"Cada jornada, tratemos de descubrir dónde estuvo el Señor en este día"

"La transmisión de la fe, afirma San Pablo en esta primera lectura que hemos escuchado, implica escucha, vivencia, fidelidad y constancia. Veamo cada una de ella"

Transmisión de la fe
Transmisión de la fe

“Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué, y que ustedes aceptaron; si lo cumplen tal como yo lo prediqué, de otro modo habrán creído en vano”.  

La transmisión de la fe, afirma San Pablo en esta primera lectura que hemos escuchado, implica escucha, vivencia, fidelidad y constancia. Veamos cada una de ellas. 

Escucha: es el primer paso. 

Vivencia: es decir hay que pasarlo a la vida diaria, cotidiana de todos los días en la relación con los demás. Eso es lo que se está procurando en cada comunidad del camino. 

Fidelidad
Fidelidad

Fidelidad: No hay que meter nuestras ideas por encima de lo que escuchamos, sino ser fieles a lo que el Señor nos dice. La fidelidad también está implicada en la base de la comunidad humana, que es la familia: la fidelidad del varón a la mujer, la fidelidad de los padres a los hijos y de los hijos a los padres. Allí está el núcleo de la Iglesia doméstica. 

Constancia: No basta que el día de hoy estemos muy alegres, y mañana quién sabe. Hay que ser toda la vida felices, pase lo que pase, porque Dios camina con nosotros. 

Por eso dice también San Pablo: “Les transmití lo que yo mismo recibí”. Es decir, San Pablo cree, vive y transmite. Por eso es un gran santo. Por eso logró tanto para la Iglesia naciente. 

De ahí que hayamos respondido tan hermosamente cantando al salmo responsorial: “El mensaje del Señor llega a toda la tierra”. Llega a través de nosotros a todos los rincones: La naturaleza, la creación, cumple su misión. La casa común, si la cuidamos, si atendemos bien lo que Dios nos ha creado, siempre estará en condiciones favorables. Hoy en día, como humanidad, lo hemos descuidado bastante. Tenemos que trabajar por la Casa de Dios, que es la creación, porque la creación cumple su misión. 

Por ello decíamos cantando: “Los cielos proclaman la gloria de Dios. El firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día comunica su mensaje al otro día”

¿Verdad que no falla en salir el sol todos los días? No falla la luz del día ni la oscuridad de la noche, y una noche se lo transmite a la otra noche. Así el mensaje llega a toda la tierra, a todos sus habitantes. Por eso hay que cuidar la casa común, que Dios nos ha regalado.

Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Así expresábamos en el aleluya. Y es lo que en el Evangelio también nos dice el mismo Jesús. El dijo a Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.  

Entonces le dijo Felipe admirado: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le replicó: “Quien me ve a mí, ve al Padre. Si no me dan fe a mí, créanlo por las obras”

Oración
Oración

Por ello es tan importante que siempre, antes de dormir, antes de cerrar los ojos, decirle al Señor que estamos para servirle, que estamos para obrar el bien. Pero también tratar de descubrir, en qué momento del día fue para mí una percepción de la ayuda de Dios, porque Él siempre camina con nosotros. Siempre. Que no lo percibamos es otra cosa. 

Y por eso tenemos que hacer ese esfuerzo de tratar de descubrir dónde estuvo el Señor en este día. Es una manera que nos ayuda mucho, porque poco a poco, día tras día, se va desarrollando en nuestro interior esa capacidad de percibir la acción de Dios a través de mí, en favor de los demás. 

Termino alentándolos a todos ustedes, porque yo estoy convencido de que el Camino Neocatecumenal pone al centro la Palabra de Dios para facilitar el encuentro con Jesús, mediante la puesta en común de las pistas, que da a sus miembros para fraternizar y ayudar mutuamente a encontrar a Jesús. 

Recién fui nombrado obispo de Texcoco, allá por 1997, me invitaron a conocer la comunidad neocatecumenal. Y desde ese primer momento me dije: Es un camino que conduce al Señor. Es un camino que hay que apoyar, que hay que facilitarle, que haga la obra de Dios.  

Porque si ayudamos a los demás a descubrir a Cristo el Señor a través de la Palabra, a través de lo que ha creado para nosotros, a través de la relación entre unos y otros como hermanos, entonces estamos mostrando con nuestra conducta, que no solamente lo decimos de palabra, sino que lo decimos convencidos: Que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida

¿Quién es nuestro modelo a seguir? ¿A quién tengo aquí detrás de mí y que ustedes están viendo? A María. A María de Guadalupe, la que vino a darnos a Jesús, a los pueblos indígenas de estas tierras de México. 

Camino
Camino

Por eso los invito a ponernos de frente a ella. Nos ponemos de pie, abrimos nuestro corazón y vamos a decirle a ella, que nos ayude a llevar a su Hijo Jesús a los demás. 

Digámosle: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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