"¿Quiénes son los que llevan la túnica blanca?"

"Debemos propiciar la fraternidad y la solidaridad en todos los ámbitos de la vida cotidiana, así lograremos que exprese la anhelada Civilización del Amor,en nuestra querida patria de México"

Reino
Reino

La primera lectura del libro del Apocalípsis expresa la voluntad de Dios de que sea una inmensa multitud, los que alcancemos a entrar en la Gloria, y vivir eternamente en la casa del Padre.

Así hemos escuchado: “Vi… una muchedumbre tan grande que nadie podía contarla, eran individuos de todas las naciones y razas,… Todos estaban de pie delante del trono y del Cordero, iban vestidos con una túnica blanca… Uno de los ancianos me preguntó. ¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?… Son los que han pasado por la gran persecución y han lavado… su túnica con la sangre del Cordero”.

El deseo de Dios es que toda la humanidad entre al cielo, pero, deben limpiar sus pecados con la sangre del Cordero. Es decir, mediante el seguimiento de Jesucristo y sus enseñanzas. Por eso decimos que Jesús es el Cordero de Dios, y hay que acudir a los sacramentos para obtener la túnica blanca.

¿Ven por qué los sacerdotes al celebrar la eucaristía nos ponemos el alba, túnica blanca?, para anunciar así, lo que nos espera al final de la vida cuando participamos de la Eucaristía.

Túnicas blancas
Túnicas blancas

En la segunda lectura, San Juan nos confirma que siguiendo a Jesús, confirmamos nuestra identidad de hijos de Dios. Dice así San Juan: Miren, ¿cuánto amor nos ha tenido el padre?, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos,… vamos a ser semejantes a él porque lo veremos tal cual es.

Finalmente en el Evangelio, San Mateo nos revela las bienaventuranzas, pero nos advierte, que debemos afrontar las adversidades, y con esa advertencia las afrontemos en nuestro recorrido por el mundo.

Termina, por ello afirmando: “Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense… porque su premio será grande en los cielos”.

Por eso, los invito a pedirle a nuestra madre, María de Guadalupe, nos asista siempre a lo largo de la vida, para que tengamos la túnica blanca, que necesitamos para estar eternamente en la morada de la Casa del Padre, en el cielo.

Nos ponemos de pie ante ella, para orarle, y pedirle a ella:

Madre nuestra, María de Guadalupe, recordando que viniste para dar a conocer “al verdadero Dios por quien se vive”: te pedimos nos ayudes ante las adversidades para afrontarlas con una conducta, que refleje plena confianza en el auxilio divino del Espíritu Santo.

Somos conscientes, que debemos propiciar la fraternidad y la solidaridad en todos los ámbitos de la vida cotidiana, especialmente con los más pobres y desamparados.

Civilización del amor
Civilización del amor

Así lograremos una sociedad fraterna y solidaria, que exprese la anhelada Civilización del Amor, en nuestra querida patria de México; y al final de nuestra vida vistamos la túnica blanca, para gozar de la vida eterna en la Casa de Dios Padre, en el Cielo.

Todos los fieles aquí presentes este domingo nos encomendamos a ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza.

¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María de Guadalupe! Amén.

Las noticias de Religión Digital, todas las mañanas en tu email.
APÚNTATE AL BOLETÍN GRATUITO

También te puede interesar

Lo último

stats