"Tan lejos, tan cerca"
En Amazonia la Iglesia busca de una estructura sinodal. Hablaré de tres eventos y tres llamados para asuntos muy prácticos de los retos que tiene la misión: Mi llamado fue a la "rebelión para sembrar la paz"
Quiero hablar de tres eventos. Uno es de Colombia, el segundo de Trinidad-Tabago y el tercero, de Puerto Rico. Son tres eventos relacionados con la agenda para una transformación de la Iglesia en busca de una estructura sinodal. Pero, más importante, se trata de tres llamados para asuntos muy prácticos de los retos que tiene la misión de avanzar, escuchar y compartir fortalecidos en la comunión.
El primero es la presentación, en Colombia, de los libros “Iglesia con rostro amazónico” y “Avancen para aguas más profundas” del sacerdote misionero Julio Caldeira. Quiero hacer referencia a algunos pensamientos del Padre Caldeira.
Es momento de “subir a la canoa y avanzar hacia aguas más profundas” para “hacer amanecer la palabra en la vida concreta”. ¿Por qué el Padre Caldeira hace estos llamados? “No se trata de hacer más cosas, sino de cambiar la manera de estar, de escuchar y de relacionarnos”, explica el misionero y añade “muchas veces hablamos de sinodalidad, pero aún cuesta traducirla en participación concreta”-
No se trata de pensamientos teóricos, sino de preocupaciones por la vida de las comunidades del territorio del Amazonas, tan asediado. El Padre Caldeira lucha por una Iglesia que desarrolle más acción y más comunidad con esa parte del mundo a la que está entregando su vida.
Días antes de esa presentación, los miembros de la Conferencia Episcopal de las Antillas -que agrupa 19 diócesis de este mundo isleño-notificaron a Roma su agenda de trabajo y, sobre todo, los temas que consideran de más urgencia.
Monseñor Charles Jason Gordon, presidente de la CEA y obispo de Trindad-Tobago... apuntaba las preocupaciones pastorales por el cambio climático, que afecta de manera muy urgente a las pequeñas islas antillanas; la migración, en especial el movimiento entre las islas incrementado por las situaciones de Venezuela, Haití y Cuba; y la crisis que sigue generando la historia de cuatrocientos años de colonialismo y cultura de plantaciones, que ha tenido efectos muy graves en las sociedades y las familias.
Pero Monseñor Gordon hizo más. Habló del tema sinodal. Se refirió a la “dificultad para traducir la reflexión teológica” en “pastoral práctica”. De igual forma hizo hincapié en “la resistencia al cambio y una inercia en prácticas tradicionales”.
El tercer evento, el primero que ocurrió, fue en Puerto Rico y me correspondió asumir la tarea de formar parte del equipo de coordinación y servicio del mismo. La Marcha los trabajadores del 1ro. de Mayo comenzó, como en años anteriores, con la "Misa Obrera", la cual me tocó oficiar debajo de un puente de la Autopista frente al mega centro comercial Plaza de las Américas. La misa fue concelebrada con el Padre Roberto Soliván, el diácono José Rivera y además contamos con la presencia y participación del Reverendo Juan Angel Gutiérrez, coordinador de la "Mesa de Diálogo Martin Luther King".
Para la ocasión, usé el planteamiento de Santa Catalina de Siena, “¡BASTA YA DE SILENCIOS! ¡GRITAD CON CIEN MIL LENGUAS! PORQUE, POR HABER CALLADO, ¡EL MUNDO ESTÁ PODRIDO!”
El llamado fue a la “rebelión para sembrar la paz”, para emular luchas pacifistas como las de Martin Luther King y Mahatma Ghandi, pero, sobre todo, de Jesucristo, que nos enseñó: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados Hijos de Dios”.
Lo que nos corresponde es "avanzar sembrando", avanzar amando y avanzar luchando mediante la fuerza irresistible del amor.
Nuestros países están "tan lejos y están tan cerca".
