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Jornada de la Vida Consagrada

SIMONE WEIL Y LA VULNERABILIDAD

Para Simone Weil, que nació el 3 de febrero de 1909 (hoy hace 117 años) y murió el 24 de agosto de 1943, la vulnerabilidad no es un accidente de la existencia humana, sino su verdad más profunda. El ser humano es vulnerable porque es finito, expuesto a la fuerza, al sufrimiento y a la desgracia, pero también porque solo en esta situación puede abrirse a la verdad, a la justicia y a Dios

Simone Weil

Simone Weil entendió el cuidado no como una protección, sino como una presencia. Cuidar, para ella, no era ni aliviar ni explicar el sufrimiento, sino permanecer atento ante la fragilidad, sin huir ni dominarla.

Por eso compartió la vida de los vulnerables: el trabajo agotador, el hambre, la humillación. No por heroísmo, sino por no mirar desde fuera. Aceptó la propia fragilidad corporal como lugar de verdad, convencida que solo quién es vulnerable puede atender los demás de verdad.

         Su ética rechaza la fuerza, incluso cuando se presenta como bondad. No quiere salvar, ni dirigir, ni imponer un sentido. Quiere hacer espacio. La atención, vivida así, llega a ser una forma de plegaria. Cuidar es no abandonar. Y, en esta fidelidad desnuda a la vulnerabilidad del otro, Simone Weil reconoció el paso de Dios.

A) Como vivió Simone Weil una ética de la cura basada en la atención y la vulnerabilidad?

Simone Weil vivió de manera radical, y su vida ofrece ejemplos concretos de cómo encarnó una ética del cuidado y una justicia basada en la atención y en la vulnerabilidad.

1. Trabajó en fabricas (1934-1935): Weil dejó temporalmente la docencia para trabajar como obrera en las fábricas de Renault y Alsthom, para comprender la condición obrera desde dentro y no solo teóricamente

Renunció a su comodidad intelectual para compartir la fatiga y la humillación de los trabajadores. Esto refleja su idea de atención al sufrimiento ajeno y su rechazo a la distancia entre pensamiento y vida.

2. Solidaridad en la Guerra Civil Española (1936): Se unió brevemente a una columna anarquista en el Aragón, aunque su salud física la obligaron a retirarse. No soportaba la idea de permanecer cómoda mientras otros arriesgaban la vida por la justicia. Su gesto muestra la disposición a exponerse por los vulnerables, aunque después criticó la violencia en ambos bandos.

3. Renuncia a privilegios y lleva una vida austera: Vivió con extrema sencillez, rechazando comodidades y lujos. Creía que la atención pura exigía desnudarse del egoísmo y la búsqueda de poder. Esta austeridad no era ascetismo narcisista, sino solidaridad con quienes carecían de lo básico.

4. Exilio y ayuda a refugiados (1940-1942): Durante la ocupación nazi, ayudó a refugiados y colaboró con la Resistencia intelectual en Marsella. Puso su vida en riesgo para sostener a los más vulnerables, coherente con su idea de justicia como atención.

5. Último gesto: morir por solidaridad: En Londres, trabajando para la Francia Libre, se impuso una dieta mínima para no comer más que los franceses bajo l´ocupación. Consecuencia: Murió en 1943 de tuberculosis agraviada por desnutrición voluntària, llevando su solidaridad hasta el extremo. Simone Weil no utiliza el término vulnerabilidad de manera explícita, pero su pensamiento ofrece una perspectiva muy rica para reflexionar sobre este concepto.

              Para Weil, la vulnerabilidad no es un defecto, sino una característica constitutiva del ser humano. Somos seres expuestos al sufrimiento, a la necesidad y a la desgracia. Esta fragilidad es el que nos da la capacidad de recibir la gracia y de abrirnos al bien. En su obra La gravedad y la gracia, que son fragmentos de sus cuadernos redactados entre 1934 y 1942, especialmente durante su etapa de reflexión espiritual en Marsella y Londres, insiste en que la atención amorosa hacia el otro nace precisamente del reconocimiento de su vulnerabilidad.

Para Weil la invulnerabilidad es una ilusión peligrosa porque puede interpretarse como una tentación del poder o del orgullo: querer ser autosuficiente, no depender de nadie, no sufrir. Para Weil, esto es contrario a la verdad espiritual, porque nos aleja de la compasión y de la atención hacia el otro. Frente a la invulnerabilidad Weil propone la atención: mirar al otro en su vulnerabilidad sin querer dominarlo ni protegernos de su sufrimiento. La verdadera fuerza, para ella, no es la invulnerabilidad, sino la capacidad de soportar la desgracia sin endurecer el corazón.

B) Desgracia, fuerza, atención, descreació y Cristo

En sus escritos Weil señala que: la vulnerabilidad es la condición humana, la desgracia es la forma extrema, la fuerza es la causa principal, la atención es la respuesta ética, la descreació es el camino espiritual. La vulnerabilidad es terrible, pero también lugar de verdad y justicia.

1. La desgracia (malheur), vulnerabilidad extrema: Weil distingue entre dolor, sufrimiento y desgracia (malheur).La desgracia no es solo sufrimiento físico o psicológico: implica destrucción social, humillación, pérdida de voz y de identidad. El sujeto desgraciado queda reducido a una cosa, sometido a la fuerza. «La desgracia hace del ser humano una cosa.»

(La Ilíada o el poema de la fuerza). Aquí la vulnerabilidad llega al límite: el ser humano puede ser anulado, no solo herido.

2. La fuerza hace a la vulnerabilidad, que es universal, desigual e injusta: En La Ilíada o el poema de la fuerza, Weil define la fuerza como aquello que transforma el hombre en objeto, destruye la palabra, la libertad y la dignidad. Nadie es inmune: tanto el vencedor como lo vencido son vulnerables ante la fuerza.

3. Atención (attention): una respuesta ética a la vulnerabilidad: La gran virtud ética de Weil no es la voluntad, sino la atención, que es una mirada desposeída, silenciosa, no apropiadora. Para Weil atender el vulnerable es no ejercer bastante sobre él, ni siquiera la fuerza del consuelo fácil. La atención reconoce la vulnerabilidad del otro sin absorberla ni negarla. Para ella «La atención pura es una forma de oración

4. Descreación: aceptar la propia vulnerabilidad: La descreación no es autodestrucción, sino renuncia al ego como centro. Reconocerse vulnerable es consentir a no ocuparlo todo, a hacer espacio al otro y a Dios. Aquí la vulnerabilidad se convierte en camino espiritual. «Hay que disminuir para que Dios pueda pasar a través nuestro

5. Cristo y la vulnerabilidad absoluta: Weil vió en Cristo la figura suprema de la vulnerabilidad: abandono, silencio de Dios, humillación. La cruz no glorifica el sufrimiento, sino que revela la solid

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