruz por denunciarlo.

Ahora ya sabes lo que estás viendo cuando ves una foto del Papa con víctimas seleccionadas, discursos impecables y años sin resultados reales

Es el sistema funcionando exactamente como está diseñado para funcionar. Y no puede funcionar de otra manera.

Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, Lc 12,1

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