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Cardenal Aguiar: "¿Cómo vamos a crear un corazón puro y un espíritu nuevo?"

Cardenal Carlos Aguiar

“Así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores. Así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.” San Pablo en esta carta a los Romanos nos ha explicado de esta manera, en qué consiste la venida del Hijo de Dios, que se hizo hombre en la persona de Jesús.

Por eso, y reconociendo el gran don que ha sido Jesucristo, hemos respondido con plena conciencia, cantando con el salmo responsorial: «Misericordia, Señor, hemos pecado. Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos».

¿Y cómo vamos a crear un corazón puro y un espíritu nuevo? Es la pregunta que hoy nos plantea la palabra de Dios: crear en nuestro interior un corazón puro y un espíritu nuevo. Las tres respuestas de Jesús en el Evangelio de hoy son un camino seguro, cierto, para crear un corazón puro y un espíritu nuevo.

Veamos estas respuestas de Jesús. «No solo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios». Es verdad que no podemos vivir sin comer. No solo de pan vive el hombre; es el alimento que sustenta nuestro cuerpo, pero también hay que alimentar el espíritu. Por eso Jesús dice: «Sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios».

Cardenal Carlos Aguiar

¿Y quién es esa palabra? La persona de Jesucristo, a quien venimos hoy a encontrar en la Eucaristía, en cada Eucaristía. Así alimentamos el espíritu, de manera que con el alimento corporal alimentamos nuestro cuerpo, y viniendo a la Eucaristía logramos que alimentemos nuestro espíritu.

La segunda respuesta de Jesús es: «No tentarás al Señor tu Dios». ¿Qué significan estas palabras de la respuesta de Jesús? No hay que pensar que a mí no me va a pasar nada porque Dios me cuida. No, tenemos que estar atentos nosotros con nuestros sentidos, con nuestra experiencia, advirtiendo los peligros y afrontándolos con prudencia.

«No tentarás al Señor tu Dios». Y por eso es que Jesús no cae en la tentación de probar la potencia de Dios. «Lánzate», le dice el demonio a Jesús, «lánzate para que se muestre que Dios está contigo». No, no hay necesidad de eso. «No tentarás al Señor tu Dios».

Finalmente, la tercera respuesta de Jesús a las tentaciones: «Adorarás al Señor tu Dios y a él solo servirás». La prioridad de toda nuestra vida debe ser seguir a Jesucristo. Según sus enseñanzas debemos caminar.

No solo hay que cuidar nuestro cuerpo con el pan que lo alimenta, sino vivir conforme señala la Palabra de Dios

Por eso, en conclusión, no solo hay que cuidar nuestro cuerpo con el pan que lo alimenta, sino vivir conforme señala la Palabra de Dios. No pedir cosas extraordinarias, sino aceptar las circunstancias que nos toca vivir y, mediante esta actitud, poner en práctica los mandamientos y enseñanzas de Jesucristo, porque él es Camino, Verdad y Vida.

Nuestra madre María vivió conforme a lo que hemos recordado, que practicó su hijo Jesús para vencer las tentaciones. Ella también siguió estos consejos de Jesús. Por esto, por esta razón, los invito a dirigirnos a ella, que tanto nos ama, y que a eso ha venido a nuestro pueblo; le pidamos nos ayude a superar las tentaciones que debamos afrontar a lo largo de nuestras vidas.

Nos ponemos de pie y abrimos nuestro corazón a nuestra madre María de Guadalupe.

Bendita seas, madre nuestra, María de Guadalupe. Con enorme alegría hemos venido a saludarte y agradecerte por todos los beneficios que a través de ti hemos recibido durante estos ya casi 500 años de tu presencia entre nosotros.

Basíca de Nuestra Señora de Guadalupe. México. | t

Hoy la Palabra de Dios señala la necesidad de reconocer nuestra frágil condición de pecadores y la oportunidad de recurrir siempre a la reconciliación con Dios y con nuestros prójimos.

Para ello, Madre Nuestra, necesitamos aprender tu ejemplo y actitud ante la voluntad de Dios Padre, y entregar nuestra vida al servicio, de quienes nos necesitan.

Así, con plena confianza y fortaleza espiritual, aprenderemos a superar las tentaciones de acuerdo a lo que hemos escuchado en el Evangelio de hoy, lo hizo tu hijo Jesús.

Todos los fieles aquí presentes este domingo nos encomendamos a ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María de Guadalupe! Amén.

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