La pregunta clave de nuestra existencia

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mt 16,15). Esta es una pregunta crucial y decisiva que todos debemos hacernos a lo largo de nuestra vida. Si encontramos la respuesta desde la fe, nuestra vida cambiará por completo

Imagen de san Pedro con las llaves
Imagen de san Pedro con las llaves | RD/Captura

Este domingo, en el texto del Evangelio que ha sido proclamado en la Eucaristía, Jesús hace una pregunta clara, directa y profunda a los discípulos y también a cada uno de nosotros: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» (Mt 16,15). Esta es una pregunta crucial y decisiva que todos debemos hacernos a lo largo de nuestra vida. Si encontramos la respuesta desde la fe, nuestra vida cambiará por completo.

Antes de plantear esta cuestión a sus discípulos, Jesús quiere saber qué opina la gente sobre él. Ellos le explican que muchos piensan que es un gran profeta, como Elías o Jeremías. Hoy en día muchas personas también creen que Jesús fue un personaje histórico de gran importancia. Otros piensan que fue un maestro espiritual que transmitió un mensaje de amor y esperanza. Ciertamente, Jesús tiene muchos admiradores en nuestro mundo. Sin embargo, son menos los que quieren conocerlo, amarlo y seguirlo de verdad.

El evangelista Mateo cuenta que después Jesús preguntó a los discípulos directamente quién creían que era Él. En ese momento, Pedro tomó la palabra en nombre de todos y le dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo» (Mt 16,16).

Carta dominical de Omella
Carta dominical de Omella | Esglesia de Barcelona

La respuesta de Pedro no es una fórmula aprendida de carrerilla en algún libro. Es una fiel confesión de fe a su querido maestro. Pedro ha vivido un tiempo con Jesús, le ha acompañado por los caminos de Palestina y ha compartido con Él alegrías, dudas y esperanzas. El apóstol Pedro nos enseña que para responder a la cuestión de quién es Jesús, es necesario seguir sus huellas, mirar la vida con sus ojos y contemplar cómo vivía, qué hacía y qué decía. Este es el camino del discípulo: dejarse cautivar por Jesús. Un camino a veces lleno de dificultades, pero siempre apasionante.

Después de la confesión de Pedro, Jesús habla de la Iglesia. Y es que la Iglesia está fundamentada en la fe en Jesucristo. Si Pedro es “la roca” (Mt 16,18), nosotros somos las “piedras vivas” que van edificando la Iglesia sobre el fundamento de los apóstoles. Y la piedra angular que da cohesión y orientación a toda la construcción, tal como dice el apóstol Pablo, no puede ser otro que Cristo (cf. 1Co 3,11; Ef 2,20). Cristo nos mantiene unidos, nos alimenta y nos fortalece con su amor.

Pedro y Jesús
Pedro y Jesús

Hoy y siempre, Jesús nos sigue preguntando: ¿quién soy yo para ti?, y espera de nosotros una respuesta de fe, valiente y sincera. Él es nuestro Señor y Salvador, pan que da la vida al mundo. Él es el buen pastor que jamás deja de buscarnos. Gracias, Señor, por ser nuestra vida y nuestra esperanza.

San Pablo VI, en una preciosa homilía en Filipinas, el 29 de noviembre de 1970 decía: «Yo nunca me cansaría de hablar de Jesucristo; Él es la luz, la verdad, más aún, “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6); […] Él es nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano […]. Por nosotros habló, obró milagros, creó un nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia».

Queridos hermanos y hermanas, pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a caminar junto a Jesús y a ofrecerle nuestra vida. Tomemos como ejemplo a la Virgen María y a san José. Ellos respondieron a la llamada de Dios siendo fieles a su Palabra.

Te regalamos el Informe RD con análisis y todos los discursos de León XIV a España.
HAZTE SOCIO/A AHORA

También te puede interesar

Lo último

stats